Los catalizadores que favorecerían un nuevo despegue del mercado de renta variable japonés


En Japón, los mercados se han mostrado volátiles en lo que va de año debido a la preocupación que generan los mercados emergentes y China, los efectos del aumento de los impuestos al consumo, los recientes acontecimientos geopolíticos, así como las elevadas valoraciones que presentan algunos mercados y sectores. Sin embargo, esta situación podría haber sido temporal, ya que existen varios factores que favorecerían un nuevo despegue de la renta variable nipona. Así, al menos, lo cree Ichiro Kosuge, responsable del equipo japonés y gestor del Goldman Sachs Japan Portfolio, fondo 5 estrellas Morningstar que en los últimos tres años ha ofrecido una rentabilidad anualizada del 10,5%, superando en 0,22 puntos al MSCI Japan y que en 2013 vivió un año muy positivo, al ser un periodo en el que el fondo lograba batir en 2,07 puntos al índice de referencia y en 1,33 a la media de la categoría, según datos de Morningstar.

“A pesar de que los mercados bursátiles japoneses han ido a la zaga de otros mercados desarrollados de renta variable durante varios meses, creemos avistar varios catalizadores en el horizonte: la normalización de los patrones de consumo tras la reciente reforma impositiva, los posibles aumentos salariales de los que se podría beneficiar la mayor parte de la población, el hecho de que la escasez de mano de obra impulsa al alza los sueldos y la posibilidad de que mejoren las estimaciones de los beneficios empresariales en el segundo semestre del año”. Además, el gestor de Goldman Sachs AM espera que se tomen medidas de estímulo de la partida presupuestaria suplementaria durante este año, lo que –en su opinión- debería apoyar la demanda interna en el sector de la construcción. Asimismo, el experto recuerda que el Banco de Japón podría emprender nuevas medidas de relajación monetaria si los datos económicos resultan ser más débiles de lo esperado.

A más largo plazo, Kosuge espera que la tercera flecha del programa económico de Shinzo Abe —consistente en reformas estructurales— logre resultados. “Japón es el mercado más expuesto a la inversión en inmovilizado de todo el mundo, una partida que ya se ha incrementado, especialmente en automatización de maquinaria y fábricas. El tipo legal del impuesto de sociedades japonés —uno de los más elevados del mundo— se redujo del 38% al 35,6% el pasado mes de abril. Abe está reflexionando acerca de la posibilidad de reducirlo aún más hasta aproximarse a los niveles internacionales (20%), lo que constituye una buena señal para la industria. El Gobierno también está tratando de que los fondos de pensiones públicos de Japón —como el fondo de pensiones del Gobierno- modifiquen su asignación de activos para apostar por la renta variable, lo cual debería incrementar los flujos de inversión en los mercados bursátiles durante los próximos años”.

Por otro lado, aunque la actividad experimentó un descenso tras la subida de los impuestos al consumo, el experto enfatiza que aún se mantiene por encima de las expectativas. “Creemos que es posible que las empresas actualicen al alza sus cautelosas directrices de cara al presente ejercicio si la demanda y la economía mantienen el nivel que esperamos. Asimismo, pensamos que la economía interna de Japón está mejorando. Los mercados bursátiles ya han empezado a reaccionar positivamente, y es que el índice Topix generó una rentabilidad del 3% durante el mes de mayo, la cifra mensual más elevada en lo que llevamos de año”. El trabajo de Kosuge seguirá pasando por buscar oportunidades para invertir en compañías con unas sólidas perspectivas a medio plazo a unas valoraciones razonables, centrándose en seleccionar aquellos valores que consideren capaces de batir las expectativas del consenso en materia de beneficios.

La estrategia que está siguiendo en el Goldman Sachs Japan Portfolio

Kosuge explica que en el equipo siguen siendo optimistas con respecto al sector inmobiliario y al de la construcción, en vista de la recuperación de la economía subyacente y de las expectativas de inflación. Consecuentemente, iniciamos una posición en una empresa que proporciona servicios financieros, intermediación, consultoría y otros servicios para el sector inmobiliario. “Apostamos por las empresas que se pueden beneficiar de una demanda interna fuerte, como el consumo, la demanda de actividades relacionadas con la construcción o la inversión en inmovilizado. Prevemos que el gasto de los consumidores aumentará regularmente a medida que los sueldos suban, y que la reflación y el ajuste del mercado laboral impulsen las subidas salariales. Asimismo, iniciamos una posición en un operador de hoteles y complejos turísticos que, en nuestra opinión, debería beneficiarse del aumento de los socios en los complejos turísticos y del consumo discrecional, lo que equivale a apostar por el aumento del consumo”.

El gestor señala que la construcción se ha mantenido activa desde 2011, cuando el Gobierno aumentó la partida presupuestaria suplementaria para la reconstrucción de las zonas devastadas por el terremoto de marzo de 2011. A continuación, el Gobierno de Shinzo Abe corroboró su compromiso con la inversión pública en construcción con vistas a los Juegos Olímpicos de 2020. “Tenemos una posición en un fabricante de productos de construcción e ingeniería civil que creemos debería sacar partido del aumento de la actividad en materia de construcción. Apostamos por las compañías de maquinaria como grandes beneficiarias de la tendencia de recuperación de la inversión en inmovilizado. Creemos que la demanda de robótica industrial será mayor este año debido a la escasez de mano de obra y el empeño en mejorar la seguridad en el entorno laboral. La aceleración del ciclo de renovación de equipos podría favorecer a los fabricantes japoneses de robótica. Contamos con una posición en un fabricante de robótica y maquinaria industrial en nuestra cartera por su tendencia a beneficiarse de la recuperación de la inversión en inmovilizado”, revela.

Además de estas temáticas sectoriales, en el fondo también apuestan por empresas en sectores como las tecnológicas de la información, el comercio electrónico o la industria, que –según el gestor- cuentan con motores de crecimiento específicos de cada empresa o únicos en cada sector.

Visión alcista del mercado: beta superior a 1

Actualmente, la beta de la cartera se sitúa ligeramente por encima de 1. “Aunque es cierto que pone de manifiesto nuestra visión alcista del mercado, nos gustaría destacar que aplicamos una estrategia selectiva a las empresas en cartera cuya actividad gira en torno a temáticas como la mejora del consumo interno, la recuperación de las actividades de construcción y de la inversión en inmovilizado en la industria, así como la posible reflación de la economía. A la hora de gestionar el GS Japan Portfolio aplicamos una estrategia bottom-up basada en un análisis de los fundamentales. Por lo tanto, generalmente, la beta de la cartera es un subproducto de la selección de valores y la estructuración de la cartera”, explica.

Large, mid o small caps, ¿en qué segmento del mercado hay más oportunidades?

El GS Japan Portfolio es una cartera que invierte en empresas de todo tipo de capitalización de mercado, aunque se centra principalmente en inversiones en empresas de mediana y gran capitalización. “En el contexto actual, creemos que en Japón las oportunidades se encuentran en todos los segmentos de capitalización y estamos abiertos a invertir en ideas clave siempre y cuando consideremos que se adaptan a nuestra cartera. No hemos cambiado nuestra filosofía ni tampoco hemos aplicado sesgos a la cartera en una dirección particular. En lugar de ello, mantenemos una cartera equilibrada compuesta por empresas que creemos que registrarían una rentabilidad superior por motivos específicos a cada valor. Además, hemos incrementado nuestra exposición a empresas orientadas al mercado interno japonés, con independencia de su capitalización”.

Los principales riesgos que debe evitar un gestor de renta variable japonesa

Kosuge considera que existen tres factores clave a los que cualquier gestor de renta variable japonesa debería estar muy atento. En primer lugar, la ralentización de la demanda exterior. “La demanda en mercados emergentes clave —especialmente China— podría seguir ralentizándose en un contexto de desaceleración económica”. En segundo lugar, el cuello de botella en materia de capacidad y las limitaciones relativas a los recursos humanos. “En el futuro, el reducido nivel de inversión en inmovilizado registrado durante los últimos cinco años y la actual fortaleza de la demanda interna podrían plantear limitaciones en la oferta en algunos sectores. Del mismo modo, la tasa de desempleo del mes de abril en Japón fue del 3,6 % —el nivel más bajo desde 2007—, lo cual podría generar escasez de mano de obra en algunos sectores”.

Por último, la fluctuación del yen frente al dólar estadounidense. “La apreciación del dólar estadounidense como resultado de la retirada gradual de los estímulos en Estados Unidos y la depreciación del yen derivada de las políticas económicas de Shinzo Abe y del Banco de Japón vienen favoreciendo a los exportadores desde 2013. En lo que va de año, el yen ha experimentado una apreciación y creemos que se podría tratar de un riesgo si la moneda nipona sigue por esa senda, especialmente para aquellas empresas que obtienen una gran parte de sus ingresos de las exportaciones”.

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