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Lombard Odier reestructura su equipo de emergentes


La gestora suiza Lombard Odier Darier Hentsch ha reordenado su gama de productos emergentes y ha pasado de delegar mandatos en varios gestores externos a contar con un equipo propio dedicado en exclusiva a este tipo de activo. La firma ha centralizado todas las decisiones en un mismo equipo que opera desde Nueva York, que se rige por un único proceso de inversión y que se ha ampliado con la incorporación de varios profesionales con una larga experiencia.



El nuevo responsable es Curtis Butler, que asume el cargo de director de inversiones en renta variable emergente. Tiene más de 15 años de experiencia en mercados emergentes y llegó a Lombard Odier procedente de Batterymarch, del grupo Legg Mason, donde trabajó como gestor durante cinco años.



“Me gusta que estemos todos juntos en Nueva York. Eso nos permite compartir ideas constantemente. Sólo nuestro analista de Europa del Este y nuestra especialista de producto trabajan desde Ginebra”. En total el equipo está compuesto por nueve profesionales de inversión, con Butler a la cabeza. Al ver sus caras, da la sensación de que se trata de una pequeña representación de la ONU, debido a su muy diversa procedencia.



“Es importante contar con profesionales que conozcan bien los mercados en los que invierten. Salvo mi caso, todos los miembros del equipo son originarios de los mercados que analizan y eso es una ventaja”, señala Butler, que pasó por Madrid recientemente.



El equipo se completó en febrero y desde marzo asumieron la gestión de los fondos. La entidad cuenta con cuatro productos de renta variable emergente. El Global Emerging Markets Fund, lanzado en 2008, cuenta con más de 90 millones de euros de patrimonio. Tiene además dos fondos asiáticos, el Pacific Rim Fund y el Greater China Fund, y ha ampliado el foco de un producto que invertía en Europa del Este para poder incorporar también empresas de Oriente Próximo y África. “Rusia tenía un peso muy alto en este fondo y tenía más sentido ampliar el universo para diversificar y reducir la volatilidad”, comenta Butler.



El equipo utiliza filtros cuantitativos para reducir su universo de inversión, compuesto por unas 1.000 compañías, a unos 200 valores. El universo incluye muchas empresas que no están en los índices, aunque se eliminan de entrada los valores menos líquidos. El análisis de las compañías es la parte central del proceso, que se complementa con una visión general sobre la marcha de los distintos países y sectores. Los gestores también utilizan el análisis técnico como una herramienta adicional que les ayuda en sus decisiones de inversión.



“Nuestro reto es conseguir unos buenos resultados para que los inversores comiencen a fijarse en nuestros fondos”, afirma Butler. Las carteras son bastante concentradas. El fondo global suele tener entre 50 y 60 valores distintos y los productos regionales invierten en no más de 40 compañías por regla general. “Nuestras carteras no son nada parecidas a los índices de referencia”, añade.



Butler defiende la gestión activa. “Si un gestor consigue 300 puntos básicos anuales más que su índice de referencia a lo largo de un ciclo de mercado, como es nuestro objetivo, entonces demuestra que es capaz de añadir valor”.



El control del riesgo es una parte muy importante del proceso de inversión. Se incluyen límites de exposición por compañías, sectores y países, y además se aplica un riguroso sistema de venta para controlar las pérdidas máximas por valor. Como paso adicional, y sólo para casos excepcionales de pánico en el mercado, el director de inversiones podría decidir cubrir las carteras con derivados para protegerse de las caídas.



El fondo no cubre la exposición a las distintas divisas y suele estar totalmente invertido, con una posición en efectivo que no suele pasar del 5%. Butler recomienda que los que se perdieron el rally de los últimos meses esperen hasta el verano para ir entrando poco a poco y que tomen posiciones de manera más agresiva a partir de octubre. “Los emergentes caen más fuerte y más rápido, pero también tocan el suelo antes y suelen recuperarse con más fuerza en los mercados alcistas”, señala.



Lombard Odier tiene más de 20 años de experiencia invirtiendo en mercados emergentes. Lanzó su primer fondo para invertir en China en 1986. Butler asegura que el futuro para estos mercados es brillante. “El peso de los emergentes en las carteras es todavía muy bajo. La gente trata los mercados emergentes como operaciones oportunistas y no como un tipo de activo en sí mismo. Pero esto irá cambiando. Los mercados emergentes tuvieron su gran crisis en los 90 y ya hicieron la limpieza en ese momento. Las compañías que han sobrevivido son las más eficientes y se han quitado todo el peso muerto. A medio y largo plazo soy muy optimista sobre la marcha de estos mercados”, dice.

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