Laurent Denize (ODDO BHF): “Lo único que puede hacer un inversor de corto plazo es aumentar su consumo”


La guerra comercial, el Brexit, los tuits de Trump, el auge del populismo, la amenaza de que se produzca una recesión en el corto plazo, la eficiencia de las políticas monetarias…. Todo esto y mucho más está detrás de la sensación que tiene el inversor hoy en día de que el apocalipsis del mercado está a punto de llegar y de que lo mejor es refugiar la cartera en liquidez hasta que pase una tormenta que ya tarda más de lo esperado.

 Pero Laurent Denize, codirector de inversiones  de ODDO BHF AM y responsable de renta fija global, no cree que éste sea un buen momento para plegar velas y alega varias razones. “Creo que tenemos que seguir invertidos en el mercado porque aunque hay mucho ruido en él, no está influyendo en los márgenes de las empresas ni en los BPA y la política acomodaticia de los bancos centrales anima a seguir invertido”, afirma. Y cuando dice mercado no se refiere precisamente al de renta fija ya que no encuentra ningún sentido a la idea de invertir en bonos con rentabilidad negativa. “Incluso aunque no haya un repunte de la inflación no le vemos ningún sentido. Si un inversor quiere activos refugio, es mejor que tenga en cartera oro, francos suizos o yenes”, afirma.

Eso sí, considera que el rally que ha protagonizado este tipo de activos al calor de los bancos centrales, que a su juicio es lo único que ha apoyado el buen comportamiento de la deuda, sí puede mantenerse en el corto plazo ya que, a diferencia del consenso de mercado, él sí cree que los bancos centrales siguen teniendo suficientes herramientas sobre la mesa para seguir salvando a la economía y pone como ejemplo lo que ha hecho el Banco de Japón con la compra de ETF de bolsa japonesa.

Aun así, su clara apuesta de cara al último trimestre del año sigue siendo la de mantenerse invertido en el mercado de acciones, aunque dotando a la cartera un cierto carácter defensivo ya que no ve ningún signo de recesión ni en EEUU ni en Europa. Que cambie ese carácter defensivo que le lleva a estar invertido pero no a aumentar la inversión en activos de riesgo dependerá de los resultados empresariales que se empiecen a publicar en este trimestre o de que se produzcan medidas estructurales como las referentes a las políticas fiscales que tanto demanda el mercado y de las que él desconfía, al menos en el corto plazo.

No obstante, defiende que a la hora de seleccionar esos valores que componen la cartera hay que olvidarse de las viajas valoraciones y adaptarse al nuevo paradigma que supone vivir con rentabilidades negativas en el mercado de bonos. “El viejo esquema de renta fija y renta variable ya no sirve, ahora lo importante es fijarse en aquellas compañías y negocios que sepan a adaptarse a los cambios disruptivos como el cambio climático, el nuevo tipo de consumo de los milenials o la inteligencia artificial”, afirma Denize, al tiempo que insiste en la necesidad de pensar (e invertir) en plazos largos de cómo mínimo cinco años.

La pregunta es obligada. ¿Qué es lo que pueden hacer los inversores de corto plazo entonces? “Con una visión de corto plazo hay un 100% de posibilidades de perder dinero solo por la inflación. Los inversores a corto plazo no tienen opciones más allá de aumentar su consumo y endeudarse aprovechando los tipos bajos”, afirma.

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