“Lo que se está gastando procede de los ahorros, más que por el incremento de los salarios y de los ingresos, una tendencia insostenible”


Aunque los países emergentes han continuado acaparando la atención por los continuos ataques bajistas, algunas noticias publicadas últimamente en Estados Unidos también han contribuido a deteriorar el sentimiento. Así lo constata Russ Koesterich, jefe global de estrategia de BlackRock. Koesterich se fija en que, tras el flujo de noticias positivas de los últimos meses, ahora el tono de los datos es más diverso. Por un lado, constata que el PIB final de Estados Unidos para 2013 ha sido fuerte, al registrarse un crecimiento anualizado del 3,2% en el último trimestre del año. Sin embargo, los pedidos de bienes duraderos cayeron un 4,3% en diciembre, y se revisaron los datos de noviembre a la baja. “Más problemáticos fueron los datos de diciembre de consumo e ingresos personales, que reflejaron que a pesar de que los consumidores siguen gastando, ese gasto vino acompañado de una tasa de ahorro más baja (cayó a un mínimo de 11 meses del 3,9%)”, explica el estratega. 

No obstante, el dato que más encuentra preocupante es el crecimiento de los salarios, pues constata que los ingresos personales están creciendo a la tasa más lenta desde 2010, un 2,3% interanual en diciembre. Koesterich interpreta que “mientras el gasto en consumo todavía está subiendo, lo que se está gastando procede de los ahorros, más que por el incremento de los salarios y de los ingresos, una tendencia insostenible”. Por ello, el experto advierte de que “a no ser que el ritmo del crecimiento salarial se acelere, el gasto finalmente se ralentizará, lo que podría actual como una carga para la economía en general. En consecuencia, el experto se desmarca de la tendencia general de otras casas de inversión al afirmar que mantiene una postura negativa con respecto a los valores ligados al consumo. 

El estratega destaca que, amén de todos los factores ya expuestos, ahora los inversores también están digiriendo el anuncio de la Reserva Federal la semana pasada de que reducirá su programa de adquisiciones de 75.000 a 65.000 millones de dólares al mes. “En nuestra opinión, el programa de estímulo cuantitativo del banco central fue efectivo para ayudar a estabilizar los mercados financieros, pero no consiguió su objetivo declarado de reforzar el mercado laboral”, afirma Koesterich. A un tiempo, aunque recuerda que esta retirada no significa el endurecimiento automático de las políticas monetarias, sí constata que “la política de la Fed es un impulso menor para las acciones de lo que lo fue en los últimos años. Por tanto, las bolsas necesitarán depender más de los fundamentales y menos de la política de la Fed para continuar haciendo ganancias”. 

Ventas injustificadas en emergentes

El experto de BlackRock también dedica una parte de su análisis a revisar la situación de los mercados emergentes, que la semana pasada sufrieron los reembolsos más elevados en siete días desde agosto de 2010 y que además fue la 14ª semana consecutiva de salidas de capital. “Aunque las acciones de mercados emergentes no están cara (cotizan a un 40% de descuento respecto a los valores de mercados desarrollados), los inversores siguen viendo a esta clase de activo tan arriesgada que están vendiendo, recortando rápidamente sus exposiciones”, resume el estratega. 

La visión de BlackRock para los próximos meses es que la combinación del “tapering” y los elevados niveles de deuda en muchos países emergentes mantengan alta la volatilidad. “Mientras que vemos buen valor de largo plazo en los mercados emergentes, la volatilidad de corto plazo sugiere que se garantice una actitud cauta en el corto plazo”, señala Koesterich, por lo que la firma se mostrará precavida en cuanto a nuevas adquisiciones en bolsas emergentes.  

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