Las perversiones de los rankings a corto plazo de los fondos de pensiones


En general, la existencia de rankings en cualquier tipo de producto financiero es positiva para la transparencia, lo que ayuda a los clientes a conocer y poder comparar los mencionados productos. Sin embargo, cuando las clasificaciones se realizan con criterios que no coinciden o incluso que son contrarios a la filosofía de los mismos, estas pueden resultar contraproducentes e incluso inducir a tomar decisiones erróneas.

Este puede ser el caso de los rankings a corto plazo de los fondos de pensiones. Por definición, un participe que invierte/ahorra en un plan de pensiones, lo hace con un horizonte de inversión a medio o largo plazo, salvo casos puntuales en los que exista una jubilación cercana. Por ello, el ranking que deberían de seguir los participes de fondos de pensiones, serían los de medio y largo plazo. Sin embargo, en muchas publicaciones económicas, aparecen los rankings de fondos de pensiones a corto plazo, de un año e incluso desde principios de año.

Desgraciadamente, aunque la cultura financiera existente en nuestro país ha mejorado bastante, todavía no ha alcanzado el nivel suficiente como para rechazar aquellas clasificaciones no relevantes.

Ejemplo claro de esta influencia negativa, puede ser la no inversión en valores de renta variable que presenten unos buenos datos fundamentales, con perspectivas de crecimientos sólidos y estables a largo plazo y con precios baratos; a pesar de eso, puede ocurrir que el gestor, si se ve excesivamente presionado por el posicionamiento en el ranking a corto plazo, que no es más que un reflejo de la volatilidad del mercado a corto plazo, puede no invertir en ese valor por el temor a que caiga de precio, y el ranking a corto plazo se vea negativamente afectado. Es un caso claro de pérdida de una buena oportunidad de inversión a largo plazo, de acuerdo con la filosofía del producto, por una influencia negativa de un ranking a corto plazo.

Otro ejemplo similar lo tenemos en la inversión en activos de renta fija a largo plazo. Así, la inversión en activos de deuda pública a diez años con un diferencial de entre cuatro y cinco puntos porcentuales sobre la inflación, no podemos calificarlo más que como una muy buena ocasión de inversión y desgraciadamente, en muchos casos, los gestores no se atreven o no pueden invertir en estos momentos por la presión de los rankings a corto plazo.

Por ello, además de aumentar la cultura financiera de los participes, sería deseable que las publicaciones especializadas y con un perfil inversor mayor, no publicaran rankings a corto plazo para fondos de pensiones o si lo hacen se limiten a aquellos tipos de fondos que están orientados para participes a más corto plazo, tales como los monetarios o los de renta fija a corto plazo.

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