Lo que supondría el ‘sí’ del pueblo escocés a la independencia del Reino Unido


Escocia votará sobre su independencia dentro de dos años, con unas encuestas de opinión que en estos momentos apuntan a un débil apoyo ciudadano a los partidarios de la separación del Reino Unido. “Una Escocia independiente significaría casi con toda seguridad una nueva divisa, ya que continuar con la libra esterlina implicaría entregar la soberanía fiscal a Londres, lo que haría que la independencia fuese un asunto casi redundante dado que el Parlamento escocés ya tiene el control de la política interna”, afirman en AXA Investments Managers.

En un informe publicado por la gestora francesa en el que analiza las consecuencias sobre una posible escisión escocesa, la entidad recuerda que la deuda del Reino Unido asciende actualmente a los 1.200 billones de libras. “Si se independizase, Escocia tendría que responsabilizarse de una parte de la misma: decidir la cifra exacta daría lugar a un intenso debate. Haciendo la métrica del porcentaje de la actividad económica que la región aporta al Reino Unido, el nuevo estado tendría que asumir el 10% del total. El cálculo proporcional por población daría lugar a un porcentaje muy similar”, asegura el experto.

No sería el único campo en el que habría que hacer una división. Es inevitable que en cualquier discusión sobre una independencia escocesa aparezca la cuestión del petróleo. “Independientemente de cómo quede dividida exactamente la producción de gas y crudo en el Mar del Norte, los hechos son claros: en Reino Unido la producción de energía está disminuyendo rápidamente como evidencia el hecho de que, desde 1999, la tasa de extracción de estas materias primas se haya reducido en dos terceras partes”, aseguran desde la gestora.

“A falta de una nueva ronda de descubrimientos de petróleo, algo improbable pero no imposible, la extracción de energía en el Mar del Norte es muy posible que continúe declive. En este sentido, la entidad considera que “a menos que la tendencia de los caída de la producción sea frenada en seco, el Mar del Norte no proporcionará una fuente de ingresos a largo plazo para el gobierno escocés”. Lo que está claro es que los escoceses decidirán su futuro en las urnas, si bien en AXA IM creen que el corazón debe escuchar a la cabeza.

“Ninguno de los temas económicos son barreras infranqueables para una independencia escocesa. El proceso de separación es probablemente un asunto espinosa, pero al final es una decisión de carácter político y no de carácter económico. Sin embargo, el marco económico en un Escocia independiente será uno de las cuestiones más difíciles de resolver en caso de un ‘sí’ en el referéndum. A fin de que los votantes escoceses tomen su decisión disponiendo de toda la información, esperemos que tanto las facciones unionistas como las independentistas expliquen durante los próximos dos años las implicaciones que esto tendría”.

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