“Los bancos se han concentrado en salvarse pero solo algunos han trabajado en la evolución de su negocio"


El sector bancario europeo lleva cinco años trabajando en su rehabilitación y aún tendrá que afrontar transformaciones de cara al futuro, espoleado por la regulación y la negativa situación económica. Esos esfuerzos para adaptarse a la nueva realidad tendrán como consecuencia importantes cambios, por lo que se habla de un negocio en transición. “En los últimos cinco años, los bancos se han concentrado en salvarse y conseguir liquidez pero solo algunos han trabajado en la evolución de su modelo de negocio”, comentó en una reciente presentación Stepahne Bidault, responsable de Análisis del Sector Financiero en Groupama AM, citando a UBS como ejemplo de entidad que ha racionalizado sus actividades.

Una tendencia de futuro, la reestructuración, que viene marcada por unas exigencias regulatorias que penalizan la rentabilidad, tanto por parte de organismos supranacionales como nacionales, pues estos últimos apuntan hacia una estructura local obligatoria y supervisión sobre el terreno de las sucursales de bancos extranjeros, un potencial cambio con consecuencias. El objetivo de las autoridades es que un banco en dificultades cuyas reservas de capital no basten para solucionar una crisis pueda encontrar una solución que permita asegurar los depósitos de hasta 100.000 euros, evitar quiebras bancarias en cascada y también evitar que tenga que pagar el Estado, sea cual sea el tamaño de la entidad.

¿La solución si hay problemas? El llamado bail in, una situación de rescate de la entidad en la que los acreedores deberían formar primero parte de las acciones de recapitalización. “La lección clave es que cualquiera puede asumir las pérdidas de la banca; cualquier instrumento será susceptible de ello". Eso sí, los reguladores parecen haber dejado claro que respetarán el orden de prelación, empezando por las acciones, la deuda subordinada Tier 1 y Tier 2, y siguiendo por la deuda senior y los depósitos, aunque el experto reconoce que hace falta más visibilidad para evitar incertidumbres derivadas de casos como el de Chipre. Esta situación podría derivar en la concentración de los depósitos en los bancos más grandes y solventes.

Nuevos híbridos

En este sentido, y ante el mayor riesgo de la inversión con el principio del bail in, los bancos pretenden conseguir cubrir los riesgos únicamente con las acciones y la deuda subordinada, por lo que buscan incrementar la deuda de este tipo, capaz de asumir las pérdidas. “El bail in está aquí para quedarse y esperamos masivas emisiones de deuda subordinada”, explica. Bidault habla también de la necesidad de encontrar una tipología de híbrido que sirva para dar más visibilidad a los acreedores de deuda senior pero que sea aceptable para los accionistas: “Podrían crear una especie de Tier 3, un tipo de deuda senior pero capaz de asumir pérdidas en caso extremo”, propone.

Visión en dos bloques

En estas condiciones, la visión de Groupama AM sobre los fundamentales del sector en Europa es neutra, lo que obliga a la gestora a ser muy cauta a la hora de seleccionar las entidades. Bidault habla de un sistema bancario totalmente dividido en dos, entre las entidades de los países más saneados del norte y los de la periferia. Por ello, su visión es positiva con entidades como HSBC, capaz de hacer frente a Basilea III sin problemas, y neutra con la banca de los países escandinavos, las entidades domésticas de Reino Unido, los países del Benelux o Francia. Pero es negativa con respecto a Alemania y los países periféricos como Italia, España, Portugal, Grecia e Irlanda.

Sin embargo, esa perspectiva negativa con respecto a España se ha estabilizado en los últimos meses, después del efecto Draghi. “Los bancos están asumiendo pérdidas y recapitalizándose por lo que la visión es algo más estable”, dice. Con respecto a los bancos españoles, el experto considera que realmente solo hay dos en los que se puedan plantear invertir (los grandes), ya que los medianos y pequeños son demasiado dependientes del BCE. Por fundamentales, se decanta por BBVA frente a Santander.

El primer paso de la rehabilitación

El título de la presentación, “Después de cinco años de convalecencia, comienza la rehabilitación”, refleja los problemas y la transición del sector. Una rehabilitación que los bancos deberán comenzar, en el plazo más inmediato, dando un paso que es consecuencia de la operación LTRO del BCE del pasado verano: han de pensar cómo devolver al Banco Central Europeo el dinero prestado. Una operación que según Bidault ayudó mucho al sector para alejar los riesgos extremos por lo que, a finales del año pasado, la visión de la gestora sobre el sector era neutra, ante la conjunción de aspectos negativos y positivos.

Entre estos últimos están la ayuda del BCE en caso de riesgo extremo y el sostenimiento de algunos bancos de la periferia, la existencia de una mayor visibilidad sobre la solvencia y liquidez de las entidades, los avances en la regulación paneuropea o la existencia de bancos estables y sólidos. Factores, especialmente el primero, que explican el renovado apetito por el riesgo bancario por parte de los inversores y que han ayudado a pasar de una perspectiva negativa en junio de 2012 a una perspectiva más estable para el sector actualmente. Sin embargo, en negativo juegan un contexto económico de recesión, la fuerte dependencia de algunos bancos periféricos del BCE (los bancos zombies) o la presión reglamentaria.

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