Life on Mars


Ya lo decía Bowie, pero ahora lo confirman: hay vida en Marte, han encontrado moléculas de agua. Y digo yo ¿qué importa? Poco, poco importa si a este paso vamos a descubrir que no queda vida en la Tierra.

De la crisis de los bancos malos-malísimos, hemos pasado a la crisis de los Gobiernos impotentes y, lo que es peor, estamos ante una alarmante falta de ideas que está afectándolo todo. Ya nadie cree en Marx, ni en Adam Smith, ni en Keynes, ni siquiera en Lance Armstrong. Chanquete ha muerto, no tenemos referentes.

No hay más que encender la televisión o ver cuál es el libro más vendido para darse cuenta que el mundo está cambiando y no precisamente para bien. Las entidades financieras se debaten entre la necesidad y la incertidumbre, mientras que los inversores andan desorientados. El deterioro de las ideas y la crisis está afectando a los inversores, condicionando su forma de actuar, ya sea por necesidad o por miedo. Mientras, hay algo que preocupa especialmente: la falta de perspectiva puede hacer que las malas decisiones se multipliquen sin que seamos capaces de valorar las cosas en su justa medida.

Nuestro sector, ante un inversor desorientado, debe trabajar de una manera mucho más sosegada y madura, sin dejarnos llevar por la que está cayendo. No cometamos el mismo error, no digamos ahora, precisamente ahora, lo que el cliente quiere oír. Digámosle lo que pensamos y pidámosle tiempo. El tiempo es lo que debemos gestionar, pero no tomemos decisiones diferentes a las que tomaríamos si las cosas estuvieran más tranquilas. Que Marte no nos impida ver la Luna.

Si tenemos la convicción de que a largo plazo hay algo que merece la pena, defendámoslo, hagamos caso a John Lennon que decía “yo solo creo en mí”…. y en Yoko Ono, pero esa parte, mejor, óbvienla.

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