“Los beneficios de la diversificación tradicional desaparecen cuando más lo necesitas”


“Sólo hemos asistido a dos periodos de 10 años en los últimos 130 en los que la renta variable ha ofrecido rentabilidades negativas. Pero el último aún lo tenemos demasiado fresco en la memoria”. Para Nicolaas Marais, responsable de Multi Asset y Soluciones de Carteras en Schroders, la crisis vivida en los últimos cinco años ha hecho al inversor menos tolerante a las pérdidas. Esto ha provocado que se dispare la demanda por estrategias de volatilidad. Pero, en su opinión, “el inversor no ve las limitaciones que pueden tener estas estrategias. Desde 2008 se ha reducido el número de días de fuerte volatilidad, los episodios de fuerte volatilidad suelen ser más cortos y los costes de la estrategia se han disparado”.

Para Marais, si queremos realmente limitar los riesgos de caída, debemos redefinir todo el proceso de inversión. En todas sus fases. Comenzando por la construcción de una cartera y en la que no vale el concepto tradicional de diversificación. Y siguiendo por elegir bien la protección de esa cartera central a través de estrategias de gestión activa y con bajo coste, combinando esta protección con la gestión de los riesgos extremos.

Construir la cartera

Nicolaas Marais reconoce que la construcción de una cartera eficiente no es tan fácil como parece. “Los beneficios de la diversificación tradicional desaparecen cuando más los necesitas”. En los buenos momentos de mercado la correlación suele ser muy baja y se logra la diversificación justo cuando no se necesita ésta; pero en las épocas malas de mercado, las correlaciones aumentan porque los inversores se ven movidos por el pánico, con lo que no se logra la diversificación que necesitas.

Por eso, en su opinión, para lograr una buena diversificación no hay que guiarse por las clases de activos tradicionales (renta fija, acciones, monetarios….), sino realizar la diversificación por otros factores como la inflación, la duración, el potencial de crecimiento y la estrategia que subyace en el activo. Estos cuatro factores de riesgo (que se pueden encontrar en cada activo de renta fija o variable) son los bloques sobre los que se tiene que construir la cartera. “La correlación entre estos cuatro factores suele ser cercana a cero y raramente pasa del 20%”, explica. En los tres últimos años, 2010-2012, el factor duración ha sido el que más ha aportado a la rentabilidad de las carteras, mientras en 2009 la inflación y el crecimiento ofrecieron la mayor aportación al resultado. En 2008 la duración fue el único de los cuatro elementos capaz de ofrecer rentabilidad.

Proteger la cartera

Una vez construida la cartera con la combinación de estos cuatro factores, hay que poner en marcha las estrategias de protección. Para ello, “es importante comprender los riesgos que nos preocupan y el coste de los diferentes instrumentos”. En este sentido, diferencia las estrategias de protección estratégicas, aquellas que ofrecen protección de la parte central de la cartera en correcciones reducidas, y en las que se busca que tengan un bajo coste. “Se combina la venta de un activo (por ejemplo, una opción) con la compra de otro, para reducir el coste conjunto de la protección”, explica. Este tipo de estrategia se debe combinar con otras para caídas extremas de mercado, una protección que sí es cara y que si no se cuida el coste puede acabar con la ganancia potencial que se espera.

A través de esta filosofía, Schroders ha desarrollado distintas estrategias en productos de multigestión, de generación de renta y de protección del capital.

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