Las verdades de un gestor de renta variable growth


“Mi primer contacto con los mercados de valores fue a través del trading bancario, hace 25 años. Lo primero que aprendí fue que cada cliente a quien se recomiende invertir en acciones debería tener un horizonte de inversión mínimo para su inversión de entre seis y siete años”, rememora Thorsten Winkelmann, gestor de Allianz Global Investors. Sin embargo, los mercados han evolucionado y el gestor lo admite, y aprovecha para hacer una crítica: “Las decisiones que van tomando los participantes de mercado van variando probablemente trimestre a trimestre, por lo que podemos preguntarnos si esto es realmente de lo que va la inversión en renta variable. Eso no es invertir, eso es apostar”, afirma el gestor.

El gestor está al frente del Allianz Europe Equity Growth – calificado como Blockbuster Funds People-, y tiene algunas precisiones que hacer sobre su concepto de growth, y las percepciones del mercado respecto a este estilo de inversión. Es aquí donde el comentario inicial sobre el largoplacismo se vuelve relevante. Winkelmann afirma que “hoy la idea de value o growth investing está jugado un rol más significativo del que tenía hace 15 años”, en el sentido de que “hay muchos participantes en el mercado, principalmente asesores, que están consiguiendo beneficios a base de recomendar ajustes en las carteras de sus clientes, es un sistema con el que generan rotación de activos”.

La segunda percepción errónea, según el experto, es “que a los inversores growth no parecen importarnos las valoraciones, cuando nos importan mucho”. Winkelmann no está dispuesto a pagar cualquier precio por una compañía, a cambio de la promesa de un crecimiento sostenido en el tiempo: “No sólo estamos buscando siempre las empresas que son buenas generadoras de un interés compuesto en el largo plazo o que generen altos beneficios, también buscamos oportunidades de revalorización”. Dicho esto, el gestor aclara que su enfoque para determinar valoraciones es un tanto distinto al que se emplea habitualmente, puesto que trata de determinar dónde debería situarse la cotización de cada valor a tres años vista. “Aquí es donde tenemos que asegurarnos de que nuestra previsión es correcta, donde tienes que hacer muchos deberes y poner todos tus esfuerzos en comprender la industria para obtener una visión más clara, que vaya más allá de los resultados trimestrales”, sentencia.

Una vez determinado si la compañía presenta potencial alcista, el gestor determinar qué asignación puede dar al valor a la hora de invertir en él, teniendo en cuenta que la estrategia de inversión que sigue es agnóstica respecto al índice. “No debatimos la posibilidad de sobreponderar o infraponderar una acción respecto al índice. La valoración es nuestro elemento de debate dentro del equipo, para determinar qué grado de convicción tenemos sobre todas y cada una de las empresas. Aquí entran en juego todos esos aspectos sobre la calidad y la visibilidad. También debatimos el potencial alcista en un horizonte a tres años, y después asignamos un ranking a todos los valores en cartera”, resume Winkelmann.

Qué es growth y qué no lo es

La tercera apreciación tiene que ver con la propia definición de la búsqueda de valores con sesgo hacia el crecimiento. El gestor considera que en algunos mercados existe cierta tendencia por parte de los inversores a dar un sesgo negativo a la etiqueta growth. “La gente tiende a pensar que una buena definición del growth se refiere a valores que crecen más rápido, pero que quizá no son rentables y sí son caros. Para mí esa no es realmente la definición de una compañía growth” afirma.

Entonces, ¿qué significa exactamente para Winkelmann invertir con estilo growth? “Nuestra definición de growth se refiere a compañías que tienen una rentabilidad alta no sólo para el momento actual, también aportan visibilidad sobre su rentabilidad en los próximos años”, explica. El gestor busca compañías que sean capaces de generar retornos e invertirlos otra vez en su propio negocio, generando crecimiento orgánico con independencia del punto del ciclo económico. “Probablemente nos estemos centrando en un tipo específico de crecimiento, que es el efecto del interés compuesto en el largo plazo. No veo nada negativo en ello”, afirma.

Para el gestor, el enfoque growth “va más allá de analizar el balance y los flujos de caja”, porque cree que es necesario un análisis en profundidad de cada sector para poder entender sus dinámicas, el comportamiento de competidores y proveedores y qué demandan los clientes en cada segmento. “Necesitas entender toda la cadena de valor y en qué lugar está posicionada la compañía dentro de esa cadena para determinar quién está disfrutando del poder de fijación de precios”, explica. La fijación de precios es la auténtica clave en su opinión, pues considera que actúa como un seguro para la empresa frente a posibles factores externos de tipo macro.  

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