Lo más importante


Lo más importante

Miguel de Juan Fernández- A bordo del ARGOS 17 Abril 2014

Hoy es Jueves Santo y aunque os hablaré de otras cosas, creo que no hay nada más importante hoy que vivir el inicio de la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesucristo en su pleno significado de amor a los Hombres,….¡qué le vamos a hacer! Soy un pecador, pero también tengo fe y no creo que haya nada más importante que el encuentro con Dios que vino al mundo para mostrarnos el inmenso regalo de su amor. El resto son cosas accesorias. Así que por mi parte, disfrutad de esta Semana Santa y que sea, en verdad, Santa para vosotros y vuestras familias, ved las procesiones, acudid a misa como cuando erais niños y reuniros con la familia y sed felices.

Vamos con una de esas cosas accesorias. En la Tercera Reunión Anual del Argos, una de las preguntas era qué consideraba yo como la cualidad más importante que ha de tener un gestor. Dándole vueltas al tema del artículo y con la coincidencia del Hecho Grande que se celebra en Semana Santa, decidí que quizás podría seros útil que os comentara algo sobre ello también a vosotros.

Aunque el título del artículo refleja también el título del libro- fabuloso- de Howard Marks, que lo tenéis publicado también en castellano, tanto como cualidad de un gestor como cualidad para asesorar a vuestros clientes, la Honestidad es la cualidad más importante para llevar a cabo vuestra labor. Entendedme, que no quiero darle lecciones a nadie y no soy nadie experto en nada, por lo que tomároslo como una charla entre amigos de la cual, obviamente podéis discrepar lo que se  os antoje. Así es como yo- que soy raro- lo veo, pero no necesariamente tengo la sabiduría,…y como no soy masón,…tampoco creo tenerla.

Obviamente, hoy en día parece que no está muy de moda la honestidad, el hacer el Bien sin mirar a quién (como decía el dicho popular),…y si nos centramos en el ámbito financiero donde casi todas las películas y noticias están centradas en el dinero fácil, en la corrupción, en el todo vale y en la consecución de los objetivos a costa de los demás, no sólo es que no esté de moda, es que está mal visto. Y sin embargo, lo bueno que tienen los principios es que son perdurables por lo que incluso ahora, sigue siendo importante tener presente lo que es importante para nuestro trabajo o nuestra vida.

Un gestor cuya honestidad y honradez se ha probado o un asesor financiero que nos lo haya demostrado- y, lo siento pero tal y como está el patio, la única forma real de mostrarlo es a costa de nuestros objetivos personales a favor del cliente- es más valioso desde mi punto de vista que los conocimientos de los mercados o productos pueda tener.

Lógicamente un inútil total en materia de inversión, que desconozca la historia de los mercados, el comportamiento de los tipos de interés y la renta fija, por ejemplo, los riesgos de invertir en bolsa o cómo puede afectar a una cartera según qué decisiones fiscales decida el Gobierno de turno, es bastante pernicioso,…es como dejarse guiar por un ciego a la orilla de un acantilado. Pero si falla la honestidad, falla todo. En este caso sería como dejarnos guiar por un ciego con mala idea al borde del acantilado y que nos pusiera a nosotros de parapeto siempre para cuidarse él. Si además no está ciego y ve, con uno o dos ojos, la situación es mucho peor,…estando ciego él, tenemos al menos el consuelo de que si nos vamos abajo, es probable que él también caiga; pero si no está ciego y falla su honestidad, podemos tener la absoluta certeza de que en el momento de la verdad, sólo nos caeremos nosotros y él se quedará arriba esperando guiar a otros incautos. En palabras de Buffett: “Cuando el hombre con dinero se encuentra con el hombre con experiencia, éste termina con el dinero y aquél con la experiencia”.

Por supuesto, es importante también que nuestro gestor o nuestro asesor o banquero privado sepa de las cosas que gestiona o recomienda, pero esos conocimientos no son tan complicados de obtener, sólo hace falta algo de tiempo, cierto estudio y algo de memoria sobre lo que ha sucedido en el pasado. Los cálculos que se necesitan para valorar una empresa, por ejemplo, no son nada complicados, no necesitáis álgebra avanzada; os es suficiente con sumar, restar, multiplicar, dividir, calcular porcentajes y comprender el mecanismo del interés compuesto. Nada más. Ni derivadas, ni integrales ni nada por el estilo. Y a veces, con sumar y restar es más que suficiente.

Pero si falla la honestidad, estaréis vendidos. Ya sea vosotros como inversores finales o como asesores financieros que recibís las propuestas de vuestros departamentos de productos (¡que no son necesarios en absoluto para vosotros asesores financieros! Salvo para las entidades) y que, por tanto, es a vosotros a los que os tienen que “vender” el producto en cuestión para que luego se lo ofrezcáis a los inversores finales,…¿cuántas veces no os habéis sentido engañados o manipulados?

El sector financiero es extremadamente complejo y especializado y, en líneas generales, los inversores finales, aquellos que nos otorgan su confianza inicial esperando de nosotros que les demos un buen asesoramiento- y no estoy hablando de MiFid- y que trabajemos para ellos con total independencia y honestidad, siempre tendrán menos conocimientos técnicos que nosotros y, en cualquier caso dado que la confianza inicial ya nos la han otorgado de antemano, generalmente tenemos las herramientas técnicas y los argumentos suficientes como para poder “convencerles” de cuánto les interesa el nuevo producto que tenemos que vender este mes….

Sí, aunque ya no esté de moda, creo que la honradez y la honestidad de las personas es más importante que los conocimientos técnicos que puedan manejar. Cuando alguien pide consejo espera que se le responda con total transparencia, independencia y pura honradez, en caso contrario ese consejo, ese asesoramiento estará viciado en origen.

Comienza la Semana Santa, donde el mejor ejemplo de honradez y honestidad puede encontrarse. Jesús dio su vida por cada uno de nosotros. No es preciso que deis vuestra vida por vuestros clientes,…pero desde luego tampoco por el banco. En el libro El lemming que salió raro (Ed. Eje Producc. Culturales, 2012) escribía yo los versos de Calderón de la Barca: “Al Rey la hacienda y la vida se han de dar, mas no la honra, que es patrimonio del alma y el alma sólo es de Dios”,…en este caso cambad Rey por Banco y dadle vuestro tiempo y dinero (que a veces cuesta dinero trabajar) pero no os deshonréis por él,…no se lo merece y vuestra honra pertenece a vuestra alma inmortal…  y ésta a Dios.

Un abrazo a todos y hasta el próximo artículo.

miguel.dejuan@hotmail.com

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