Lista de la Integridad: 50 medidas para restaurar la confianza en la industria de la inversión


Recientemente el presidente y director ejecutivo de CFA Institute, John D. Rogers, hizo un llamamiento a la acción a toda la comunidad inversora mundial para que asumiéramos la responsabilidad personal de restaurar la confianza  en la industria de la inversión y volver a sintonizar con el interés público. Todo un reto sin duda. Rogers nos describió los tres pasos que la profesión debe dar para lograr este objetivo. En primer lugar, ejercitar una voz más audaz en el ejercicio de la ética profesional. En segundo lugar, centrarse en las actividades financieras que permiten el progreso económico y social para todos. Y en tercer lugar, comprometerse con la comunidad para compartir, enseñar y participar.

Sin embargo, estas afirmaciones, que a más de uno le podrían parecer “otro ejercicio de buenas intenciones”, fueron realizadas en un contexto de especial relevancia para CFA Institute, la celebración del 50 Aniversario de su creación. Y así, el ejercicio de buenas intenciones se convirtió en todo lo contrario. CFA Institute renueva con mayor fuerza el liderazgo moral, ético y de excelencia de los profesionales de la inversión.

En Chicago y de la mano de su presidente, nos instó a todos los profesionales de la inversión en el mundo a actuar personalmente. Y lo hizo de forma tajante y clara, proponiendo medidas tangibles que todos debemos integrar en nuestro ejercicio diario de la profesión para restaurar la confianza en el sector inversor. Son medidas que se inspiran en más de 1.500 ideas sugeridas por los miembros de CFA Institute en el mundo.

Rogers nos presentó la “Lista de la Integridad: 50 medidas concretas para restaurar la confianza en la industria de la inversión”. Han sido diseñadas para servir a un bien común: mejorar los mercados y hacerlos más transparentes, fiables, eficientes, evitando y alejando conductas que todos hemos conocido, y que han roto la confianza en los mercados y en los operadores.

¿Por qué  debemos dar este gran paso hacia adelante? Porque el deber de liderar el negocio de la inversión, mas allá de esta crisis, recae primero, y sobre todo, en nosotros, los profesionales que hacemos posible el día a día de los mercados. Se debe apoyar en los hombros de aquellos con los más altos niveles de conocimiento, profesionalidad y ética.  Ha llegado el momento a cada uno de nosotros para intensificar y asumir la responsabilidad de restaurar la confianza. Esto comienza en nuestros lugares de trabajo, y se extiende desde allí a la comunidad.

La "Lista de Integridad" nos invita a realizar acciones concretas para restaurar la confianza pública. Son medidas prácticas para demostrar un comportamiento ético. Les enumeramos las diez primeras:

1. Comprométase con un código ético y de conducta profesional.

2. Exija capacitación ética para la toma de decisiones, suyas y de su empresa.

3. Coloque siempre los intereses del cliente antes que los suyos propios.

4. Identifique y repudie el comportamiento poco ético.

5. Recomiende productos con ganancias, costes y riesgos transparentes.

6. Ayude a los clientes a centrarse en el riesgo tanto como lo hacen en el rendimiento.

7. Divulgue su formación educativa y cómo mejorar su competencia profesional.

8. Luche por un modelo de negocio libre de conflictos.

9. Abogue por regulaciones más estrictas que protejan a los inversores.

10. Actúe con integridad 24 horas al día, siete días a la semana (y no sólo en la oficina).

A esta lista se suma el Código “Asset Manager de Conducta Profesional”, que describe las responsabilidades éticas y profesionales de las empresas que gestionan activos por cuenta de clientes. Proporciona normas y orientaciones de apoyo basado en los principios generales de conducta ética.

Divulgue la “Lista de Integridad” con todos sus colegas en la práctica inversora profesional. En definitiva, nuestros negocios existen gracias a un contrato social otorgado a cambio de una expectativa de servicios profesionales. Nuestras empresas pueden prosperar si ofrecemos servicios que realmente ayudan a los clientes. Si nuestras empresas participan en juegos financieros, y anteponen los intereses de los propietarios a los de los clientes, no serán limpios.

Por lo tanto, seamos audaces en el ejercicio de la ética profesional, potenciemos las actividades financieras que permitan el progreso económico y social para todos, e involucrémonos en nuestras comunidades para compartir, enseñar y participar.

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