"Llamemos a Antonio Moreno"


Sebastián Albella, presidente de la CNMV, recuerda a Antonio Moreno Espejo, director de Autorización y Registro de Entidades de la CNMV, fallecido el lunes en Madrid. 

Antonio Moreno era mucho más que uno de los altos directivos de la CNMV. Antonio era una de esas personas que destacan e influyen decisivamente en el estilo y cultura de una organización y, sobre todo, en cómo es percibida externamente.

Se incorporó a la CNMV con solo 25 años, en un momento en el que la casa estaba todavía en fase de construcción, y se formó profesionalmente en ella a las órdenes de uno de sus más importantes directivos iniciales, Ramiro Martínez-Pardo, que con el tiempo se convirtió en algo así como su segundo padre como hemos podido comprobar todos durante el mes en el que, desatado el cataclismo de su grave e inesperada enfermedad, Antonio ha estado luchando por la vida en la Fundación Jiménez Díaz. 

La trayectoria de Antonio Moreno y la huella que ha dejado en la CNMV serán recordadas mucho tiempo. Una trayectoria que estuvo centrada en el ámbito de las numerosas y complejas funciones de la institución en materia de autorización de entidades, principalmente sociedades y agencias de valores, sociedades gestoras de instituciones de inversión colectiva, entidades de capital riesgo, fondos de inversión y sicav. Progresivamente, fue asumiendo más responsabilidades y en el año 2000 fue nombrado director de Autorización y Registros, convirtiéndose desde entonces en uno de los más altos responsables de la institución y en uno de sus rostros más conocidos. 

Probablemente Antonio Moreno ha sido la persona que en la CNMV ha interactuado en mayor medida, y a todos los niveles, con el sector. Por sus manos prudentes y experimentadas pasaron centenares de proyectos e iniciativas de todo tipo. Como en cualquier ámbito de la vida, hay servidores públicos ‘peguistas’ y pesimistas, que tienden sobre todo a ver problemas y dificultades, y servidores públicos con personalidad positiva, cuya prioridad es ayudar y facilitar que los proyectos razonables puedan hacerse realidad. Antonio ha sido el campeón de este segundo tipo de servidor público. Y todos, promotores de proyectos en el sector, asesores, abogados, lo sabían: "Llamemos a Antonio Moreno, seguro que hay una solución".

El estilo y la gran humanidad de Antonio y su permanente deseo de ayudar, compatible con su gran profesionalidad y rigor técnico, explican la conmoción que ha supuesto su fallecimiento, no solo en la CNMV sino en todo el sector. Le echaremos mucho de menos.

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