Las preferencias de los inversores en cada uno de los países europeos


El último informe anual de la Asociación Europea de Fondos y Gestión de Activos (EFAMA), elaborado a partir de las respuestas de las asociaciones afiliadas a EFAMA al cierre de 2012, permite analizar la evolución de la industria europea de la gestión de activos a lo largo de los últimos años. Uno de los aspectos analizados es la composición de las carteras de inversión, que ha variado considerablemente entre 2007 y 2012.

Como ilustra el gráfico inferior, las asignaciones a bonos pasaron de representar aproximadamente un 40% de las carteras europeas en 2007 a un 46% en 2008, nivel en el que se mantuvieron, al menos, hasta diciembre de 2012. Como señala EFAMA, en este aumento influyeron tanto el fuerte repunte de la aversión al riesgo registrado tras el colapso de Lehman Brothers en 2008 como el atractivo de los bonos corporativos en el posterior entorno de bajos tipos de interés.

Evolución de las asignaciones de activos de las gestoras, 2007-2012

La renta variable, por su parte, pasó de representar un 37% de las asignaciones en 2007 a un 29% en 2008 y años posteriores. Los instrumentos del mercado monetario han visto reducida su asignación en los últimos años hasta suponer un 10% de las carteras europeas al cierre de 2012. Esta caída ha beneficiado principalmente a los activos alternativos, como fondos inmobiliarios, hedge funds, fondos de capital riesgo o productos estructurados que, ayudados por factores como la búsqueda de rentabilidad, la diversificación de riesgos y la abundante liquidez, han ido ganando peso hasta representar un 15% de las asignaciones.

Diferencias por países

El informe también revela divergencias en las preferencias de los inversores de los diferentes países de Europa. No obstante, EFAMA advierte de que, debido a la creciente internacionalización de la gestión de activos en suelo europeo, estas diferencias no pueden atribuirse por completo a las preferencias nacionales sino que también reflejan las de los inversores extranjeros.

Asignaciones de activos por país (a 31 de diciembre de 2012)

Como puede observarse en el gráfico, el Reino Unido destaca por el elevado porcentaje de la renta variable en las carteras de los inversores: un 42%, frente al 29% de la media europea al cierre de 2012, algo que EFAMA atribuye a la larga tradición de inversión en renta variable de ese país así como al crecimiento de los planes de pensiones de beneficio definido y, más recientemente, de los de contribución definida.

Esta mayor importancia relativa de las acciones resulta aún más relevante si tenemos en cuenta que el Reino Unido concentra cerca de un tercio del total de los activos gestionados en Europa. De hecho, el informe destaca que, si se excluyen los datos del Reino Unido, el peso medio de la renta variable en el resto de los países de Europa caería hasta el 18%, un nivel más similar al de países como Francia, Alemania o Italia.

La renta fija, por el contrario, solo representaba un 37% de las carteras de los inversores británicos en 2012, una cifra muy inferior a la media europea, de 46% (54% si no se incluyesen los datos del Reino Unido). Con un 71% de las carteras invertidas en bonos, Italia destaca como uno de los países donde los inversores muestran un sesgo más fuerte hacia la renta fija.

Llama la atención también el peso que mantienen los instrumentos del mercado monetario en las carteras de los inversores franceses representan un 18% del patrimonio gestionado, frente al 7% en Reino Unido o el 5% en Alemania— una situación que tiene su origen en la prohibición histórica de remunerar los depósitos y que, pese a ser abolida en 2005, ha convertido al país galo en el principal mercado europeo para este tipo de fondos.

El informe de EFAMA de este año se ha elaborado con los datos aportados por las asociaciones nacionales de trece países (Austria, Bélgica, Bulgaria, Francia, Alemania, Grecia, Hungría, Italia, Holanda, Portugal, Rumanía, Turquía y el Reino Unido), que representan aproximadamente el 76% de los activos gestionados en Europa. Para poder estimar el valor total de los activos gestionados e incluir a aquellas asociaciones que no pudieron aportar datos o que solo lo hicieron de forma parcial, la información se completó posteriormente con otros estudios, tanto internos como externos.

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