“Los convertibles son atractivos para los gestores que quieran reducir la volatilidad de sus carteras”


Los bonos convertibles están de moda. A la espera de que se materialice la esperada “gran rotación” de la renta fija a la renta variable, parece que los inversores han optado por rotar sus carteras de forma más progresiva, como demuestran las entradas registradas últimamente en los productos mixtos, los multiactivos o los híbridos, categoría en la que se sitúan los convertibles. Como explica Skander Chabbi, responsable de bonos convertibles de BNP Paribas Investment Partners, “los convertibles son una clase de activos muy demandada que ha ganado atractivo frente al crédito desde 2008, ya que las empresas pueden captar capital de forma eficiente, rápida y barata sin perder el control sobre los títulos”.

Lejos de ver las subidas de tipos o los avances en renta variable como una amenaza, Chabbi, que se incorporó a la gestora en junio de 2011 procedente de DeAWM y que lleva diez años gestionando estrategias de bonos convertibles, opina que el entorno actual beneficia tanto a los emisores como a los compradores de convertibles: “Este producto resulta interesante para los emisores porque les permite capitalizarse a un coste inferior al de la deuda gracias a la opción de que los inversores puedan convertir esos bonos en acciones bajo determinados supuestos, algo especialmente atractivo para los emisores de países expuestos a un entorno de tipos de interés volátil, como España”.

Con respecto a los compradores, Chabbi destaca que “a los hedge funds les gusta que la inversión en convertibles les permite capturar la volatilidad mientras que a los inversores institucionales (long only) les gusta el potencial alcista y la protección bajista que ofrecen. También resultan atractivos para los gestores de carteras de renta variable, mixtas y multiactivos, como forma de reducir la volatilidad de sus carteras”.

Para el responsable del equipo de bonos convertibles de BNP Paribas IP, que gestiona activos por valor de 3.200 millones de euros, es innegable que el apetito por los productos globales mixtos se ha incrementado en los últimos meses. “En Europa observamos una rotación desde los productos de renta fija hacia los multiactivos. Los bonos convertibles son un producto de nicho competitivo que contribuye a mejorar el perfil de rentabilidad-riesgo a corto plazo gracias a las fuentes de renta −cupón y dividendo− y a su baja sensibilidad a los tipos de interés”.

Chabbi se muestra optimista con respecto a este último punto, ya que “en los dos próximos años, las inevitables subidas de tipos acelerarán la necesidad de refinanciar la deuda existente mediante instrumentos baratos y no hay que olvidar que, en 2013, los convertibles han batido al mercado de deuda en términos de impagos”.

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