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“Los altos retornos de los depósitos son un signo de debilidad y no sirven para el gran inversor“


Los inversores institucionales llevan tiempo dirigiendo su capital hacia el mercado de crédito, que el año próximo podría ofrecer rentabilides de entorno al 4% o 5%, en el caso del fondo European Corporate Bond, de Aviva Investors. Una cifra en línea con la ofrecida por los depósitos en España, pero que viene de una fuente muy distinta y valiosa, según Keith Kelsall, responsable de carteras de clientes de convertibles y crédito en la gestora. “Estos pagos excepcionales, teniendo en cuenta el nivel de los tipos de interés, sólo se dan en países y bancos con una situación económica delicada y constituyen una señal de debilidad”, afirma, además de señalar que están dirigidos a un mercado muy retail.

Por eso apuesta por una mayor diversificación de activos a través del mercado de bonos corporativos, especialmente europeos, que lleva atrayendo el interés de los inversores institucionales más sofisticados de forma constante durante el último decenio. Además, y de forma más general, los inversores tienden a moverse en búsqueda de retornos, y ahora estos activos son una de las pocas alternativas para obtener una rentabilidad de forma estable. “En los años 90 y en la primera década del siglo XXI el mercado apostó por la renta variable, pero la volatilidad hizo que se anularan los retornos y este hecho, junto a la caída del mercado inmobiliario, deja al mercado de crédito como el único que ha ofrecido retornos de forma sostenida”, pese a la crisis crediticia, afirma Kelsall. Además, es el activo que ofrece “algún tipo de retorno” en estos momentos de bajos tipos cercanos a cero, asegura.

Pese al atractivo con el que cuenta y la oleada de flujos que se dirigen a la renta fija, el gestor niega que se haya generado una burbuja, pues los diferenciales aún no son tan estrechos como al inicio de la crisis. “Las rentabilidades se dispararon con la crisis y en los últimos meses se han reducido, pero aún queda potencial de estrechamiento”, afirma. Kelsall hace hincapié asimismo en el atractivo escenario que se presenta para esos activos, que se beneficiarán de una economía débil y un crecimiento moderado que mantendrá alejada la posibilidad de subir los tipos. “Las firmas se están desapalancando y estructurando su deuda, algo que resulta positivo para el crédito porque disminuye el riesgo de default”, afirma, además de la continuidad de una política monetaria expansiva que se mantendrá en el futuro, “más tiempo de lo que piensa el mercado”, afirma.

Con respecto a la deuda high yield, el gestor ha pasado de una sobreponderación a una visión más neutral, reduciendo posiciones, debido al sustancial rally vivido por este activo. “No esperamos mucha reducción de spreads adicional”, afirma, a diferencia de lo que ocurre con el crédito con grado de inversión.

Este escenario es también más positivo para este activo que para la renta variable, pues, para ver un rally en esta última, “primero las firmas han de incrementar sus beneficios y dividendos, tras las bajadas del último año”. De ahí que crea que, como mucho, las bolsas experimentarán una modesta recuperación que podría oscilar entre el 5% y el 10% en un periodo de seis a doce meses. En definitiva, un contexto bueno para los tenedores de bonos pero no necesariamente para los de acciones, que afrontan mayor volatilidad y riesgo. Por todo ello, también hay oportunidades en los convertibles, que pueden optar por la conversión a estas últimas si finalmente se produce la recuperación. El fondo Global Convertibles de Aviva Investors, posicionado mayoritariamente en EEUU (la mitad de su cartera), pretende sacar partido de ello. El fondo también se beneficiará del incremento en la actividad de fusiones y adquisiciones, según Kelsall.

Por el contrario, el fondo European Corporate Bond, aunque puede invertir de forma oportunista en EEUU, tiene casi todas sus posiciones en euros, con una sobreponderación en la “Europa core”, aunque Kelsall resta importancia al posicionamiento regional ante el perfil internacional de las firmas por las que apuesta. Entre los sectores favoritos destacan las financieras (especialmente la deuda subordinada) y, dentro de las firmas industriales, los transportes y las utilities. “Basilea III no tendrá un efecto directo en las valoraciones, pues las firmas finacieras han reaccionado muy bien: han sido las primeras en entrar en la crisis pero también las que primero han salido, porque se han reestructurado y desapalancado muy rápidamente, logrando grandes beneficios”, algo que las coloca en una situación radicalmente distinta a la vivida tras la caída de Lehman Brothers. “Ahora prestan con mucha más cautela, no les importa no contribuir a la mejora económica, y obtienen préstamos a tipos de interés extremadamente bajos, lo que ha aumentado sus márgenes”, afirma. Con todo, desde Aviva Investors invierten con cautela y buscan firmas con exposición global y no doméstica. Entre sus principales posiciones están Deutsche Bank, HSBC, Citi o Barlays.

Una vez elegidos los sectores que más les gustan, el equipo selecciona las compañías desde un punto de vista fundamental, incorporando también factores técnicos y otros adicionales. A continuación miran las valoraciones, porque “una buena firma no es necesariamente una buena inversión”, un análisis complementado con criterios cuantitativos desde su sede en India. Su estrategia es de corto-medio plazo, pues “somos inversores activos”, dice el gestor. Con respecto a la gestión de riesgos, consideran el riesgo sector, emisor, curva y país, entre otros. Si antes valoraban más el sectorial, ahora creen que hay que vigilar más de cerca el riesgo emisor.

 

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