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Las reglas de oro de Fidelity para construir con éxito un fondo de rentas enfocado al dividendo


El conocimiento que Charles Payne tiene de los mercados es muy profundo. El director de inversiones de Fidelity Worldwide Investment cimenta su dominio de la materia en años de experiencia en el análisis y el estudio del comportamiento de los mercados. En un almuerzo con Funds People, narra con su estilo claro y pedagógico algunas reglas de oro que ha aprendido a lo largo de su dilatada trayectoria profesional. Quizás una de las más importantes y que hoy aplican en el FF Global Dividend Fund es que en renta variable hay tres cosas importantes: volatilidad, valoración y visibilidad (de flujos de caja). Se trata de un fondo a punto de cumplir los tres años de vida y que su gestor, Dan Roberts, ha logrado situar en el primer cuartil por rentabilidad a uno y tres años. Desde su creación, la rentabilidad ha sido del 46%, superando en seis puntos al índice. 

“Es un producto para personas como yo, que piensan en la jubilación. La demanda que existe en el mundo de productos generadores de rentas es muy elevada”. Según explica, “la necesidad de buscar activos generadores de rentas está forzando al inversor a subir en la escala de riesgo. Encontrar esos activos es el gran desafío que existe en estos momentos. En renta fija, además del elevado precio al que cotizan los bonos, el problema es que los bajos cupones están empujando a los inversores a bucear más abajo en la calidad crediticia. En mi opinión, en el entorno actual existen soluciones mucho más interesantes. El paso de high yield a renta variable no es un salto tan arriesgado. No lo es, al menos, si lo que el inversor busca es un fondo global que, a través de una filosofía value, tenga por objetivo identificar acciones de empresas sólidas, con una capacidad de generación de flujo de caja estable y una política de retribución al accionista consolidada y creciente”, afirma.

En este sentido, existen varios aspectos muy importantes que el inversor debe tener en cuenta a la hora de seleccionar el producto. El primero, el hecho de que el gestor sea capaz de controlar la volatilidad. “Lo que hemos hecho con el FF Global Dividend Fund es crear un producto que, por primera vez, cruza la frontera entre la renta fija y la renta variable. La menor volatilidad que hemos conseguido con nuestro fondo con respecto al benchmark es lo que nos diferencia de la competencia. Desde su creación, esta se sitúa en el 9,4%, frente al 10,8% del MSCI ACWI, su índice de referencia”. Uno de los secretos es que las rentas que distribuye de forma recurrente suavizan la volatilidad (que está por debajo de la media de su sector) y crean un colchón de liquidez que el gestor puede reinvertir o destinar a cualquier tipo de gasto. Pero hay más secretos.

La mayoría están en el proceso de inversión y en la filosofía que siguen a la hora de aproximarse al mercado. Por ejemplo, descartando aquellas compañías que ofrezcan los cupones más elevados. “Las compañías con unas rentabilidades por dividendo más suculentas son las que tienen mayores posibilidades de recortar el pago. En España ha habido ejemplos muy claros. Si te limitas a buscar aquellas empresas que ofrezcan el mayor cupón sufrirás más en términos de volatilidad. Lo importante es encontrar aquellas compañías con la capacidad de hacer crecer el dividendo de manera sostenida. Es uno de los factores en los que hacemos más hincapié. En términos generales, apostamos por valores con una rentabilidad por dividendo ligeramente superior a la media del índice. Lo demuestra el hecho de la rentabilidad por dividendo de la cartera sea del 3,4%, frente al 2,6% del MSCI ACWI”, explica.

Para localizar a esas compañías se fijan en dos aspectos: el historial de la empresa y los flujos de caja. “En el mundo existen 195 empresas que han elevado de manera continuada su dividendo. Procter & Gamble, por ejemplo, lo ha hecho durante los últimos 50 años. Sin embargo, esto no es suficiente. Es necesario entender que éste sea sostenible. Para ello, a lo que prestamos más atención es a comprender cómo genera y de dónde proceden los flujos de caja. El equipo gestiona el riesgo de forma conservadora, centrándose en empresas con flujos de caja predecibles y modelos empresariales simples y comprensibles, con poca o ninguna deuda en sus balances”, señala Payne. El siguiente requisito que deben cumplir es que no se esté pagando un sobreprecio por ellas: “es necesario que coticen baratas para contar con un margen de seguridad”.

“La valoración es clave. Es fundamental hacer una búsqueda muy minuciosa de acciones que coticen a un precio razonable. El PER del índice es de 17,7 veces y el de la cartera de 16,6 veces. En nuestro caso, mantenemos entre 50 y 60 acciones en la cartera, siendo la rotación muy baja. Cada compañía no puede pesar más de un 4% ni menos del 1%. El 50% del yield lo generan 18 acciones. El proceso de compra-venta es muy disciplinado. Si algo cambia la historia de la compañía, vendemos porque generalmente aparece una mejor oportunidad. Si el mercado sobre-reacciona a alguna noticia y la acción es penalizada en exceso, compramos más. No todos los inversores ‘value’ son inversores de ‘income’, pero sí todos los inversores de ‘income’ son inversores ‘value’ porque existe una mayor sensibilidad al precio”, señala Payne.

Regla a no olvidar

El margen de seguridad que buscan a través de la filosofía value les protege en periodos de turbulencias de los mercados, ya que este tipo de compañías suelen mostrar unas oscilaciones menos pronunciadas. “Nuestro drawdown es mucho menor que el índice. Somos felices si no vemos a la compañía en las portadas de los periódicos. A veces el inversor olvida una norma básica: cuando una acción que vale 10 euros cae un 10% y su precio se sitúa en 9 euros, para recuperar su valor inicial debe hacer un esfuerzo mayor y subir un 11,1%. Es un concepto esencial que a menudo no se tiene en cuenta. Es importante participar en momentos de subida del mercado pero, aún más relevante que eso de cara a nuestra estrategia, es proteger el capital en periodos de corrección”, indica el director de inversiones de Fidelity. Es una de las reglas a no olvidar.

Por ese motivo, además de conocer el historial de la compañía y que su dividendo sea sostenible, el equipo estudia la caída máxima que puede experimentar un valor. “En el caso de las empresas europeas, por ejemplo, la depreciación del euro con respecto al dólar está haciendo que el margen de seguridad de las compañías que mantenemos en cartera se amplíe”. Aunque el proceso de incorporación de valores a la cartera es bottom-up, sin que exista ningún tipo de restricción geográfica ni sectorial, actualmente infraponderan Estados Unidos y mercados emergentes y sobreponderan Europa y Asia desarrollada. De la misma forma, descartan la inversión en small caps por su mayor volatilidad y menor liquidez y no invierten en compañías mineras, puesto que su vinculación a la evolución de las materias primas las hacen más volátiles. En el otro extremo, sobreponderan el sector farmacéutico, en el que encuentran compañías con visibilidad de los beneficios y poca volatilidad de los flujos de caja libre (25% de la cartera).

¿Para qué sirve visitar a los directivos de las compañías?

Para analizar este y otros factores, el equipo visita a los directivos de las distintas compañías. “¿Para qué sirven estos encuentros si, en caso de que te den información que no conoce el mercado, no te está permitido comprar ni vender una acción?”, se pregunta Payne. “Por regla general, una compañía va a saber mucho más de su sector que tú. Lo importante es aprovechar ese conocimiento para que te den su visión sobre qué está pasando en el mundo. Ejercemos como auditores. De esas conversaciones, a menudo se suelen extraer conclusiones que, en ocasiones, pueden derivar en ideas de inversión muy interesantes. Puedes acabar estudiando la posibilidad de comprar una acción de una compañía japonesa que ni te imaginabas tras haber tenido un meeting con una empresa londinense”. Cada compañía tiene detrás a un analista que conoce el idioma. “El factor cultural juega un papel muy relevante a la hora de reunirse con los directivos”.

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