Llegamos a la frontera de lo deseable: el entorno sigue siendo post-traumático


El crecimiento de la masa monetaria en Europa sigue bajo. La continua fortaleza del euro y sobre todo la preocupante desaceleración del ritmo de la inflación incrementa la presión sobre el Banco Central Europeo para que lleve a cabo alguna medida no convencional. El mercado se pregunta por qué tras un dato de inflación de marzo en la zona euro al 0,5% el BCE subestima el riesgo de deflación.

En la zona euro, tres países sufren una caída del nivel general de precios: España, Portugal y Grecia. Para ellos, haría falta una política monetaria mucho más complaciente, sobre todo porque su situación de deuda pública y privada sigue siendo muy problemática. Pero la zona euro en su conjunto no está en deflación -que recordemos, se caracteriza por una caída combinada de los precios (inmuebles, salarios, bienes y servicios, activos cotizados…). Europa ha decidido corregir sus excesos, restaurar las cuentas externas y restaurar su competitividad. Los precios se desploman y eso es normal. No se puede desear una cosa y lo contrario. Dicho esto, llegamos a la frontera de lo deseable y lo que no lo es, el BCE es consciente. Las expectativas de inflación, un indicador a seguir de muy cerca, comienzan a degradarse. Esto significa que los hogares y las empresas esperan una inflación cada vez más débil, una espiral que puede llegar a ser peligrosa.

Mario Draghi tiene credibilidad tras el firme compromiso del BCE de defender el euro por todos los medios. Pero desde hace un mes y medio, se propaga la idea de que el banco central va por detrás de la realidad. Esta es la razón por la que la percepción de la inflación se deteriora. Pero si es necesario, el BCE sacará toda su artillería, porque la estabilidad de precios es parte de su mandato. Habrá consenso sobre el tema, este es también el significado de las recientes declaraciones del presidente del Bundesbank al respecto.

A menudo, el BCE tiende a reevaluar su política monetaria cuando revisa sus perspectivas de crecimiento e inflación. Por lo tanto, habrá que esperar a junio. Por otra parte, los indicadores avanzados siguen mejorando en la zona euro, lo cual no empuja a la precipitación. Pero, ¿con unos tipos de interés próximos a cero, la política monetaria es todavía efectiva?

Sin una política monetaria muy agresiva, Estados Unidos estaría en una situación económica mucho peor que hoy. Pero incluso allí, la inversión no se reanuda tan rápidamente como antes, el trauma de la crisis no se ha borrado. Para nosotros, los tipos nominales pueden estar cercanos a cero, pero los tipos reales no lo están debido a que la inflación sigue cayendo. Todavía hay margen de bajada. La zona euro ha salido de la recesión, ahora necesitamos el crecimiento.

La zona euro se encuentra en un rebote clásico que viene del exterior. Ahora esperamos que tire el consumo de los hogares, sin creer en los milagros. El entorno sigue siendo post-traumático. Las empresas dan prioridad a sus márgenes e invierten poco por falta de visibilidad. El empleo, cuando se recupere, será precario y las familias saben que no pueden contar con una bajada de impuestos. Ahorran más de lo que consumen. La construcción, que era un motor de actividad en los ciclos anteriores, todavía se ve afectada. Este año esperamos un crecimiento del 0,7% en la zona euro. Se necesitará tiempo para recuperarse de crisis pasadas.

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