Límite de velocidad


Hemos asistido a un espectacular inicio de año en las bolsas periféricas (Ibex +6%, Mibtel italiano +8%, PSI portugués +10%), que compara con un comportamiento mucho más discreto en el Dax alemán +1% o el americano S&P +3%. Esta evolución es señal de un claro cambio de sentimiento hacia periféricos, que ha propiciado salidas de capital desde el núcleo duro en busca de rentabilidad, tal y como esperábamos que sucediera (Consultar Estrategia Renta 4 para 2013). Este movimiento ha sido aún más claro en Renta Fija. Sin embargo, no todos los problemas, ni mucho menos, están superados, por lo que no es recomendable correr detrás de los precios. Los riesgos de fondo (elevado endeudamiento, debilidad de la actividad económica) se mantienen, y el hecho de que la volatilidad se sitúe en mínimos de 2007, nos lleva a pensar que exista cierto riesgo de exceso de complacencia en el corto plazo.

Si nos referimos en concreto a la renta variable española, hay que destacar que el Ibex ha alcanzado el objetivo que barajábamos para el conjunto del año en nuestro escenario base (8.600 ptos), apoyado por el buen comportamiento de la deuda pública y la renta fija privada, que se han beneficiado de la ventana de liquidez abierta para emitir con buenos resultados: fuerte demanda y en buena parte procedente de inversores internacionales (en torno a un 80% de las emisiones de deuda privada, en media).

Aún con todo, consideramos que persisten factores de riesgo que previsiblemente permitirán tomar posiciones a mejores niveles en las próximas semanas. De cara al medio plazo, y en caso de confirmarse la progresiva reducción de prima de riesgo, vemos alcanzable el escenario optimista de nuestra Estrategia 2013 (Ibex 9.600 puntos), por lo que aprovecharíamos las potenciales correcciones en cotizaciones como una nueva oportunidad de entrada. Varios serían los detonantes de una posible toma de beneficios en el corto plazo: eliminación de la prohibición de posiciones cortas (vigente en principio hasta el próximo 31 de enero, y dado que ya no se puede justificar una situación de excepcionalidad tras los avances en la recapitalización del sistema financiero y la caída de la prima de riesgo), datos definitivos de déficit público de 2012 (que conoceremos a finales de febrero – principios de marzo) con posibles implicaciones en el rating soberano, y riesgo de complacencia ante la moderación de riesgo soberano que pueda frenar los necesarios ajustes fiscales y reformas estructurales. Unos ajustes y reformas que son condición necesaria para que los inversores internacionales, que han puesto de nuevo a España en el “radar” de sus opciones de inversión, la mantengan en el mismo.