Las sorpresas no son siempre negativas


Cuando Gonzalo Fernández, hace ya muchos meses, me comunicó su proyecto de crear un medio que solamente hablara de fondos de inversión, su idea me agradó y me sorprendió. La alegría porque había alguien en este mundo que pensaba que la inversión colectiva merece algo más que ocupar tres renglones en la página par de un periódico especializado; el desconcierto porque no creía que hubieran más de tres personas interesadas en leer y atender sobre la mejor forma de ahorro familiar.

Cuando Gonzalo Fernández, hace ya menos meses, me dijo que su proyecto estaba en marcha pensé que ¡qué suerte!, pero también, y maliciosamente, ¡qué poco durará la alegría en la casa del pobre! Lo primero porque sí, porque había encontrado el apoyo de un núcleo “duro” de gestoras, nacionales e internacionales, que le empujaban en el aldabonazo de partida, ¡que ya era bastante! Lo segundo porque, pesimista de mi, el empujón en la partida es fácil y lo complicado es mantenerse erguido más tarde y que te sigan ayudando.

Cuando empecé a recibir diariamente un extracto de noticias relacionadas con los fondos y, una vez al mes, algo más espectacular en soporte papel a cuatro colores, no cabía en mi de mi asombro…

Entramos ya en 2009 después de un pésimo 2008 donde los fondos no hacían sino cosechar malas rentabilidades y pésimos rendimientos, y Funds People seguía estando ahí, con el esfuerzo de un reducido número de personas e incrementando día a día sus lectores y colaboradores.

Me parece que estamos ante un fenómeno al que la patronal, las gestoras y los inversores deberían reconocer su valor, un medio que está dignificando la profesión de fondista y que difunde en mayor medida la cultura inversora de este país.

Hasta la fecha las sorpresas siempre habían sido negativas para mi. En la “mili”, con el capitán de mi compañía ofreciéndome un bocadillo hoy y amenazándome con echarme mañana; en mi primer trabajo y pensando en un ascenso, mi jefe alabándome por mis habilidades pero conociendo por otro lado y con profundidad y trauma el lado oscuro de la fuerza; en general, casi siempre así.

Para mi pasmo, la vida me trae una sorpresa positiva, ver como un profesional (y creo que un poco amigo) triunfa. La imaginación y el aporte de ideas parece que no están en crisis en los fondos.

El lavado de cara es necesario; el renovar las ideas y su presentación también. Cuando alguien (varias personas que prefiero no enumerar por no olvidarme de alguien) han demostrado su valía y su utilidad para la sociedad inversora, una nueva etapa se presenta con ilusión, bien preciso como pocos.

La ilusión en la medida que no es delirio mejora el día a día. El día que se pierde, el entorno se convierte en torpeza. No quiero recurrir a comparaciones Barça y Madrid para aclarar esto.

 

 

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