Las gestoras lanzan fondos de gestión pasiva y ligados a la bolsa para ofrecer más retornos


La industria de fondos española es consciente de que el atractivo de los fondos garantizados de renta fija se ha reducido en un contexto de bajas rentabilidades en el mercado de deuda pública, el activo que utilizan para configurar sus carteras. Las actuales cifras, a las que habría que restar el coste de la garantía, hacen que las TAE de estos fondos se sitúen en torno al 2% o incluso por debajo.

Pero las entidades quieren superar esa cifra y por eso están optando por estrenar otro tipo de productos que permitan ofrecen al partícipe retornos más apetecibles, aunque no estén garantizados, en forma de carteras ligadas a la bolsa (con y sin garantía) o de gestión pasiva (ahorrando en este último caso el coste de garantía).

Y con horizontes de inversión que rozan ya los cinco años en casi todos los casos para maximizar las rentabilidades. De este modo, las entidades dan respuesta a las demandas del mercado pues coinciden en que los partícipes de garantizados empiezan a buscar más rentabilidad en otros fondos.

Por los fondos ligados a bolsa están optando entre otras BBVA AM e InverCaixa Gestión, que han lanzado carteras ligadas a índices europeos y españoles, con y sin garantía respectivamente. Así, BBVA Oportunidad Europa Garantizado ofrece a vencimiento, el 25 de junio de 2018, el valor liquidativo a 23 de julio de este año, incrementado en su caso por el 100% de la variación positiva punto a punto del EuroStoxx 50 Price, con un límite del 30%. Así, la TAE mínima garantizada a vencimiento es nula y la máxima, del 5,47%, superando la de un garantizado de renta fija.

En el caso de FonCaixa Valor Bolsa España 2, el capital inicial no está garantizado y el formato es el de un fondo de gestión pasiva con un objetivo: el de sumar al valor inicial a 2 de agosto de este año la mitad de lo que se revalorice el Ibex desde agosto de 2013 hasta julio de 2018. La gestora está apostando por carteras con objetivo de rentabilidad pero sin garantía y tanto de renta fija como variable. Una de las primeras versiones de estos fondos fue FonCaixa Valor Bolsa España, lanzado en noviembre del año pasado.

El hecho de que este último fondo no tenga que soportar el coste de garantía lo hace más barato, pues normalmente dicho gasto se traduce en la comisión de gestión. La de este fondo asciende al 0,08% del patrimonio hasta el 2 de agosto de 2013, y a partir de entonces, al 1,125% mientras la de depósito es del 0,01% y del 0,125% respectivamente. El fondo de BBVA AM tiene un coste de gestión del 1,65% a partir del inicio de la garantía y del 0,05% en depositaría, si bien antes de ese periodo los gastos son nulos. En ambos casos existe un coste de suscripción y reembolso cuando empieza la garantía (del 5% en el fondo de BBVA AM o cuando el fondo alcance los 30 millones de volumen y del 4% en el fondo de InverCaixa). La inversión mínima en ambos casos es de 600 euros.

Gestión pasiva de renta fija

Además de fondos ligados a bolsa, con los que las entidades confían en hacer al inversor partícipe de una revalorización en la que creen, las entidades también están optando por carteras de gestión pasiva de renta fija, similar en estructura a los garantizados pero que les permiten ahorrar el coste de garantía. La última en apostar por esta gama ha sido la gestora de Santander, que si bien en los últimos meses ha estado lanzando garantizados para llegar al inversor más conservador, ahora estrena una nueva gama de fondos de rentabilidad objetivo, "en línea con la tendencia de la industria y con el apetito de los clientes".

La inaugura con Santander Cumbre 2018 y Santander Cumple 2018 Cumbre Plus, dos fondos de gestión pasiva con diferentes políticas de inversión: el primero invierte la totalidad de su patrimonio en deuda del Estado y el segundo incorpora deuda de organismos oficiales y comunidades autónomas con el mismo rating que la deuda nacional, "ofreciendo un pick-up de rentabilidad por la vía del emisor". Al asumir algo más de riesgo, el fondo se dirige a clientes con mayor patrimonio inversor, pues si en el primero la inversión mínima es de 10.000 euros, en el segundo es de 60.000 euros en la clase B y de 300.000 en la C.

Los fondos tienen como objetivo de rentabilidad a 20 de marzo de 2018 recuperar toda la inversión a 26 de julio de este año más cuatro reembolsos anuales obligatorios y uno final. En el caso del primer fondo son de 120 euros brutos y 78,6 euros por cada 6.000 euros (o importe proporcional) invertido, lo que supone una TAE del 2%. En el segundo, en la clase B los reembolsos anuales son de 138 euros, y de 90,6 el final, lo que supone una TAE del 2,3%, mientras en la C los pagos ascienden a 146,25 euros y a 98,85 euros, lográndose una rentabilidad anual libre de gastos del 2,45%.

En cuanto a los costes, el gasto de gestión en el primer fondo en las tres versiones asciende al 0,3% hasta el 26 de julio pero a partir de entonces es del 1,3% para el primer fondo, y del 1,2% en la clase B y del 1,05% en la C en el segundo fondo. Desde el 28 de julio de 2014 esas cifras bajan, respectivamente al 0,8%, 07% y 0,55%. El gasto de depósito es común, del 0,1%, mientras el de suscripción y reembolso también, y asciende al 5% a partir del 26 de julio o antes, si el patrimonio alcanza los 250 millones de euros.

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