“Los clientes deberían tener exposición a factores de riesgo, gestión indexada, sistemática y fundamental para invertir de manera diversificada en renta variable”


La estrategia de renta variable de gestión activa de BlackRock dispone de unos 340.000 millones de dólares en activos bajo gestión. Es un porcentaje pequeño de los activos totales de BlackRock (6,3 billones de dólares) pero representan una fuente de ingresos importante, un 15%. Daniel Gamba, que ha dedicado 16 años de su vida profesional a lanzar y consolidar la división de gestión pasiva de BlackRock, recibió en 2016 la misión de reactivar la división de renta variable activa, al ser nombrado Responsable Global de Estrategia de Producto de Renta Variable Activa.

“La industria de renta variable activa se estaba sintiendo un poco cómoda. Pero, en el 2000, el 100% de los flujos de la industria eran activos y 0% eran indexados. En el 2016, la industria indexada tuvo el 120% de los flujos y la activa tuvo flujos negativos. Se ha completado el ciclo”, afirma Gamba. Este tiene claro los dos motivos que provocaron este cambio: “No había innovación y no había uso de tecnología”. La decisión del experto consistió en una ambiciosa reestructuración de la división de renta variable activa, para centrarse exclusivamente en el desarrollo de estrategias que pudieran aportar valor añadido. “Nuestro enfoque es combinar talento con tecnología punta y mucha disciplina en la gestión de riesgos. Esa es nuestra propuesta de valor”, resume.

Actualmente, la división de renta variable activa de BlackRock se divide en cuatro plataformas, situadas en Hong Kong, Londres, Nueva York y San Francisco. La de Hong Kong se encarga de la gestión de estrategias de renta variable fundamental en mercados emergentes globales, Asia y China, mientras que la de Londres gestiona las estrategias fundamentales que invierten en Europa y algunos fondos sectoriales. La plataforma de Nueva York también invierte basándose en fundamentales, ya sea por estilos (growth, value), por sectores o en estrategias de generación de rentas. Finalmente, la de San Francisco es una plataforma global especializada en estrategias sistemáticas.

Replanteamiento de la diversificación

Además de territorial, la reorganización atañe al diseño de estrategias, siempre con el objetivo de poder generar alfa. La firma simplificó su gama de producto, de manera que, si tenía 30 equipos de inversión en el pasado, ahora los ha reorganizado en cuatro grandes áreas: fondos indexados, fondos sistemáticos, fondos fundamentales de alta convicción y alternativos.

El proceso ha implicado asimismo un cambio en el planteamiento sobre la diversificación: además de por activos y geográfica, en la gestora defienden que también se puede diversificar al combinar estrategias de inversión indexadas (smart beta, factores), activas (fondos de alta convicción, con carteras concentradas) y sistemáticas. “Creemos que, dentro del mercado de renta variable, los clientes deberían tener exposición a gestión indexada, factores de riesgo, estrategias sistemáticas y fundamentales, porque su capacidad de generación de alfa no tiene correlación y te dan una expectativa de rendimiento superior”, resume Gamba.

El último paso consistió en la optimización de la oferta, en función de las características propias de los mercados de cada región. Por ejemplo, considerando que el mercado estadounidense es el más eficiente, BlackRock ha simplificado su gama para ofrecer estrategias sistemáticas y de cartera concentrada. En medio del proceso, la firma realizó un ajuste de plantilla, para poder incorporar a gestores que supieran invertir a partir de análisis fundamental, pero que también dispusieran de conocimientos sobre tecnología para poder integrarlos en una estrategia más tradicional. “Creamos una división que nos permitía utilizar tecnología que llevamos utilizando mucho tiempo en la parte sistemática, para aplicarla a la parte fundamental. Ahora utilizamos big data, internet scrapping, procesamiento del lenguaje natural, etcétera para poder evaluar las compañías de mejor forma”, explica Gamba.

La reorganización del área ya ha empezado a generar resultados positivos. El responsable explica que en el primer trimestre de este año se vieron flujos positivos y presume de haber mejorado la rentabilidad: “En alrededor del 71% y el 81% de las estrategias estamos por encima del índice y de la media de competidores a uno, tres y cinco años después de comisiones. Es muy por encima de lo que teníamos hace un año”, resume. Ahora, el objetivo que se ha puesto el responsable para hacer crecer los flujos de la división está en línea con el objetivo global de la firma, entre un 4% y un 6% al año, aunque aclara que la ejecución del proceso tardará años. “Este año, yo creo que estaría muy contento si llegamos a terminar cerca de números positivos, después de tres años de flujos negativos”, indica.

Gamba explica que las áreas que están experimentando un mayor crecimiento de la demanda son, de mayor a menor, la sistemática, renta variable de alta convicción que invierte en mercados emergentes, renta variable global – donde constata una tendencia a la internacionalización por parte de mercados que tradicionalmente han tenido un sesgo muy local, como Reino Unido –, hedge funds y retorno absoluto y, finalmente, fondos temáticos. 

Unas palabras sobre la evolución del negocio

Gamba reivindica que este cambio ha sido pionero, pero también muy necesario. De hecho, afirma que los clientes estaban más adelantados que las gestoras: “Los clientes veían que la habilidad de generar retornos por encima de los mercados se había deteriorado en 2015- 2017, sobre todo en el 2016, y teníamos realmente que tomar medidas importantes como las que tomamos”. El experto añade que la innovación de producto era muy necesaria ante los cambios que ha experimentado el mercado desde 2008: “Está aumentando la volatilidad por cuestiones geopolíticas, los tipos de interés van a seguir aumentando, la importancia de Asia va a seguir creciendo... la estructura del mercado ha cambiado radicalmente. Creo que mucha gente en la industria está viviendo en el pasado todavía, y piensan que, si regresa, es mejor no hacer nada. Esperar que el mercado regrese diez años después de lo que pasó no es una estrategia proactiva”, sentencia.

Gamba destaca la buena acogida de las medidas por parte de nuestros clientes. “El cliente entendió que podíamos presentar por un lado estrategias más basadas en la escala – que podríamos llamar de alfa industrializada –, que son relativamente diversificadas. En estas estrategias tienes que manejar el control de riesgos y el coste de transacción y, en añadidura, poder ganarle al mercado. Por otro lado, tentemos estrategias bastante concentradas y especializadas, donde probablemente el coste sea mayor, pero aportan un retorno bastante más alto. Los clientes tienen un posicionamiento barbell, donde la parte sistemática está un poco más al centro”, explica.

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