Las excusas más habituales de los gestores a la hora de hablarle de errores al cliente


En el mundo de la gestión activa, equivocarse es doloroso. Quedarse por detrás del índice de referencia no es plato de buen gusto para un gestor que tiene que justificar la comisión de gestión que la entidad cobra a los clientes de su fondo. Por ese motivo, estar cerca del inversor cuando se producen este tipo de circunstancias para tratar de no perder su confianza y explicarle adecuadamente cuáles han sido los fallos en la estrategia resulta una práctica habitual entre aquellos profesionales del mundo de la gestión que no han conseguido batir al benchmark en un periodo temporal significativo. Una disculpa es una consecuencia de una equivocación y, por lo tanto, a la hora de hablar de excusas lo primero es entender cuáles son los desaciertos más frecuentes que comete un gestor de carteras.

Según Elena Martín-Prieto, directora de productos en Unicorp Patrimonios, los principales errores que comenten los gestores cuando se quedan atrás en rentabilidad vienen de tomar decisiones sobre si estar (o no) en un determinado país, sector o valor. “Estaríamos hablando en este caso de riesgo gestor, que será tanto mayor cuanto más se pueda alejar el gestor de su índice de referencia”, afirma. “En los últimos años, en los que los datos macroeconómicos (crecimiento del PIB, déficits, niveles de deuda, política de los bancos centrales…) han influenciado los comportamientos de las bolsas y no tanto los resultados empresariales, la labor de los gestores ha sido más complicada y se han puesto de manifiesto con mayor claridad estos errores”, explica.

En fondos europeos, por ejemplo, los principales fallos han venido por estar en periféricos en medio de la crisis y no estar en estos mercados en la recuperación de 2013. Algunas casas se han mantenido muy escépticas con la recuperación de sus economías, y preferían mantenerse alejados porque pensaban que todavía había riesgos. El resultado fue que se quedaron por detrás del índice de referencia. “La explicación que dieron la mayoría de los que no consiguieron batir al índice de referencia fue que no querían estar expuestos a esos riesgos”, asegura Martín-Prieto. Algo parecido ocurrió años antes con el sector financiero.

En 2008 los fondos que apostaban por el sector financiero, muchos de renta variable, renta fija corporativa y, sobre todo, high yield, sufrieron mucho con el inicio de la crisis y la quiebra de Bear Stearns y Lehman Brothers. Sin embargo, en 2009 la recuperación vino principalmente por parte de este sector que había sido fuertemente castigado. No todos los gestores vieron la infravaloración y el potencial de revalorización de este sector. “En este caso las excusas fueron varias: que no se esperaba este crecimiento, que los fundamentales estaban caros y, lo que no se decía tanto, era el miedo a apostar por este sector por la posibilidad de que siguiese cayendo”, explica la directora de productos en Unicorp Patrimonios.

Pero los errores también pueden provocar serias escabechinas en el caso de compañías con un elevado peso en el benchmark. En el sector de la tecnología, en 2012, cuando Apple pasaba desde los 400 dólares a los que cotizaba a principios de año a los 700 de septiembre hubo algunos gestores que mantenían la compañía en cartera y otros que, a los nuevos niveles, veían caro el valor y redujeron sus posiciones. Realmente, en aquel momento que Apple no paraba de subir y pesaba tanto en el Nasdaq 100, vender el valor era tomar una apuesta muy arriesgada ya que, de continuar la tendencia, la diferencia frente al índice iba a ser grande. En diciembre Apple cerró en 532 dólares. “El que decidió acertadamente salir del valor consiguió mejorar los resultados del índice. Otros no fueron tan ‘valientes’ o su política de inversión no les dejaba serlo y acabaron peor. En este caso, la excusa era que no podían ‘no tener’ un valor que pesa alrededor de un 12% en el índice”.

Las excusas más habituales

¿Cuáles son las excusas más habituales de las que hace uso el gestor cuando las cosas no han salido del todo bien? Antonio Durán, responsable central de Compras en Ahorro Corporación, hace un repaso de las frases más habituales que se suelen escuchar cuando esto sucede. En la mayoría de las ocasiones el gestor achaca a factores ajenos a la gestión el mal comportamiento de su fondo, con el mercado como gran protagonista, con frases como “el mercado no ha valorado el potencial de los títulos invertidos en cartera”, “el mercado no ha realizado discriminación entre títulos de calidad e inferiores” o “el mercado no ha sido guiado por fundamentales”. En el caso reciente de los emergentes, las frase más repetida últimamente es que el mercado no ha diferenciado entre países ‘buenos’ y ‘malos’, explica el experto. Otra justificación de la que se suele echar mano -desvela Durán- es que “en momentos de estrés y escasez de activos refugio se produce un aumento de las correlaciones”.

Por otro lado, también hay gestores que reconocen que el fallo está en la estrategia, aunque en muchos casos la mantienen con la convicción de que el tiempo les dará la razón. En este sentido, los hay que aseguran que “el gap jugado entre activos de una temática no ha funcionado pero todavía existe, por lo que seguimos apostando por la idea de inversión”. En renta fija, por ejemplo, el experto de Ahorro Corporación afirma que también hay quien recurre a poner el acento en el acierto de la estrategia (en duración, por ejemplo), señalando que el fallo estuvo en la implementación (posicionamiento en la curva).

Juan Hernando, responsable de Análisis de Fondos de Inversis Banco, desarrolla algunas de las explicaciones que más ha escuchado. Una de ellas es que “el mercado no hizo caso de los fundamentales. Nuestra cartera es sólida y en cuanto el mercado diferencie las buenas compañías de las malas, volveremos a hacerlo bien". Sin embargo, los gestores que lo han hecho bien no suelen achacarlo a circunstancias externas, señala Hernando. Otra justificación es que “se dio justo el escenario en el que peor funciona el fondo que es el de…” o que el mal comportamiento se ha debido “a un escenario de volatilidad transitorio, en el que estas pérdidas entran dentro de la normalidad”. También se recurre mucho al “invertimos a largo plazo, con lo que este escenario alcista del mercado no lo hemos recogido porque no somos traders de corto plazo”.

Respuestas que molestan

En opinión de Hernando, en términos generales los gestores tienden a ser más realistas que los equipos de ventas, que suelen ser más ‘creativos’. Una circunstancia que -a su entender- molesta especialmente cuando se pregunta por el comportamiento muy negativo de un fondo en un período suficientemente significativo, es que el ventas no solo no lo admita, sino que no dé explicaciones coherentes y la respuesta sea una especie de huida hacia adelante: “no, pero no te fijes a un año, fíjate a un periodo de tres años y aún estamos en positivo, o mira a cuatro años y verás que estamos por encima del índice”, indica el experto a modo de ejemplo.

Mantener la confianza del inversor es un aspecto muy importante y, por lo tanto, toda esta batería de justificaciones de los gestores suelen ir acompañadas de comentarios adicionales sobre el posicionamiento y la estrategia futura. Lo más habitual –según el responsable de Análisis de Fondos de Inversis Banco- es que se haga hincapié en la necesidad de invertir a medio/largo plazo y tratar de mostrar que, a pesar del mal comportamiento reciente, la rentabilidad a largo plazo sigue siendo superior a la del índice y sus competidores. Los gestores también suelen poner el acento en el potencial de revalorización de una cartera que se ha visto excesivamente castigada por el mercado. “La cartera es de  gran calidad y está posicionada para beneficiarse en los próximos meses”.

Gestores que han admitido su ‘mea culpa’

En los últimos años, se ha dado el caso de algunos gestores de primera línea que no han querido poner paños calientes a la hora de justificar errores en la gestión. Uno que no puso excusas y pidió públicamente disculpas por sus equivocaciones fue Bill Gross en 2011, gestor de PIMCO, cuando reconoció haber subestimado el efecto contagio en la crisis de deuda europea y el impacto negativo del debate por el techo de la deuda de Estados Unidos. “No se esperaba menos del gestor del mayor fondo del mundo que, por aquel entonces, mantenía 242.000 millones de dólares en activos bajo gestión”, asegura Martín-Prieto. Pero no fue el único. Frèdèric Leroux, responsable de Carmignac, aseguraba en una conferencia ante el bache sufrido por el Carmignac Patrimoine en mayo que en el equipo estaban "un 0% preparados para el cambio en la política monetaria”. Antes de que abandonara la gestión del M&G Global Basics, Graham French pedía disculpas a los inversores por el mal comportamiento registrado por el fondo.

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