“Los beneficios empresariales apoyarán a las bolsas en 2011”


Aunque la macroeconomía no acompañe en un año de crecimiento fuerte pero desigual, la microeconomía está del lado de las bolsas. “El principal catalizador serán los beneficios empresariales, que sorprenderán positivamente este año, así como el crecimiento de las ventas”, comenta Hasan Tevfik, director de estrategia global de renta variable de Citi. De hecho, el crecimiento de dichos beneficios mayor al previsto restará protagonismo a un enfoque top-down y hará necesario concentrarse en la selección de valores desde una perspectiva fundamental. “En 2008 y 2009 la macroeconomía fue clave pero ahora sólo es importante en regiones como Europa -y países concretos como España-; en el resto del mundo el debate está centrado en el crecimiento del PIB global”, dice el experto. Buena prueba de ello ha sido el primer trimestre del año, con crecimientos bursátiles pese a la crisis nipona, los problemas de Oriente Medio y su impacto en el precio del crudo, y las perspectivas de subidas de tipos.

Con respecto a los problemas de deuda, que no sólo afectan a Europa sino también a EEUU, considera que aún no están en primer plano. “Hay grandes elefantes pero aún no han irrumpido en la habitación”, comenta. Como ejemplo, señala el caso griego, donde el problema de deuda estuvo latente durante varios años antes de convertirse en la principal preocupación. Por su parte, cree que, aparte de Reino Unido donde está aumentando, la inflación sólo es una amenaza en el mundo emergente, derivada principalmente de los precios de los alimentos y que no bastará para detener la recuperación iniciada en 2009. Allí, según reconoce, podría impactar en forma de ralentización económica, si bien las perspectivas de crecimiento son halagüeñas. Además, el alza de las materias primas afectará a algunos sectores, pero impulsará el crecimiento de otros, según Citi.

Como consecuencia de esa perspectiva mayoritariamente bottom-up y seguidora del momentum, los analistas de Citi ven oportunidades y apuestan con fuerza por los mercados emergentes, donde se darán los mayores crecimientos de beneficios, y en menor medida por Estados Unidos, con una visión neutral debido a las valoraciones. Para el experto, tras la retirada de los estímulos monetarios en junio “la bolsa dependerá únicamente de los beneficios, que serán positivos, mientras hasta ahora había contado con un apoyo extra”. Además, las valoraciones de los mercados en desarrollo se están beneficiando de la masiva salida de flujos vista desde principios de año, al igual que ocurre en Japón, otro de los países por los que Citi apuesta gracias a su crecimiento cíclico.

Las razones, la confianza en su recuperación, sus atractivas valoraciones y las agresivas medidas monetarias tomadas por el banco central para superar la crisis tras el terremoto, algo que beneficiará a sus exportadoras. “A corto plazo, las rebajas de beneficios son probables, pero la reconstrucción y un yen débil apoyarán el mercado”, comenta. Con respecto al resto de Asia desarrollada, en Citi mantienen su posición de infraponderación, considerando también esta actitud como una útil cobertura de su apuesta emergente.

Sin posición “contrarian” en 2011

“En los últimos años ser un gestor contrario al mercado implicaba vender emergentes y comprar financieras europeas, pero desde principios de 2011 ya no lo es tanto, pues la tendencia de los meses pasados ha consistido en vender emergentes. Por su parte, en 2010 ser contrario significó apostar por valores defensivos, algo que funcionó en algunos momentos pero no siempre. Por eso nosotros no nos resistimos a la tendencia: somos más inversores de momentum y no esperamos tener una posición contrarian a lo largo del año, afirma el experto.

Y es que, según el banco, la llamada “The Twilight Zone” termina y empieza otra, la de “Grind Higher”, marcada por la recuperación de los beneficios en enero del año pasado, una etapa asociada tradicionalmente a subidas en renta variable global y que beneficia la estrategia contrarian de corto plazo, una estrategia en la que habrían fallado en los mercados direccionales de 2008 y 2009. Por eso ahora siguen positivos en renta variable global pero resistirían la tentación de perseguir el mercado una vez se sitúe por delante de sus perspectivas. De ahí que, con la recuperación de beneficios, hayan cambiado sus preferencias hacia valores de crecimiento y basados en el momentum, que tienden a batir al mercado en años situados entre ciclos.

Así, su estrategia prioriza las empresas con sesgo de crecimiento que tienden a ver mayores crecimientos de beneficios y sobre todo en áreas más cíclicas, como los sectores de tecnología, materiales o industriales, mientras en el banco creen que las financieras ofrecen “una trampa de valor”. “Si a nivel global los beneficios subirán entre un 10% y un 15%, este tipo de empresas crecerá aún más”, añade. Con respecto al tamaño, su preferencia está en firmas pequeñas y medianas capaces de beneficiarse de procesos de fusiones y adquisiciones.

Con respecto al mercado europeo, el estratega es más positivo con bonos que con acciones, teniendo en cuenta las políticas del Banco Central Europeo, que subirá los tipos 2 o 3 veces más antes de final de año. “Hay signos de recuperación económica pero el escenario no es propicio para activos de riesgo o de crecimiento, teniendo en cuenta además las presiones sobre el euro, que dificultará las cosas a las exportadoras”. Por su parte, cree que el mercado español está barato teniendo en cuenta los beneficios futuros, pero no a corto ni medio plazo. “Las valoraciones acompañan y son positivas para un inversor value de largo plazo, pero las políticas gubernamentales y las medidas de austeridad dañarán el crecimiento”, comenta.

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