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Los asesores no regulados: la verdadera competencia de las EAFI


Las EAFI no creen que los bancos y las cajas, que realizan exclusivamente actividades de comercialización, supongan competencia porque ven muy clara la distinción entre sus respectivas actividades. Javier Flores, de Dracon Partners, tiene muy claro que la competencia no son los bancos, sino los asesores no regulados. “Los bancos son nuestros aliados a la hora de transmitir o ejecutar órdenes”, afirma.

Tampoco Borja Durán, socio director general de Wealth Solutions, considera importante la competencia de bancos y cajas. “Actúan de depositarios y ofrecen acceso al mercado, actividades que las EAFI no pueden realizar y más que asesoramiento, hacen comercialización”, afirma. Durán considera que, para poder ofrecer asesoramiento sin conflictos, el asesor debe cobrar sólo del cliente, aspectos aún no resueltos en bancos y cajas.

“Ellos no asesoran, sólo venden productos y nuestra tarea consiste en explicar esa diferencia, algo que no es difícil porque resulta bastante obvio”, afirma Víctor Alvangonzález, consejero delegado de Profim. Pero Belén Alarcón, de Abante Asesores, cree clave que esa distinción se aclare y que el inversor sepa qué y con quién contrata, pues, aunque los profesionales lo tengan claro no siempre es así con los clientes. “No se puede vender por campaña y luego decir que el inversor no está dispuesto a pagar por el asesoramiento”, afirma, con la esperanza de que, con el tiempo, los clientes sepan distinguir entre una planificación financiera personalizada o la comercialización y decanten la balanza de su elección hacia la independencia y el asesoramiento.

“Hasta ahora se ha venido haciendo lo que la ley llama comercialización, pues las entidades financieras generalistas no parecen muy dispuestas a incorporar la figura del asesoramiento y hacen todo lo posible para que sus operaciones se canalicen a través de las figuras de simple ejecución y comercialización, que suponen un nivel de personalización nulo en las propuestas de inversión”, advierte.

El cliente, en segundo plano

Una característica clave para Cristóbal Amorós Arabiza, de la EAFI Amoros Arabaiza, convencido de que los aspectos personales, la disponibilidad, la confianza y la estabilidad en la relación distinguen la actividad de la EAFI de la del banco, cuya competencia no ve relevante. “Es algo natural y positivo, pues el asesor ha de mantener unas excelentes relaciones con las entidades financieras que faciliten la operativa y permitan el trabajo el equipo”, distinguiendo después sus funciones. “El asesor independiente va más allá y con frecuenta participa y contribuye a resolver otros problemas o necesidades”, algo que en ningún caso hacen bancos o cajas.

Tampoco Félix González, socio director general de Capital Familiar, cree que éstos asesoren, pues “no hay una visión global del patrimonio del cliente ni un cuidado individualizado del mismo. Se han convertido en fábricas de producto financiero que colocan de forma casi indiscriminada a través de sus potentes redes comerciales”. Para David Levy, socio fundador de DiverInvest Partners, el cliente suele estar en un segundo plano para bancos y cajas, que no suelen asesorar de forma objetiva. "No buscan la inversión más rentable para el cliente, sino que éste sea rentable para la entidad”, afirma.

Si los asesores no creen que los bancos y cajas ofrezcan una competencia real, tampoco éstos parecen muy preocupados por la figura de las EAFI. “Les damos igual, somos una gota en el océano y lo seremos durante mucho tiempo”, afirma John Siska.

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