Las seis cosas que nunca debe olvidar quien invierta a largo plazo


Dentro de su programa Market Insights, la gestora americana JPMorgan AM ha elaborado una lista compuesta por las seis ideas que tiene que tener claras un inversores cuando quiera invertir a largo plazo.

1. Invertir para el futuro

La probabilidad de que una persona que en la actualidad tenga 65 años llegue a vivir hasta los 80 o 90 es cada vez mayor. Por ejemplo, las mujeres españolas tienen un 76% de probabilidades de vivir hasta los 80 años y en en los hombres esa probabilidad es del 67%. Además, .una pareja sexagenaria se sorprendería al saber que cuenta con una probabilidad del 50% de que al menos uno de ellos viva otros 25 años y alcance los 90.

2. La liquidez rara vez manda

Con frecuencia, los inversores tienden a pensar que la liquidez puede constituir un refugio e incluso proporcionar una fuente de rentas en épocas de volatilidad. Sin embargo, el actual periodo de tipos de interés ultra bajos ha reducido su rentabilidad hasta porcentajes próximos a cero, haciendo que los depósitos de liquidez sean vulnerables a la erosión inflacionaria a lo largo del tiempo. Por tanto, puesto que se prevé que los tipos de interés permanecerán en niveles bajos, los inversores deberían asegurarse de que sus asignaciones a liquidez no perjudican sus objetivos de inversión a largo plazo.

Además, a largo plazo, la liquidez ofrece peores resultados La liquidez que no se invierte obtiene una rentabilidad muy escasa en el largo plazo. Tanto es así que aquellos inversores que han depositado su liquidez en el banco han dejado pasar excelentes rentabilidades que ha proporcionado el estar invertido a largo plazo.

3. El interés compuesto obra milagros

El interés compuesto es considerado por muchos la octava maravilla del mundo. De hecho, su poder es tan grande que el hecho de perder unos pocos años de ahorro (y crecimiento de capital) puede marcar una enorme diferencia en las rentabilidades percibidas en el futuro. Así, por ejemplo, comenzar a ahorrar a la edad de 25 e invertir cada año una cantidad de 5.000 euros  en una oportunidad que ofrezca una rentabilidad del 5% anual, le generaría cerca de 300.000  euros más al cumplir los 65 años que si hubiese comenzado a los 35, pese a que en total solo habría invertido 50.000  euros más.

4. La volatilidad entra dentro de lo normal

La volatilidad en los mercados financieros es normal, y los inversores deberían estar preparados con antelación para las subidas y bajadas de las inversiones, en lugar de reaccionar visceralmente cuando las cosas se pongan difíciles. Las barras grises representan las rentabilidades por precio por año natural. Pese a los descensos que tienen lugar en cada ejercicio, el mercado de renta variable se ha recuperado para proporcionar resultados positivos en la mayoría de años naturales. La lección fundamental es que no hay que asustarse, ya que con frecuencia las caídas en los mercados representan más una oportunidad que una razón para vender.

5. Es importante mantener el capital invertido

El market timing puede ser una costumbre peligrosa. Aunque resulta difícil predecir las caídas en los mercados y las buenas rentabilidades suelen venir inmediatamente después de los peores resultados, en ocasiones los inversores creen que pueden anticiparse a los mercados, y dejan que sus emociones –como el miedo o la avaricia– les empujen a adoptar decisiones de inversión que posteriormente lamentan. Esta gráfica ofrece un útil recordatorio sobre los posibles costes que puede entrañar tratar de entrar y salir de los mercados. El capital sin invertir, incluso solo durante unos días, puede tener un efecto devastador sobre las rentabilidades totales obtenidas por el inversor.

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6. La diversificación da resultados

La última década ha supuesto para los inversores un viaje abrupto y volátil, repleto de desastres naturales y conflictos geopolíticos, y marcado por una importante crisis financiera mundial. Pese a estas dificultades, las clases de activo con peor evolución de las que aquí se muestran han sido la liquidez y las materias primas. Sin embargo, a lo largo de este mismo periodo una serie de carteras bien diversificadas compuestas por renta variable, renta fija y algunas otras clases de activo han llegado a obtener rentabilidades por encima del 6% anual.

 

 

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