Los cuatro nichos europeos de donde J.P.Morgan Banca Privada extrae valor


Luis Artero, desde principios de noviembre, director de Inversiones J.P.Morgan Banca Privada, cree que las buenas perspectivas de la economía global y la mejora de la situación interna impulsa la posibilidad de obtener rentabilidad atractivas en activos de riesgo de toda Europa.

Sin embargo, subraya que “tras los excelentes resultados, la región parece estar entrando en un periodo en el que cada vez resulta más importante la selección de activos”. En este sentido, la banca privada americana encuentra cuatro nichos europeos donde extraer valor.

A nivel de país, el director de Inversiones de J.P Morgan Banca Privada piensa que las reformas del mercado laboral que pretende llevar a cabo Macron en Francia podrían impulsar el crecimiento de los beneficios de las compañías francesas. “Siguen deprimidos, tanto si se comparan con sus niveles anteriores a la crisis como al contrastarlos con los últimos resultados de las empresas alemanas”, destaca. Además, mantienen una visión positiva de los bancos franceses, los cuales tiene una porción sustancial del mercado. 

Esta visión positiva del sector bancario francés la extienden a Europa de manera selectiva, tanto en renta fija como en renta variable. “La volatilidad de las cotizaciones bursátiles, los rendimientos de los flujos de efectivo y la capacidad de aumentar la cuota de mercado son los temas que probablemente impulsarán la dispersión de las rentabilidades de los activos de este sector”, apunta.

Renta fija

En el mercado de renta fija encuentran dos oportunidades de inversión claras. Para los inversores que no quieren asumir más riesgo en el mercado de renta variable, su primera opción es una cartera diversificada de productos híbridos corporativos que puedan proporcionar exposición significativa a la recuperación y al crecimiento en los países del centro de Europa.

Según Artero, “si se compara con los bonos high yield, los rendimientos de los actuales bonos híbridos parecen atractivos frente a su precio histórico. Proporcionan exposición a emisores investment grade en los países del centro de Europa, pero ofrecen rentabilidades ajustadas al riesgo más atractivas que otros activos, debido a su formato subordinado.”

Por otro lado, considera que la recuperación económica y la estabilización de las divisas de Polonia, Rusia y Turquía tras las estabilización de los precios de las materias primas a nivel global, el aumento de los volúmenes del comercio internacional y las mejoras del sentimiento inversor, abre un nuevo escenario para estos mercados.

Entre las tres regiones, una de las oportunidades que han identificado implica invertir en valores en renta fija denominados en liras turcas. “Ofrecen rentabilidades de dos dígitos con vencimientos cortos, de tan sólo dos años, y resultan especialmente interesantes una serie de bonos emitidos por agencias supranacionales”, contextualiza. No obstante, recuerda que esta inversión implica riesgo de tipo de cambio. “Aunque no es nada seguro que la lira turca vaya a fortalecerse sustancialmente, sí parece que ha finalizado la reciente fase de rápida depreciación,” opina Artero.

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