Las energías renovables y los microcréditos


Según estudios recientes, casi dos mil millones de personas de los países en desarrollo carecen de electricidad. Sus principales recursos energéticos son precarios y dañinos, no solo para su salud, sino también para el medio ambiente.

Con solo el mero hecho de acceder a una pequeña cantidad de electricidad, conseguirían mejorar sus condiciones de vida tanto en salud, educación, comunicación, como en productividad y desarrollo para alcanzar nuevas oportunidades de obtener ingresos.

La energía solar es una buena solución para las necesidades energéticas de los países en desarrollo, es universal y de acceso gratuito, sobretodo cerca de la línea ecuatorial, donde se encuentran muchos de estos países.

Su uso no agota las reservas, ni emite mucho dióxido de carbono a la atmósfera, convirtiéndola en la respuesta al desafío del cambio climático.

Añadiendo que los costes de los paneles solares y los LED se han reducido de forma constante durante los últimos 25 años, mientras que los precios de los componentes de la red eléctrica convencional y el cobre se han disparado.

Así pues, para el año 2020 se prevé que por lo menos diez regiones con fuerte luz solar habrán conseguido la paridad de la  red” (análisis realizado por Mckinsey & Company). Esto hoy ya se aprecia en países desarrollados como Italia, Japón, España, Estados Unidos,…

En el 2007, más de 2.5 millones de hogares en los países en desarrollo tenían acceso a electricidad gracias a los sistemas domésticos de energía solar.

Hay tres formas de promover ésta energía entre microemprendedores:

1) En el mercado abierto, a través de Organizaciones no gubernamentales (SolarAid, BarefootCollege, Econet Solar, Tecnosol, ToughStuff…), que ayudan a empresarios de los países en desarrollo en la planificación de negocios e investigación de mercados, para la creación de pequeñas empresas.

2) A través de ayuda internacional, como el Banco Mundial, Corporación Financiera Internacional, Banco Internacional de Desarrollo Institucional (BID), Fundación Covelo, Banco Asiático de Desarrollo entre otros… apoyando proyectos en África, Asia y América.

3) las Microfinancieras a través de los microcréditos, gracias al creciente interés en ayudar a los pobres a financiar sus necesidades de energía.

Los proveedores de microcréditos pueden ser a) Fundaciones de caridad, como Solar Energy Foundation, que ha instalado más de 2.000 sistemas solares domésticos en Etiopía, b) Bancos “for profit” como el Aryavart Gramin Bank en India, que recibe solicitudes a menudo para sistemas solares y ofrece la compra, instalación y mantenimiento, además de los microcréditos para clientes rurales. Los reembolsos del crédito son más baratos que el costo mensual del keroseno y pueden ser pagados a lo largo de cinco años, c) Instituciones como Prestanic (Fondo Nicaragüense) que financia pequeños paneles solares que cuestan el equivalente a 20 dólares, para así sustituir los tradicionales candiles, sumamente contaminadores.

Según el estudio de la Campaña de la Cumbre Mundial del Microcrédito, se calcula que unas 500.000 personas en el mundo han accedido a préstamos de muy pequeña escala para resolver sus problemas de energía, lo cual equivale a solo 0,3 por ciento de los usuarios del sector. El reto ahora es encontrar financiación para las instituciones de microcréditos que tienen productos de energía renovable, permitiendo a los pobres su progreso y reduciendo su vulnerabilidad.

Los gobiernos podrían jugar un papel relevante para hacer que la energía solar sea financieramente asequible, apoyando al sistema que brinda a los pobres acceso a la tecnología solar. Un ejemplo es Alemania que donó 37.400 millones de francos senegaleses (unos 57 millones de euros) al gobierno de Senegal para apoyar su política de microcrédito y energía renovable.

En definitiva, la expansión de la energía solar hacia los pobres dependerá de una mezcla de mejoras científicas, iniciativas de política y acción colectiva para luchar contra el cambio climático y la carencia de electricidad. La energía solar también está brindando otros beneficios: en muchos casos, puede ser el primer paso para salir de la pobreza al proporcionar habilidades y nuevas fuentes de ingreso.

 

 

Francisco Neri Crespo. Finenza. Junio 2012
 


 

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