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“Las materias primas podrían experimentar una corrección, pero no tan fuerte como la de marzo”


“Nunca hemos vivido una situación como ésta en el mercado de commodities y tampoco en la economía mundial. La comparamos con la de los años 30, pero entonces el mundo no estaba tan globalizado”, comenta Peter Königbauer gestor de los fondos de materias primas y estructuras sobre derivados de Pioneer. En opinión de este experto, la economía repuntará en 2010, aunque tampoco de forma muy intensa. La recuperación podría tener forma de W, con una segunda caída menos profunda que la primera. Esto se podría traducir en un mercado lateral para las materias primas, con ligeras correcciones, pero no tan fuertes como las de marzo. En todo caso, el gestor afirma que el potencial a largo plazo es saludable, aunque con volatilidad en el corto.



Según Königbauer, los productos más interesantes para lo que queda de año son los ligados a la energía y los metales, que son los sectores con mayor dependencia del desarrollo económico de las economías emergentes. La población de China e India suma un tercio de la población total del planeta, lo que implica un gran potencial para la industrialización y urbanización y, por tanto, para la demanda de materias primas. “La demanda china puede suponer entre un 30% y un 40% del agregado total en el sector metalúrgico. En cambio, su peso dentro de la demanda energética es menor, ya que tiene más importancia la demanda del consumidor estadounidense”, explica.

En cambio el sector agrícola no se verá tan directamente beneficiado por la recuperación económica, aunque también cuenta con sus propios motores de crecimiento en las potencias emergentes. “Cuando comenzó el despertar económico de Corea del Sur y Japón, sus hábitos alimenticios cambiaron hacia un mayor consumo de carne, lo que implica una mayor necesidad de cultivos de forraje para el ganado. Actualmente, esta sucediendo lo mismo con China. Sin embargo, el cambio de hábitos alimenticios es un proceso largo, por lo que esta tendencia no va a beneficiar de forma repentina a las commodities agrícolas, sino que contribuirá a su potencial en el largo plazo”, comenta Königbauer.



Oro y crudo

En cuanto al oro, su escalada alcista demuestra que sigue siendo el activo refugio favorito de los inversores en tiempos de crisis. “El problema es saber qué pasará cuando la crisis desaparezca. Habría que ver qué inversores lo tienen en cartera para venderlo y cuáles lo quieren mantener”, apunta el gestor de Pioneer. La debilidad del dólar y el temor a la inflación han maximizado el repunte del oro, pero por el momento Königbauer no ve inflación en el corto plazo y tampoco problemas de oferta. “La evolución del oro dependerá de las medidas que tomen los bancos centrales una vez comiencen a manifestarse los primeros síntomas de inflación. Si efectivamente se produce un escenario inflacionista como el de los años 70, el oro podría alcanzar los 2.000 dólares por onza”, dice.



En cuanto al crudo, el experto considera que si se analizan los inventarios, la demanda no es tan fuerte como el precio induce a creer. Piensa que los mínimos de marzo eran excesivamente bajos, ya que los costes de producción sitúan el precio entre los 50 y los 60 dólares por barril, pero tampoco cree que alcance los 80 dólares en el contexto actual. “Para ello, sería imprescindible que se produjera una fuerte recuperación económica, pero aún no hay evidencias de que esto vaya a ser así. Lo más probable es que se mueva entre los 60 y los 70 dólares, en función de lo rápido que se recupere la economía”, afirma.