Tres reglas para gestionar de manera eficiente el riesgo en las carteras


Las intervenciones de los bancos centrales han distorsionado los precios y las dinámicas del mercado. Esto, a su vez, ha alterado de forma notable la gestión de los riesgos en las carteras. Antes de la sucesión de programas de relajación cuantitativa, la gestión de riesgos en las carteras era diferente. Tal y como explica Didier Saint-Georges, miembro del Comité de Inversión de Carmignac, una cartera equilibrada entre renta fija y renta variable arrojaba una satisfactoria rentabilidad ajustada al riesgo siempre que la selección de acciones y bonos fuera la adecuada. “La renta variable generaba rentabilidad a largo plazo y los bonos reducían su consabida volatilidad brindando retornos estables, mientras que la cartera se beneficiaba de la contribución adicional de una diversificación sopesada. Pero ahora las cosas ya no funcionan así. Las intervenciones de los bancos centrales han lastrado los rendimientos de los bonos hasta niveles en los que ya no ejercen su papel de protección, sino que en realidad pueden llegar a incrementar la volatilidad del fondo. Asimismo, los mercados se mueven al son de la liquidez y la correlación entre las distintas clases de activos ha aumentado drásticamente. Ahora éstas fluctúan al unísono”. 

En este contexto, la pregunta que se hacen muchos profesionales de la inversión es cómo se pueden gestionar los riesgos de la cartera de forma eficiente. Según el experto, no existe una solución mágica para este problema, pero sí algunas normas que es importante cumplir.

1. En primer lugar, si las correlaciones son elevadas, Saint-Georges recomienda abordar la exposición en términos brutos más que en netos. “Dicho de otro modo, para reducir el riesgo de manera eficiente, hemos de incrementar nuestra posición de liquidez vendiendo lo que menos nos gusta en lugar de apostar por sofisticadas estrategias de cobertura que podrían resultar contraproducentes ante correlaciones inesperadas”, afirma.

2. En segundo lugar, el experto cree que hay que ser fieles a las principales convicciones, centrándose en apuestas en las que realmente el gestor crea y manteniendo al mismo tiempo un nivel adecuado de liquidez. Esto es: apostar por una estrategia barbell, la cual ve como uno de los enfoques más adecuados para la gestión de riesgos en el contexto actual. "Si nuestras principales convicciones se revelan acertadas, generarán suficiente rentabilidad como para impulsar el rendimiento del fondo y, en el caso contrario, la posición en activos líquidos limitará los daños y reducirá la volatilidad. En términos técnicos, este enfoque aporta opcionalidad convexa a nuestra cartera, creando una asimetría de riesgos favorable”, indica.

3. Saint-Georges considera que también es importante ampliar el universo de inversión y mostrarse abiertos a oportunidades poco frecuentes, pero que están ahí. “Por ejemplo, los mercados emergentes no han sido objeto de programas de relajación cuantitativa. Por tanto, allí las curvas de rendimientos siguen siendo normales. Esto permite encontrar bonos con interesantes perfiles ajustados al riesgo con más facilidad que en otras zonas geográficas. Asimismo, dado que los fondos de gestión pasiva han pasado a dominar los flujos de inversión de los mercados, los periodos de correcciones suelen ser más violentos. Los mercados se saturan con más frecuencia. Las posiciones en liquidez nos permitirán aprovechar estos periodos para adquirir activos de calidad a precios muy asequibles”.

En definitiva, el miembro del Comité de Inversión de Carmignac reconoce que los mercados presentan más riesgos, si bien también considera que éstos pueden seguir capeándose siempre que se ajuste el enfoque de la gestión de riesgos en las carteras.

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