Liberación


En 2007 corrimos y cabalgamos en las cruzadas, luego nos paseamos por las calles y trepando por los tejados del Renacimiento, hasta que ahora UBISOFT nos hace recalar en la guerra de independencia de Estados Unidos vistiendo de nuevo la túnica blanca de asesino.

Llega la tercera entrega de ASSASIN`S CREED donde tomaremos la personalidad de Connor Kenway, un mestizo fruto de la relación entre un británico y una mohicana que ha jurado liberar a su pueblo.

Como en las ediciones anteriores, nos iniciaremos en la sociedad de los asesinos y deberemos cumplir con las diferentes misiones y completar los retos que se nos ofrecen para aumentar nuestras habilidades en fuerza, destreza, lucha y sigilo, así como mejorar nuestro equipo e indumentaria.

Como es habitual, nos lanzaremos a dar caza a nuestros enemigos a lo largo y ancho de una nación que da sus primeros pasos con entornos reales y letales (se ha anunciado que uno de los entornos en los que se desarrollará parte del juego es la ciudad de Nueva York, y como en las ediciones anteriores podremos interactuar con personajes de la historia, en esta ocasión cambiaremos impresiones con George Washington).

Nuestras misiones nos harán recorrer desde incipientes ciudades, hasta encarnizadas batallas a la intemperie y en medio de campos de labranza.

Se espera que este juego salga a la venta el 31 de octubre ( y el 22 de noviembre en su versión para PC) y es muy posible que, al igual que los anteriores, no defraude.

Una de las grandes bazas es el poder pasear con libertad por las ciudades, y entornos rurales. Puedes callejear y pasear por plazas, parques, campos y patear todos los mapas del juego (de hecho es recomendable para encontrar los múltiples tesoros y documentos que hay repartidos en el juego).  Si tienes la paciencia o la curiosidad necesaria, puedes pasarte horas y horas entre los diferentes niveles y misiones.

Entre las cosas que más disfruto de esta saga es el “salto de fe”. Ponerte de pie en lo alto de un campanario, un risco o el palo mayor de un velero y saltar al vacío sabiendo que un montón de heno o el mar harán que, en lugar de estrellar tus huesos, caigas en una superficie mullida.

Por lo pronto a sentarse a esperar y dejar que llegue el otoño con todas las novedades.

Autor de la foto superior: Äelian Lönroth (Wikicommons).