Las tendencias monetarias de la zona del euro reflejan una expansión de la estabilidad económica


El agregado monetario M1 real (billetes y monedas en circulación más depósitos a un día de los hogares y empresas no financieras dividido entre los precios al consumo, ajustado por factores estacionales) de las compañías no financieras de la zona del euro —el mejor indicador de la economía, cuya trayectoria ha sido intachable durante los últimos años— sigue reflejando unas perspectivas de crecimiento moderadamente positivas. Las tendencias por países reflejan una evolución económica similar tanto en los países del núcleo como de la periferia europea. 

Este indicador experimentó una subida del 3,3% en los seis meses anteriores a febrero (un 6,7% anualizado). Por lo general, el crecimiento ha sido estable durante los últimos meses y actualmente se encuentra en un nivel superior a su media histórica. La variación semestral pasó a ser negativa antes de las recesiones de 2008 y 2011, mientras que antes de las recuperaciones de 2009 y 2013 se situó en terreno positivo (véase el primer gráfico). Las tendencias actuales son coherentes con la expansión del PIB, que crecerá un 2% anualizado a finales de 2014. 

El BCE publica datos por países sobre depósitos a un día (las cifras por países abarcan todos los sectores, tanto las empresas financieras como las no financieras), algo que condiciona los cambios del agregado monetario M1. El crecimiento semestral de los depósitos reales tanto en los países del núcleo europeo como en los periféricos ha sido muy similar recientemente, reflejando así una convergencia económica. La expansión de los países periféricos fue inferior a la de los países del núcleo europeo en cada mes del periodo comprendido entre septiembre de 2008 y octubre de 2013. 

Las divergencias entre los países también se han reducido, dado que el crecimiento real de los depósitos ha sido prácticamente idéntico en España, Alemania y Francia, y tan sólo ligeramente inferior en los Países Bajos e Italia. 

La recuperación económica ha planteado desafíos a las predicciones de aquellos que persiguen el crédito y el dinero en general. Aunque el crecimiento semestral del agregado monetario M3 en la zona del euro repuntó en febrero, se situó en un mero 0,5% (1,0% anualizado), mientras que la concesión de créditos bancarios sigue contrayéndose, aunque a un ritmo más lento. 

Los monetaristas generales se equivocaron al obviar la reasignación llevada a cabo por los hogares para evitar invertir sus ahorros en productos monetarios, en un momento en el que los tipos de los depósitos se encuentran en niveles cercanos a cero. Por lo tanto, el bajo crecimiento del agregado monetario M3 no ha limitado la liquidez de las empresas ni la oferta monetaria para financiar operaciones económicas. De hecho, los depósitos M3 de las empresas crecieron un 6,1% en el periodo anual hasta febrero. Se está produciendo una expansión de la liquidez de las empresas de similar fortaleza en otras grandes economías. 

Es probable que los hogares sigan con su trasvase de fondos fuera del sistema bancario, especialmente si los portavoces del BCE siguen especulando acerca de la imposición de un tipo negativo sobre los depósitos, un sobrecoste que los bancos se verían forzados a trasladar a los ahorradores o prestatarios. 

Los temores de los "creditistas" eran infundados, puesto que las tendencias crediticias sólo afectan a la economía a través de su impacto en la oferta monetaria. La contracción de los préstamos no ha evitado que el agregado monetario M3 se expandiera, aunque de forma débil, debido a las contribuciones positivas de otras «contrapartes monetarias». En particular, la sólida posición de la balanza de pagos de la zona del euro se ha traducido en un incremento de los activos netos externos de los bancos por valor de 389.000 millones de euros durante los últimos 12 meses, es decir, equivalente al 3,9% del agregado monetario M3. 

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