Lecciones sobre dónde había que invertir en 2018


Estamos todos todavía patidifusos con el último trimestre de los mercados en 2018. No es para menos. Los fondos de renta variable española perdieron, de media, un 15% en 2018 y los de renta variable internacional un 30%. Los fondos mixtos clásicos con 40% de renta variable perdieron también dos dígitos porcentuales. Y la renta fija estuvo en el 90% de los casos en territorio de pérdidas.

Ante este panorama la pregunta es, ¿dónde había que haber estado invertido para protegerme? ¿qué activos se salvaron del pánico vendedor? Estuve recientemente en Madrid en la charla de un renombrado inversor alemán. El se había hecho la misma pregunta. Había analizado al detalle su fondo para saber dónde había acertado. Me pareció un ejercicio muy interesante porque lo cierto es que no sabemos qué va a pasar en 2019 y es mejor estar prevenidos.

Y resulta que la respuesta que encontró fue la de toda la vida. La del ABC del inversor. La que me enseñaron el primer día que llegué a un conocido banco suizo en el que estuve tres años trabajando en banca privada y se encargaron de dejarme poso de por vida: cash, oro y dólar.

Eso es cash (efectivo), oro (en todas sus variantes) y dólar a través de la selección de acciones adecuadas en el S&P 500 en las cuales no se cubre la divisa (no a través de inversiones direccionales en forex). ¡Con la de estadísticas que hemos visto en prensa desde que comenzó el año y resulta que la respuesta la teníamos en el génesis de la inversión!

¿Entonces para 2019 qué debemos hacer? Lo que hemos visto en enero es que si hubiésemos deshecho nuestras posiciones al llegar las ventas en Q4, nos hubiésemos perdido el rally de enero, luego por lo tanto no había que tocar nada (esta también es una lección muy antigua). Lo que sí había que hacer es tener la cartera tan bien diversificada y preparada como este reconocido inversor alemán. Hay que tener en cartera cash, oro y dólares, además de las inversiones clásicas que considere cada inversor dependiendo de su perfil de riesgo. El problema es que a veces nos olvidamos de las cosas sencillas.

Estamos en el siglo XXI, el siglo en el que la tecnología y los robots están dejando de ser ciencia ficción y pensamos que el oro es de otra época, que tener efectivo es una pérdida de tiempo y que el dólar da demasiados sustos para los inversores que pensamos en euros, cuando en realidad los tres están creando una protección inigualable en nuestras carteras, como me explicaban con mucho cariño aquellos portfolio manager suizos que conocí en aquel banco suizo.

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