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Las tres inquietudes de la CNMV con la Unión de los Mercados de Capitales


En la apertura de la European Compliance and Legal Conference organizada por la Asociación para los Mercados Financieros de Europa (AFME), celebrada en París, Sebastián Albella, presidente de la CNMV, ha compartido con la audiencia sus tres inquietudes acerca de la Unión de los Mercados de Capitales (CMU en sus siglas en ingles).

Para empezar, considera adecuada la apreciación de Nadia Calviño de cambiar el nombre a la CMU para subrayar la relevancia del proyecto para los ciudadanos europeos. Como ejemplo, indica que estaría bien que se llamase Unión para la Inversión y el Ahorro.

La primera idea a tener en cuenta, según Albella, sería que el proyecto de la CMU no debilite los mercados financieros locales. “Es necesario que en Europa haya un mercado de capitales integrado pero también que siga habiendo una pluralidad de mercados con masa crítica y ecosistemas completos”, destaca el presidente.

Sobre todo, explica, después de ver algunos efectos de los últimos avances en materia de regularización europea (MiFID II, PRIIPS...). En este sentido, contextualiza que “la regla de unbundling es difícilmente discutible en el plano de los principios pero manifiesta que está reduciendo la oferta de análisis, especialmente la relativa a empresas medianas y pequeñas, y dificultando el desarrollo e incluso la supervivencia de buen número de brókers y entidades especializadas locales”.

“No sé exactamente qué se puede hacer pero, además de intentar buscar vías para incentivar el análisis relacionado con compañías locales, podríamos al menos modular la norma en base al principio de proporcionalidad”, contextualiza.

Además, piensa que la experiencia enseña, refiriéndose al Brexit, que no es prudente confiar en un centro financiero único o dominante. “No es prudente poner todos los huevos en la misma cesta”, apunta. Desde su punto de vista, cree que es posible una integración máxima sin necesidad de tener un centro financiero dominante.

Por otro lado, destaca que “una supervisión más integrada de los mercados de capitales en Europa, no necesariamente significa más centralización”. En su opinión, “ESMA debe centrarse sobre todo, en promover de manera eficaz la coordinación y la convergencia supervisora”.

Área fiscal

“La CMU no debe prestar solo atención al ámbito estricto de la regulación financiera”, indica Albella, quien considera que “si queremos unos mercados realmente interconectados e integrados, hay que atacar el ángulo fiscal”. Para ello ve necesaria una armonización fiscal en el ámbito de los productos y servicios financieros y en general en la tributación del ahorro.

Como ejemplo de diferencias, señala como en Francia más del 80% de los fondos de inversión se distribuyen a través de productos con componente de seguro, las diferencias en cuanto al tratamiento fiscal de las inversiones en pymes o del capital riesgo, capital privado o inversiones alternativas, o las dificultades que ha habido para armonizar mínimamente desde el punto de vista fiscal el nuevo producto paneuropeo de pensiones individuales (PEPP).

El último punto destacado por el presidente de la CNMV es la necesidad de que la CMU ponga el acento en la convergencia de las prácticas de supervisión. “El nivel de la supervisión debe ser alto y similar en toda la Unión”, resume. “Aquí es crucial el papel de coordinación y de promoción de la convergencia supervisora de ESMA y el uso efectivo y desarrollo de las herramientas de que dispone”, añade.

Por otro lado, apunta, “es necesario prestar más atención a la prestación transfronteriza de servicios de inversión, en particular a inversores minoristas, para que sea objeto de supervisión efectiva, como lo son los servicios financieros que se prestan a nivel local”. En este aspecto, piensa en ámbitos como el de la comercialización de CFD. También cree que debe haber una regulación unificada a nivel europeo en relación con el crowdfunding o en el ámbito de los criptoactivos.

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