Lo que las finanzas conductuales aportan a la gestión multiactivos


Aunque a veces nos guste pensar que los mercados son meros mecanismos racionales de descuentos de flujos, lo cierto es que la emoción está muy presente y que los fenómenos irracionales están a la orden del día, como ya señaló el Premio Nobel, Robert J. Shiller y como consecuencia de lo que otro Premio Nobel, Daniel Kahneman, había descubierto junto a su colega Amos Tversky en sus estudios sobre los dos sistemas de toma de decisiones con los que funciona el cerebro.

El equipo de gestión de multiactivos de M&G Investments tiene en cuenta muchas de los principios de las finanzas conductuales en la gestión de sus fondos. Tal y como señala Maria Municchi, especialista de inversiones de la gestora británica, la filosofía de este equipo utiliza un esquema cuyo objetivo es comprar y vender a precios correctos. No tratan de pronosticar la evolución de las variables macro, utilizan conceptos de las finanzas cuantitativas para explicar la señales de las valoraciones, y pueden explotar las oportunidades encontradas tanto en el largo como en el corto plazo.

El proceso comienza siempre con un análisis de los retornos reales de las distintas clases de activos frente a lo que sería su nivel “neutral” entendiendo por neutral la media histórica en el largo plazo. Si los retornos reales están por encima de ese nivel pueden indicar valoraciones con recorrido potencial, mientras que si están por debajo, las oportunidades estarían más agotadas. De forma general, la renta variable es la clase de activo con una mejor valoración en el momento actual, mientras que la liquidez, con un retorno real negativo o los bonos de las economías desarrolladas, no ofrecen tanto valor.

Ahora bien, tras esta primera aproximación, hay que distinguir entre las distintas oportunidades y aprender a reconocer cuál de estas puede ser el fruto de unos mercados que se hayan dejado llevar por la emoción. Un ejemplo serían las oportunidades puntuales que en la renta fija creó el anuncio del tapering, o la situación actual de los bancos estadounidenses, que obtienen buenos resultados y han sido reestructurados, pero todavía cotizan a valoraciones atractivas.

Este tipo de oportunidades son las que buscan fondos ya conocidos como el M&G Dynamic Allocation Fund, (con un objetivo de volatilidad de entre el 5% y el 10% anual con una volatilidad de entre el 5% y el 12% en un período de tres a cinco años) y el más nuevo M&G Income Allocation Fund. Este fondo se registró en 2013, aunque tiene una versión británica con más historia y ha alcanzado recientemente los 500 partícipes. Sus rangos de asignación de activos son más defensivos y su retorno total depende tanto de la apreciación de la cartera como de la distribución de rentas con diversos orígenes. El fondo tiene un objetivo de retorno anual del 4% vía rentas, más entre un 2% y un 4% de apreciación de la cartera con una volatilidad de entre el 4% y el 10% en un horizonte temporal de entre tres y cinco años.

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