Legaltech vs. Regtech


TRIBUNA de Roberto de la Cruz, director general de RiskMS.

El fenómeno Fintech ha abierto las puertas a la adopción de la tecnología como principal valor añadido para el desarrollo de sectores como el asegurador (InsurTech), Real Estate (PropTech), Regulatorio (RegTech) o Legal (LegalTech).

En el caso de éstos últimos, establecer los límites y las diferencias entre ambos puede llevar a cierta confusión.

En realidad, no es cuestión de tecnología sino de entender verdaderamente las funciones que se quiere que un departamento legal desempeñe y sus diferencias respecto al área de cumplimiento normativo. Unas diferencias que cada vez son más notables debido a la complejidad del contexto regulatorio y reputacional al que se enfrenta una organización para el correcto desempeño de su negocio.

Las áreas de cumplimiento normativo tienden a asumir las funciones de fomento y desarrollo de una cultura de integridad y cumplimiento. Para ello, ponen en marcha sistemas de control permanente y crean planes de acción para mitigar y eliminar no solo riesgos legales, penales o regulatorios sino también para establecer políticas de buen gobierno, ética o mejores prácticas.

Por su parte, los departamentos legales centran cada vez más su función en la aplicación activa de los requerimientos legislativos en la operativa de la empresa (contratos, litigios, procesos legales y regulatorios en los que la empresa se vea envuelta tanto para poder desempeñar su actividad como por consecuencia de ella, etc.).

De esta manera, las empresas que están dentro de la transversal LegalTech son aquellas startups que utilizan la tecnología para ofrecer una mejora significativa en los procesos y las gestiones operativas, burocráticas o administrativas en los que tradicionalmente el sector legal está envuelto.

Y supone un verdadero cambio para el sector jurídico, históricamente reacio a la innovación. El desarrollo del sector LegalTech es paralelo al Fintech. Pueden ser los propios despachos tradicionales los que, conscientes del valor que supone adoptar los avances tecnológicos para diferenciarse de la competencia y ahorrar costes, deciden apostar por su transformación digital desde la organización. Pero, realmente, nunca llegarán al nivel de flexibilidad e innovación que puede proporcionar una startup jurídica, cuyo foco es eminentemente tecnológico.  De ahí que el sector LegalTech esté viviendo un momento de crecimiento.

Similar recorrido pero distinto foco es el que nos lleva a las RegTech, un sector compuesto por compañías tecnológicas especializadas en el área del Compliance. Un ejemplo claro son las compañías que desarrollan soluciones tecnológicas orientadas a la Prevención del Blanqueo de Capitales y la Financiación del Terrorismo.

¿Cómo puede ayudar la tecnología en la mitigación del riesgo que supone aceptar transacciones económicas atendiendo a su origen o a la persona que la efectúa?

Actualmente, son las RegTech las que están desarrollando soluciones innovadoras para identificar a los clientes a través de parámetros biométricos. También son las que están creando nuevas maneras de realizar los procesos de onboarding y KYC (Know-Your-Client), reduciendo tediosos trámites administrativos y aportando un plus de seguridad.

Incluso, las RegTech ofrecen a grandes organizaciones, con millones de clientes en todo el mundo, la posibilidad de establecer escenarios de control que permitan detectar e identificar pautas de conductas sospechosas y reportarlas al regulador o gestionar más efectivamente la prevención del fraude.

Las RegTech también son empresas especializadas en seguridad y protección de los datos personales del consumidor en unas finanzas cada vez más digitalizadas. Trabajan para favorecer nuevas y seguras formas de pago y en el cumplimiento de normativas tan importantes para el sector financiero como MiFID o MiFID II.

Estamos hablando de empresas jóvenes, con un profundo conocimiento tecnológico, y con la posibilidad de adaptarse de una manera flexible y efectiva a los distintos cambios regulatorios que se producen tanto en cada país como a nivel supranacional.

Desarrollan soluciones adaptables, con la capacidad de gestionar gran cantidad de datos de clientes asegurando su disponibilidad y seguridad a través de soluciones cloud, que permitan la escalabilidad y el ahorro de costes.

Las RegTech surgen como respuesta reactiva a momentos de crisis como el crash del 2008, con el objetivo de establecer unos controles más exhaustivos. Pero también aportan soluciones a nuevas tendencias financieras como las criptomonedas o los roboadvisor, que suponen un reto también desde el punto de vista normativo.

En este sentido, no existe competencia entre LegalTech y RegTech como tampoco consideramos que haya confrontación entre las Fintech y las entidades financieras tradicionales.

En un entorno abierto, en el que el conocimiento está disponible más allá de las fuentes tradicionales, creemos que tanto las empresas LegalTech como RegTech pueden aportar un valor añadido imprescindible en los procesos de transformación digital de las compañías.

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