Los cuatro mandamientos de la inversión multiactivo, según Amundi


“Ya no quedan activos refugio”. Con esta claridad se manifestaba recientemente Dan Levy, responsable de inversiones multiactivo de Amundi, en un evento celebrado por la firma en Madrid. Levy defiende la necesidad de adoptar un enfoque distinto a la hora de diseñar la asignación de activos para la cartera.  En Amundi resumen en cuatro puntos básicos las claves para gestionar estrategias multiactivo en los próximos meses: ser flexible, ser global, gestionar la exposición al riesgo y centrarse en el retorno total. 

Después, el responsable va a lo particular, afirmando que, en vez de pensar en compartimentos estancos para la exposición a renta fija, renta variable y efectivo, es necesario “adoptar un enfoque transversal a distintas clases de activos, buscando activos cruzados con  flexibilidad. Las correlaciones entre clases de activos no son estables a lo largo del tiempo; la flexibilidad tiene sentido sólo de acuerdo al régimen de correlaciones y definiendo el momento apropiado para tomar riesgo. La diversificación necesita descorrelación y un market timing adecuado para ser eficiente. Manejar bien los tiempos del mercado para ser adecuadamente recompensado por el riesgo tomado en cada momento”. Este último punto es importante: el responsable incide en la necesidad de adoptar un margen de seguridad como fuente de protección del capital.

Levy afirma que el equipo de Amundi todavía está positivo con los mercados emergentes.  “Ahora, la principal preocupación es la subida de tipos de la Reserva Federal y el impacto sobre los países emergentes, pero no creemos que tenga un efecto automático sobre el crecimiento. Los emergentes no están caros y presentan mejores primas de riesgos”. “Hoy, se reciben recompensas por invertir con diversificación. En el universo emergente, países y clases de activos como acciones, divisas, deuda en divisa local o fuerte responden de forma diferente a factores macro. Esto significa que nuestro enfoque en emergentes debe estar conducido por un análisis desglosado del universo más que  invertir en estos mercados como un único bloque”. Por ello, Amundi ha optado dentro de sus productos multiactivos por una asignación de activos lo más equilibrada posible entre renta fija y renta variable desarrollada y emergente. 

Para condensar todas sus explicaciones, Levy habla de “la granularidad de los mercados”. Se refiere a la necesidad de equilibrar la cartera prestando atención a los riesgos más que a las ponderaciones. Un ejemplo de esta filosofía y propuesta de la gestora para invertir en el entorno actual es el Amundi Patrimoine, que ya acumula una rentabilidad superior al 14% desde su lanzamiento en febrero de 2012 (su objetivo declarado es lograr una rentabilidad anualizada neta del 5% por encima del Eonia capitalizado a un mínimo de cinco años) y una volatilidad a un año del 3,66%. 

La alternativa value

No obstante, desde Amundi también tienen una propuesta value y oportunista para los inversores que quieren aferrarse a la renta variable, el First Eagle Amundi International Fund, guiado por la máxima “ganar más perdiendo menos”. Jan Vormoor, responsable de estrategias externas y también presente en el evento de Amundi, habla a su vez de dos conceptos cada vez más populares en el mundo anglosajón: escasez y resiliencia. Son dos principios aplicados a rajatabla para diseñar la cartera de este fondo, que tampoco tiene ni restricciones ni un índice de referencia. 

La resiliencia se refiere a la capacidad de adaptación de un valor a las distintas fases del ciclo, combinando flexibilidad con estabilidad. La escasez se refiere a la baja presencia de activos intangibles como la escala, clientes cautivos, franquicia o un know how difícil de copiar en un área en particular, lo que permite a las compañías tener un mayor poder de fijación de precios. Se refiere también a compañías que poseen materias primas cuya oferta es limitada, donde una superior demanda potencial ofrece una protección relativa así como una cobertura frente a la inflación
 
Desde Amundi y su socio estadounidense First Eagle muestran su convencimiento de que escasez y resistencia son dos fuentes de protección de capital, que ofrecen al inversor una cobertura potencial implícita frente a los riesgos macro. Lo combinan con un acercamiento global, invirtiendo en todos los puntos del mundo donde creen que hay oportunidades. 

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