Las mega-tendencias más relevantes y críticas para las diferentes industrias del agua


El agua es un recurso esencial para la vida y también una oportunidad de inversión que puede resultar muy rentable. Así lo considera Philippe Rohner, gestor del Pictet Water, uno de los fondos temáticos en los que más están poniendo el acento desde la gestora helvética. “El desarrollo económico es imposible sin que exista un abastecimiento de agua continua y sostenible. Las mega-tendencias más relevantes y críticas para las industrias del agua son el desarrollo demográfico y la urbanización, así como el crecimiento económico. De hecho, el movimiento de las poblaciones hacia las grandes ciudades implica un aumento de la red de aprovisionamiento de agua”, explica el experto.

En una entrevista concedida a Funds People, Rohner recuerda que la demanda de agua aumenta más que crece la población. “Ello se debe a que a medida que una sociedad se enriquece consume más agua per cápita pues, de una forma u otra, es necesaria para el consumo de bienes y servicios. Así pues, el agua es de vital importancia para países emergentes, pero también para desarrollados. En este sentido, las necesidades de infraestructuras, dependientes de la previsión de crecimiento económico, suman un billón de dólares por año hasta 2030, siendo mayores en Asia-Oceanía y menores en África”, afirma.

Rohner asegura que, a diferencia de otras infraestructuras que son objeto de decisiones a nivel nacional o supranacional, las relacionadas con el agua son locales. Además, éstas no son visibles. “Los políticos suelen centrarse en carreteras, aeropuertos y trenes. Ello a pesar de que, en cualquier país, hay mucha más cantidad de kilómetros de tuberías bajo tierra que de calles asfaltadas”. Aunque pudiera parecer que las mayores necesidades de inversión están en los países emergentes, esto no necesariamente tiene que ser así. Reino Unido, por ejemplo, tiene una necesidad de renovar las infraestructuras relacionadas con el agua”.

De hecho, el gestor de Pictet AM indica que no es del todo conocido que las infraestructuras relacionadas con el agua de países emergentes están mucho más desarrolladas que en los occidentales, lo que hace que sea occidente quien importe los sistemas del mundo en vías de desarrollo. “La innovación proviene muchas veces de los emergentes. En Kenia, por ejemplo, la facturación y el pago del agua se hace por móvil, pues ya no van a instalar redes fijas”. En términos de infraestructuras, Singapur es en su opinión el país más avanzado. “Antes exportaba el agua de Malasia y ahora la recicla y reutiliza. Aunque se trate de un extremo, en occidente seguimos utilizando el inodoro con agua potable”.

Las instalaciones de fabricantes de microchips precisan hasta 400.000 litros de agua destilada por hora, en fábricas que han de estar situadas lugares áridos. Si se transporta, su precio se multiplica por 10, llegando incluso a hacer el negocio ineficiente además de las emisiones de CO2 que lleva aparejadas. Ese es uno de los motivos por lo que lo lógico es pensar en la reutilización del agua. A su entender, son muchos los que desconocen las industrias existentes a lo largo de la cadena de valor: los servicios para que el agua esté disponible en el momento deseado, en la cantidad y calidad requerida, tratada antes de ser reciclada para nuevos usos. Es importante que haya financiación de este proceso y ello genera oportunidades para los inversores”.

Para identificar esas oportunidades, Rohner cuenta con una ventaja: su formación académica. “Ser ingeniero me facilita evaluar el negocio y especialmente la gestión. Además, me permite ver las posibilidades de desarrollo y de comercialización de la tecnología relacionada con el agua. He trabajado en esta industria casi una década y reconozco que hay conflicto de intereses en las relaciones de las empresas con los gobiernos, clientes, empleados y accionistas. Quiero ver para el fondo que gestiono que los derechos de los accionistas minoritarios están representados”, revela.

La inversión en industrias del agua no se encuentra en los índices

Ninguno de los principales índices financieros refleja las industrias del agua. En concreto sólo el 15% de estas empresas cotiza en bolsa. De hecho, el agua sólo representa el 2% del sector servicios públicos en el índice MSCI World. De manera que un fondo es la única forma de invertir en este tema. En el caso de Pictet Water se trata de un fondo de selección de acciones en tres sub-segmentos: abastecimiento, tecnología y servicios medioambientales. Geográficamente, Estados Unidos domina por presencia de empresas tecnológicas grandes y medianas.

En Europa las compañías que encuentran se centran en suministro de agua, sobre todo en Inglaterra -donde el servicio e infraestructura del agua está privatizada- y Francia –que cuenta con las dos empresas líderes mundiales, Veolia y Suez, que prácticamente han creado las industrias de servicios del agua y cuyos activos están sobre todo en el exterior-. En Latinoamérica, sobre todo en Chile y Brasil, predominan las empresas de infraestructuras. En Asia, China tiene un mayor componente tecnológico, pero también de infraestructuras. “Cuando lanzamos Pictet Water hace 13 años apenas había alguna empresa de países emergentes cotizando y actualmente hasta el 20% del fondo está en compañías de países emergentes”.

El mejor vehículo con el mejor conductor

El gestor mantiene de 50 a 60 posiciones de 300 acciones cotizadas identificadas como relevantes en la cadena de valor del agua. Separan el análisis de la empresa del de sus directivos. “Por analogía, preferimos un buen vehículo conducido por un buen conductor pero jamás un mal coche y un mal conductor. En este sentido, nos fijamos especialmente en como la dirección trata al accionista minoritario. Además, es importante el potencial de los activos y lo que hay que pagar por ellos, siempre desde un punto de vista valor relativo”.

Actualmente, mantienen 3.700 millones de dólares en esta estrategia. “Con este tamaño, algunas empresas nos preguntan nuestra opinión en temas estratégicos, pues saben que somos accionistas de largo plazo, con un interés común. De hecho, solemos tener en cuenta su plan estratégico -normalmente a cinco años- y mientras se ejecuta no tratamos de comprar y vender. Hay que tener en cuenta que para un fondo de nuestro tamaño es muy difícil llevar a cabo esa actividad en pequeñas y medianas empresas, pues no hay liquidez suficiente”.

Rohner compra para mantener. Entre las grandes empresas encuentra oportunidades adicionales, pues los mercados tienen visión macroeconómica, lo que genera desconexiones con el valor intrínseco de las acciones. “En cualquier caso no seguimos el índice MSCI World. El peso de cada acción en el fondo depende de criterios de diversificación, liquidez y pureza en relación con el tema del agua, no solamente de su valor”, concluye.

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