Las gestoras se lanzan a por la deuda con aval


Conseguir algo de rentabilidad extra en un entorno de tipos bajos supone ahora uno de los principales caballos de batalla a los que se enfrenta el sector. Especialmente si se tiene en cuenta que los mercados de renta variable se encuentran aún lejos de tocar suelo y la aversión al riesgo de los partícipes les hace demandar productos de la máxima calidad crediticia. Sin embargo, las medidas emprendidas por los Gobiernos de todo el planeta para combatir la crisis están suponiendo una buena aliada para las gestoras de fondos. Con el fin de impulsar al maltrecho sistema financiero, varios países han optado por avalar la deuda de los bancos. Una de las últimas entidades españolas en sumarse al plan fue Caixa Catalunya. En su emisión de bonos con respaldo del Gobierno ofrecía una rentabilidad del 3% anual con un plazo de vencimiento a tres años. Esta rentabilidad se sitúa 75 puntos básicos por encima del índice de referencia en este tipo de deuda, el midswap, y sin embargo la deuda cuenta con el ráting del Estado español, con la máxima calificación crediticia por Moody’s y Fitch.

Muchas gestoras ven en este tipo de activos una oportunidad para ofrecer una rentabilidad algo superior a la que proporcionan los activos de deuda pública y con un riesgo de contrapartida similar, ya que el estado responde en caso de impago de la deuda. “Buscar rendimientos más altos en las emisiones garantizadas por los gobiernos parece una opción sensata durante esta fase de bajas rentabilidades en términos absolutos. Las emisiones bancarias avaladas por agencias, estados y entidades supranacionales pueden ser utilizadas de esta forma”, explica Paul Brain, director de renta fija de Newton, una de las gestoras de BNY Mellon AM. “En nuestro caso tenemos exposición a bonos hipotecarios avalados por gobiernos, como los emitidos por las estadounidenses Fannie Mae y Freddie Mac en nuestro fondo Mellon Euroland Bond Fund. El diferencial respecto a la renta fija pública es atractivo en estos valores y son entidades propiedad del Estado”, explican desde la entidad. Desde la gestora británica Threadneedle también están recurriendo a este tipo de activos como fuente de valor y concretamente a los recogidos en el Programa de Garantía de Liquidez Temporal (TLGP por sus siglas en inglés). Este programa comenzó en noviembre del año pasado y ofrece a los bancos que así lo soliciten un aval estatal con un coste del 0,75% de la deuda emitida. Entidades financieras como Bank of America, JPMorgan y Citigroup han accedido a este mercado de forma masiva, emitiendo deuda con este respaldo por valor de 190.000 millones de dólares. De esta forma, las instituciones financieras tienen la capacidad para emitir valores con un ráting de AAA, completamente garantizados por el Gobierno a través de la Corporación Federal de Seguros de los Depósitos Bancarios (FDIC por sus siglas en inglés), una agencia estatal estadounidense que funciona de forma similar al Fondo de Garantía de Depósitos español. “Los periodos de vencimiento permitidos para esta deuda llegan hasta junio de 2012 y las rentabilidades que está ofreciendo superan en un 1% a la de los bonos del Tesoro, con el mismo nivel de riesgo”, comenta Dave Chapell, gestor del fondo Fixed Income Fund y experto del mercado estadounidense en el equipo de renta fija gubernamental de Threadneedle. La gestora está incorporando este tipo de activos en sus fondos UK Corporate Bond y European Corporate Bond Funds. Otra entidad que también ha querido apostar por esta clase de emisiones es BNP Paribas AM. Su fondo Parvest Euro MediumTerm, que invierte en bonos de la zona euro a plazos de entre 3 y 5 años, incorpora emisiones financieras avaladas por estados. Sin embargo, dentro de esta estrategia también es necesario ser selectivos. “Nuestra filosofía es diversificar y evitar casos como el de Lehman Brothers o los bancos islandeses”, explica Dominique Mousset, especialista en renta fija europea dentro de la gestora. Riesgos

Aunque la mayor parte de los expertos considera que estos activos son atractivos también advierten de que no son tan líquidos como la deuda pública, un factor que los gestores que los quieran incorporar a su cartera deben considerar si no esperan mantener el bono hasta el vencimiento. “En el corto plazo, la rentabilidad del fondo puede sufrir por efecto del mark to market (valoración de mercado)”, explica Antonia Conde, responsable de gestión de activos en Renta 4. Según esta experta, muchos fondos monetarios están incluyendo emisiones de renta fija avaladas por el Estado a sus carteras para ofrecer algo más de rentabilidad sin incrementar el riesgo. “Cada vez hay más emisiones de estas características, pero como el mercado secundario continúa un poco seco, el valor liquidativo de los fondos con esta estrategia se podría resentir, especialmente si tuviera que hacer frente a reembolsos y vender los activos”, dice Conde, para quien el problema de estas emisiones no es cuestión de riesgo, sino de valoración. “Los fondos que incorporan renta fija con respaldo del Gobierno son aptos para el inversor conservador, siempre y cuando se le advierta de que el fondo puede sufrir algo de volatilidad en el corto plazo”, afirma. Por otro lado, Ángel de Molina, analista de fondos de Tressis, considera que ese tipo de activos están presentes en muchos fondos de deuda pública, aunque no suelen superar porcentajes del 5%. “Los diferenciales de este tipo de entidades se han ampliado sustancialmente. Bonos como el de la compañía de Correos alemana cotizaba antes por debajo del euribor y ahora se sitúa por encima con un diferencial de 70 puntos básicos”, comenta.

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