Las tres preocupaciones de los mercados: claves de las caídas de estos días


Una carrera electoral ajustada y polarizada en Estados Unidos, una temporada de resultados empresariales que muestra las primeras heridas del COVID-19 y una vuelta a las medidas de restricciones sociales en Europa en respuesta a la segunda ola de la pandemia. Son los tres fantasmas que sobrevuelan los mercados estos días y que han desencadenado el retorno de la volatilidad a las bolsas. Este miércoles, los principales índices europeos y estadounidenses acusaban caídas del entorno del 2-3%.

Estamos ante una corrección de varias sesiones aunque especialmente severa en Europa, donde el Eurostoxx 600 retrocedía a su nivel más bajo desde mayo. Y en cierto modo es comprensible. Está siendo una semana decisiva para el sistema sanitario en Europa: Francia ha anunciado toques de queda para sus comercios, Alemania también habla de restricciones más estrictas en bares y restaurantes, en España se ha prolongado el estado de alarma y Holanda habla de nuevo de restricciones hasta final de año al menos. El escenario temido por los mercados, una segunda ola del virus, finalmente se ha cumplido.

“Los casos de COVID-19 llevan aumentando desde finales de verano y, ahora mismo, Europa vuelve a ser el centro de atención. Por lo tanto, también ha aumentado la preocupación por la situación económica, a pesar de que las previsiones de crecimiento se han vuelto algo más optimistas en las últimas semanas”, comentaban ya desde la semana pasada el equipo de DWS. De hecho, no ha hecho falta esperar a las nuevas restricciones para notar el efecto negativo en la confianza del consumidor. La famosa recuperación en W se anticipa en los recientes datos PMI del sector servicios.

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¿Se esfumarán estos rayos de esperanza ante el aumento de los contagios? Eso depende en gran medida del sector servicios, opinan desde DWS. “El índice de gestores de compras (PMI) mensual del sector servicios logró recuperarse tras la devastadora caída de marzo. Sin embargo, el sentimiento ha vuelto a deteriorarse desde agosto, sobre todo en España, primer país europeo en sufrir la segunda ola del COVID-19”, comentan.

“Es cierto que la recuperación de Europa es menos clara. La segunda oleada epidémica oculta el horizonte. Pero los resultados empresariales, en conjunto, son correctos con respecto a las expectativas”, argumenta Olivier de Berranger, director de Gestión de Activos de La Financière de l'Echiquier. “Y el banco central sigue aplicando una política monetaria ultracomodaticia, que aún podría revisarse más al alza la próxima semana. Por lo tanto, los mercados permanecen finalmente bastante poco agitados en relación con la inquietud que podría provocar la segunda oleada”.

Respecto a los índices estadounidenses, al cierre europeo el S&P 500 se anotaba una caída del 3%, su mayor descenso diario desde septiembre, cuando también hubo un repunte importante de casos COVID. Pero también ha coincido en el día dos noticias negativas en Boeing y Microsoft que están lastrando al índice. Dicho lo cual, el repunte de la volatilidad es algo normal, históricamente hablando, antes de unas elecciones norteamericanas.

Desde BNY Mellon IM han recopilado las cifras hasta 1992 donde se aprecia cómo la volatilidad tiende al alza antes de la jornada electoral para luego volver a caer. “Este año, sin embargo, la historia es diferente: frente a la madre de todas las dislocaciones del mercado gracias al Covid-19, la volatilidad ya está en máximos históricos. A dónde se dirige a continuación, nadie lo sabe”, matizan.

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Con todo, indudablemente estamos en un entorno frágil. Frágil, pero no toda esperanza está perdida. “No es de extrañar que el mercado patine. Es el precio a pagar por unos giros inesperados que dejan sin aliento. Sin embargo, todas las noticias no son en absoluto negativas, especialmente en Estados Unidos. La temporada de publicación de resultados correspondientes al tercer trimestre ha comenzado bien. La mayoría de las empresas ha superado el consenso, que también se ha vuelto más optimista en las últimas semanas en un horizonte de un año”, argumenta De Berranger. “Del mismo modo, el número de solicitudes de prestaciones semanales por desempleo ha sorprendido a la baja. Y el sector inmobiliario, fuerte generador de empleo, está mejor que nunca”.

Para Benjamin Melman, director de inversiones global de Edmond de Rothschild AM la gran pregunta es si una vacuna podría ser aprobada en las próximas semanas. “Los comentarios de Pfizer y Moderna, así como de otras compañías en la fase III de los ensayos, sugieren que es una posibilidad”, recuerda. Si así fuera, los mercados podrían subir bruscamente. Especialmente si los demócratas tomaran el control del Congreso, nota Melman, ya que su paquete de estímulos es mayor que el del Partido Republicano.

Porque todos los ojos están puestos en el consumo: en si la población va a poder hacerlo y si tendrá ánimos de ello. “La noticia de una vacuna nos ayudaría a anticipar el fin de la crisis sanitaria y permitiría liberar los ahorros de los hogares”, afirma el experto de EdRAM. “Obsérvese que en agosto, la tasa de ahorro familiar en Estados Unidos alcanzó el 14,1%”. Además, es probable que la política monetaria siga siendo altamente expansiva y el estímulo económico aceleraría cualquier rebote en la demanda de Estados Unidos. “Es imposible predecir los resultados electorales, incluso si las encuestas apuntan a una victoria demócrata, y los resultados de la Fase III, pero hay una posibilidad real de noticias positivas para los mercados”, insiste.

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