“Las valoraciones juegan a favor de los negocios de calidad”


La actual volatilidad de mercado se explica fundamentalmente por dos factores cuya combinación no es muy frecuente, sino más bien extraordinaria: la primera es la incertidumbre política existente, no sólo en Europa sino también en EEUU, que no se resolverá de forma rápida, lo que hace previsibles “algunos episodios de volatilidad durante un largo periodo de tiempo”, según Stuart Reeve, gestor del fondo BlackRock Global Equity Income. En segundo lugar, la volatilidad se debe a las revisiones a la baja del crecimiento económico.

Para Reeve, las probabilidades de recesión son ahora mayores que hace un trimestre, con signos mixtos que sitúan esa posibilidad en un punto de equilibrio. Sin embargo, en la gestora creen más bien en un entorno con menor crecimiento y no han posicionado las carteras para un escenario de recesión. De hecho, y comparando la actual situación con la de 2008, Reeve explica que hay diferencias signiticativas. Así, aunque el entorno macroeconómico es similar, la posición de las compañías es distinta, en la medida en que ahora están mucho menos apalancadas, han reparado sus balances y han rebajado sus inventarios –mientras en 2008 estaban en niveles muy elevados como antipación de un fuerte crecimiento-. “Las compañías están ahora mejor posicionadas para lidiar con la crisis, desde el punto de vista tanto financiero como operativo”, dice Reeve.

Con respecto al factor político, el gestor considera que la solución tanto para la eurozona como para EEUU tardará en llegar y que con respecto a la primera hay múltiples posibilidades, aunque cree que es improbable que la crisis termine con una solución de extremos, ya sea en forma de colapso del euro o en forma de una Europa federal con unión fiscal. “Los políticos sólo reaccionan a las crisis de mercado y lo hacen siempre con pequeñas medidas”, critica, indicando que tarde o temprano tendrán que adoptar soluciones dolorosas. Y en EEUU, comenta que podría darse un QE3 si los datos económicos empeoran, pero matiza que, en la medida en la que el segundo programa de relajación cuantitativa no tuvo efectos a nivel económico, las autoridades no están demasiado interesadas en implementarlo. “El QE2 no funcionó: sirvió para aumentar el precio de los activos financieros y las materias primas, pero no tuvo efectos a nivel económico”, comenta Reeve. Pero en medio de estos factores negativos y de incertidumbre, cree que en positivo está el potencial de crecimiento de los mercados emergentes.

Firme apuesta por compañías de calidad
Así, en este escenario en el que los mercados descuentan una fuerte bajada del crecimiento en Europa y empiezan a hacerlo en EEUU, hay oportunidades a nivel individual. “Las valoraciones son atractivas en aquellas compañías con modelos de negocio sostenibles, fuertes, con una importante generación de flujos de caja y capaces de crecer, no a doble dígito pero sí en torno a un 5%”, explica el gestor. En definitiva, compañías de calidad con un buen balance y que, en un entrono de bajo crecimiento, generen flujos que puedan reinvertir en el crecimiento de su negocio a la vez que premiar a los accionistas, por ejemplo, con altos dividendos. Además, las valoraciones juegan a su favor, pues actualmente, explica el gestor, “cotizan a similares múltiplicos que los negocios más cíclicos y de baja calidad”.

Pero la estrategia de selección del fondo BlackRock Global Equity Income no sólo considera el alto dividendo de una acción, que podría conducir a las llamadas trampas de valor, sino también su capacidad de crecimiento. “A medio y largo plazo, el 90% de los retornos en renta variable derivan de la combinación del dividendo con el crecimiento del mismo”, explica el gestor. Una estrategia de adopan en primer lugar porque permite lograr altos retornos con una volatilidad más baja que la del mercado, algo que los inversores valoran en momentos como el actual –de hecho, la exposición del fondo a la beta es baja, de entre 0,7 y 0,8-, y también porque, ante el envejecimiento de la población, los inversores demandan fuentes de obtener rentas y formas de protegerse de la inflación, algo para lo que son más útiles los dividendos que los cupones de renta fija.

De hecho, el gestor explica cómo la demanda global de este tipo de fondos que ofrecen “income” se ha disparado en los últimos años y así, si los activos globales de las estrategias de “Global Equity Income” de BlackRock –los fondos gestionados por Richard Turnill y Stuart Reeve- fueron de 80 millones de dólares en 2010, ahora ascienden a 2.000 millones, tanto de inversores retail como institucionales. “En España la demanda está comenzando,” comenta Reeve.

La paciencia como clave
La cartera del fondo, compuesta por entre 50 y 70 nombres de un universo global, es de alta convicción, con nombres que a medio plazo resultan atractivos. La paciencia es una de sus claves, pues el equipo invierte pensando en un horizonte de entre 3 y 5 años. “En la última década los inversores han estado más bien posicionados en bonos públicos y deuda emergente y ahora les pone nerviosos volver a la renta variable, pero nuestro fondo combina el atractivo de este activo con las rentas deseadas”, dice Reeve.

La cartera está posicionada en un 40% en Europa –evitando la eurozona en el sector financiero, pero no en los demás-, en un 45% en Canadá y EEUU y el resto en Asia, Australia y Latinoamérica. De hecho, el 10% son acciones listada en el mundo emergente, aunque Reeve confiesa que es menos importante el domicilio que las áreas donde operan las compañías. En este sentido es clave la exposición internacional y también la emergente, aunque con un estricto control de riesgos a través de test de estrés y consideraciones sobre el impacto de distintos escenarios macroeconómicos y de mercado.

Posiciones defensivas
Por sectores, se posiciona en las áreas más defensivas, como consumo básico, telecomunicaciones o cuidados de la salud y menos en firmas más cíclicas como las de materiales, industriales, energéticas o financieras. Estas últimas tienen un peso del 7% en la cartera del fondo y evitan la eurozona y EEUU, basándose en posiciones en Australia, Canadá o Escandinavia.

Con respecto al riesgo divisa, tiene la posibilidad de cubrirlo si observa que, al apostar por un gran número de nombres que operan en una región con la misma divisa, el fondo está sobreexpuesto a la misma. Y con respecto a la liquidez, el fondo es flexible y puede tener cash en espera de nuevas ideas, pero generalmente está totalmente invertido; como ahora, con un peso de la liquidez de sólo el 5%.

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