Los distintos grados de optimismo para la renta variable en 2012


A pesar del negativo sentimiento de los mercados y la aversión al riesgo, los gestores de renta variable coinciden en señalar que hay oportunidades y que las probabilidades de tener un escenario positivo para el activo son mayores que las de otro año de pérdidas. En el marco del evento “Claves 2012”, organizado por Inversis Bank Institutional, el área de negocio institucional de Inversis Banco, celebrado recientemente en Madrid, gestores de BlackRock, UBS Global AM y GVC Gaesco coincidieron en señalar esas oportunidades, aunque no todos son positivos en la misma medida.

 

El más optimista fue Jaume Puig, director general de GVC Gaesco Gestión, que considera que, a la medio plazo, se abrirá un largo periodo de subidas bursátiles, por lo que cree que hay que maximizar la exposición al activo, algo que vienen haciendo en sus carteras. “No tiene sentido que los precios de las bolsas europeas estén en niveles de 1997 con dobles beneficios por acción para las empresas”, comentó. Por eso cree que 2012 será un buen año y es positivo con los mercados de Europa, emergentes y Japón, priorizando el estilo de crecimiento frente al de valor, las pequeñas firmas frente a las de gran capitalización y en divisas, el dólar, la libra esterlina y las asiáticas. Unas apuestas que juega a través tanto de sus fondos long-only como de retorno absoluto.

 

Capitalización bancaria: la clave

Con respecto al escenario económico, Puig cree que habrá crecimiento global pero que el problema está en la eurozona, donde sólo algunos países pasan por dificultades, si bien ponen a todos bajo presión, y donde es clave mirar a aquellos que están fuera de la eurozona. Puig cree que la clave está en las necesidades de financiación de los bancos y que en ese sentido, la semana próxima será muy importante en la medida en que se presentará el plan de Gobierno sobre el sector. “Si España capitaliza a sus bancos de forma lenta, no será bueno, pero si lo hace rápidamente la historia será diferente. Japón nos ha enseñado la lección de que lo que funciona es la capitalización del sistema bancario, no las fusiones", comentó. Para el experto sólo hay dos posibilidades para los países de la eurozona: si el escenario es negativo habrán de optar por la salida de la zona euro o el ajuste, y cree que todos se decidirán por la segunda opción "porque es la menos mala".

 

Tampoco Josua Mccallum, analista senior macroeconómico de UBS Global AM, teme por el euro. En su presentación, señaló que las posibilidades de un escenario positivo son mayores que las de uno negativo, puesto que el coste del colapso de la eurozona sería enorme. Así, si el coste de salvar el euro es de entre 1.000 y 3.000 euros por ciudadano durante el primer año, el de no hacerlo es de entre 6.000 y 8.000 el primer año y de entre 3.500 y 4.500 euros más tarde.

 

“La economía lleva inherente la inestabilidad”, comentó añadiendo que los inversores “deben considerar la posibilidad de un escenario positivo porque si no lo hacen sólo hay dos opciones: el mantenimiento del actual y si no ocurre, el peor escenario. El mercado ha de creer que es posible", afirmó. En su búsqueda del punto de equilibrio, señaló aspectos negativos como la crisis europea, una crisis en Irán y la consecuente escalada del petróleo, el proteccionismo en EEUU o la desaceleración de China, pero en positivo, el bajo gasto en inversión y consumo, con el potencial de reversión a la media. "El gasto de las empresas se ha retrasado y tendrá que volver a sus cauces, al igual que el consumo, algo que no ocurre aún por el miedo al desempleo", explica.

 

Vicent Devlin, director de gestión de BlackRock, se mostró cautelosamente optimista con la renta variable europea, el más cauto de los tres. Destacó que está barata, e infracomprada, pero aunque señaló que las valoraciones no son suficientes, cree que la poca presencia en las carteras (las asignaciones que bajaron en 2011 podrían volver), el apoyo del BCE (con posibilidad de llevar a cabo una política monetaria agresiva y más proactiva de recorte de tipos) o los beneficios pueden ayudar este año, aunque en este último punto ve algunos riesgos.

 

Por eso cree que hay algunas oportunidades, en compañías líderes mundiales con capacidad para captar el crecimiento emergente, firmas que crecen de forma global o aquellas con alta rentabilidad por dividendo, evitando las que se vean más afectadas por problemas como las presiones deflacionistas, la recesión y los planes de austeridad fiscal. Y teniendo cuidado con los bancos, muy volátiles, capaces de protagonizar movimientos exagerados que serían muy peligrosos en carteras donde se trata de gestionar la volatilidad.

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