Las small caps, un universo en expansión


Tribuna de Lola Solana, gestora del fondo Santander Small Caps España.

Muchas de las compañías de pequeña y mediana capitalización en Europa han ofrecido este año una rentabilidad muy superior a la que ofrecen las grandes. La razón es que estas compañías al ser más jóvenes y encontrarse dentro de  un ciclo alcista ofrecen mayor crecimiento, pero lo significativo es que, cuando el ciclo se da la vuelta y entramos en periodos más recesionistas, el diferencial de crecimiento entre grandes y pequeñas compañías se amplía a  favor de las pequeñas. Aunque el PIB se desacelere, la evolución humana no para y siempre habrá una pequeña compañía de nicho, especializada e innovadora y con un buen equipo  gracias a la cual la sociedad y la tecnología seguirán avanzando.

Por esta razón, los rendimientos de fondos de small caps han sido superiores este año. Esto, unido a que ofrecen  menor volatilidad al estar más diversificados en número de valores y en concentración, ha provocado que los ratios de sharpe en los fondos de small caps sean mayores.

Tendencia que pensamos seguirá en el futuro. El universo de las small caps es un universo en expansión. El empresario español se ha dado cuenta de que la Bolsa ofrece una oportunidad de crear riqueza para su empresa: hemos visto como en los últimos años han salido al mercado más de 20 compañías.  Y aún así, la representación en la Bolsa española del tejido empresarial es muy baja. En EE.UU. la capitalización de las small caps supone un 20% del PIB. Sin embargo, en España sólo representa un 10% del PIB. Esto tiene que mejorar. Sectores como restauración, turismo, alimentación o tecnología tienen muy poca representación en el mercado español que sigue dominado por bancos y telecomunicaciones. La oferta tendrá que aumentar.

Y en la misma proporción que aumenta la oferta, se incrementa la demanda. Los inversores han despertado a las pequeñas y medianas compañías. Si elaboramos una frontera eficiente nos dirá que la cartera más eficiente, teniendo en cuenta el  binomio rentabilidad riesgo, es la que tiene un 44% en pequeñas y medianas compañías. Por eso, los inversores  se han dado cuenta de que la gestión activa en España pasa por invertir en pequeñas y medianas compañías, que el alpha y la creación de valor está en las pequeñas y medianas empresas, muchas de ellas de origen familiar, donde la implicación y la alineación de los directivos con la evolución del negocio es total.

Por esto, para nosotros es fundamental, a la hora de elegir una compañía, confiar en el talento, la trayectoria y el compromiso del equipo directivo. También consideramos fundamental que la compañía elegida se encuentre en un sector con buenos fundamentales y buenas perspectivas, y que tenga un modelo de negocio diferencial que le permita incrementar las ventas de manera sostenida. 

Valoramos el esfuerzo que ha hecho el sector por desapalancar los balances, lo que ha permitido una fuerte generación de empleo. La mayor generación de empleo en nuestro país viene de las pequeñas y medianas compañías. Si apoyamos a estas empresas estaremos apoyando al empleo y estaremos generando valor y riqueza a largo plazo.

Buscamos valoración, pero consideramos que el factor valoración como una condición necesaria pero no suficiente. Queremos  compañías con valoración atractiva,  pero también con crecimiento, reestructuración o posibilidad de estar involucradas en una operación corporativa.

El 90% de las operaciones corporativas que se realizan en Europa tienen como objetivo una pequeña o mediana compañía. Las grandes compañías tienen caja y posibilidad de endeudarse a tipos bajos, pero el crecimiento es anémico. Las pequeñas compañías, por su parte, crecen y están bien gestionadas.

Si no compramos nosotros en nuestro propio país donde el PIB crece al 3% por tercer año consecutivo de una forma robusta, apoyado no solo en construcción sino en producción industrial y propiedad intelectual, si no lo hacemos nosotros vendrá el inversor de fuera financiero o industrial y se llevara nuestras compañías. Tenemos que adelantarnos. Hay muchas formas de apoyar España. Invirtiendo en pequeñas y medianas compañías apoyamos y defendemos España.

Deberíamos ser nosotros los que compremos en nuestro propio país, un país en el que el PIB crece al 3% por tercer año consecutivo de una forma robusta, apoyado no solo en construcción, sino también en producción industrial y propiedad intelectual. Si no apostamos nosotros, serán los inversores internacionales los que lo harán. Por eso, la clave es adelantarnos y apoyar a España invirtiendo en pequeñas y medianas compañías.

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