Lombard Odier rechaza un aumento del riesgo y apuesta por estrategias no direccionales


En un contexto en el que la mayoría de los inversores apuesta por aumentar su exposición a los activos de riesgo como decisión necesaria para obtener un plus de rentabilidad en un entorno de tipos de interés raquíticos, Lombard Odier va a contracorriente. Los servicios de inversión de banca privada de la firma suiza aseguran en su informe trimestral que “este entorno es el de mayor riesgo de los últimos años” y se encuentra incluso entre los más agresivos del último siglo, una conclusión que les obliga a rechazar el incremento del riesgo en las carteras y apostar por estrategias de valor relativo no direccionales. “Advertimos una mejor preservación del capital y un mayor crecimiento de la riqueza de ese modo”, aseguran en el informe.

El principal motivo es que las valoraciones de los mercados de renta variable se están encareciendo y las expectativas del consenso descuentan de nuevo un crecimiento de los beneficios y unos márgenes insostenibles. “Actualmente, las previsiones para el mercado estadounidense descuentan márgenes récord y un crecimiento de los beneficios del 26% y añaden a ese escenario un múltiplo de valoración que rara vez ha sido superado en el periodo de posguerra, exceptuando 1999-2000”, dice el texto.

Además, consideran que las drawdonwns o depreciaciones permanentes del capital representan el único indicador de riesgo significativo para un inversor y que, desde esta perspectiva, es mejor ser precavidos. “Los inversores de bolsa están dispuestos a aceptar una prima del 1% como compensación por un riesgo de drawdown muy superior al de los bonos”, dicen. Por eso creen que, si bien llegará un momento en el que el riesgo de mercado direccional será de nuevo bien recompensado, mientras tanto la mejor forma de estar en bolsa es centrarse en las oportunidades de inversión de valor relativo no direccionales.

Aprender de las lecciones del pasado

“La clave del éxito está en saber cuándo abandonar, cuándo marcharse y no contar los rendimientos obtenidos antes de que haya terminado el ciclo”, dice el informe, que pone de manifiesto la decepción de los inversores de renta variable en los últimos 10 años y la necesidad de aprender de la lección histórica que suponen las valoraciones. “La experiencia de la última década, más que firmar la sentencia de muerte de la inversión a largo plazo, demuestra que los inversores pierden dinero cuando hacen caso omiso de las valoraciones, se centran en el corto plazo e intentan ser activistas y ágiles”, explican desde la firma suiza.

Todo ello confirma la validez de la hipótesis de los inversores racionales: las valoraciones importan. “Nuestro enfoque preferido, que imita la experiencia de grandes inversores que van desde Walter Schloss hasta Shelby Davis, pasando por Bill Rouane, refleja nuestra creencia en los principios de evitar cometer errores emocionales, hacer caso omiso a las previsiones a corto plazo y sobre el hecho de que la rentabilidad a corto plazo es pasajera”. En definitiva, la clave para Lombard Odier es establecer un horizonte de inversión en el que haya pruebas razonables de que existe rentabilidad predecible, no apartarse del él debido al carácter inevitable de las crisis y a la persistencia de la incertidumbre, no buscar rentabilidad a corto y actuar con decisión ante oportunidades extremas, “tomando decisiones racionales y no emocionales”.

En cuanto a las divisas, sus previsiones en relación con el euro son negativas desde finales del año pasado y aseguran que mantener la moneda única será “un proceso tanto largo como doloroso y exigirá una fase de considerable debilidad”.

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