Las empresas estadounidenses, dispuestas a colmar de efectivo a los accionistas


Las compañías de EE.UU. rebosan de efectivo. Los tiempos de bonanza con adquisiciones tremendamente apalancadas, quedaron ya en el pasado y, tras un período de frugalidad y desapalancamiento, el nivel de efectivo en los balances generales del país se encuentra más alto que nunca. Existen varios modos en los que este efectivo puede emplearse en beneficio de los accionistas y prevemos que empiece a acelerarse la recompra de acciones y  el pago de dividendos, además de que aumenten las inversiones en fusiones y adquisiciones y en gastos de capital.

Un frustrante rasgo distintivo del mundo posterior a la crisis financiera ha sido el mayor grado global de incertidumbre al que han tenido que enfrentarse los inversores con respecto del crecimiento económico, la deuda soberana, los cambios normativos, la política monetaria y ciertos aspectos geopolíticos. Pero hay un área en la que han podido apoyarse: la fortaleza y estabilidad del sector corporativo. Desde el derrumbe de los mercados ocurrido en 2008, las empresas se han esforzado por fortalecer sus balances generales hasta llegar a conseguir un sector corporativo fuerte, y el nivel de efectivo en los balances de EE.UU. se encuentra más alto que nunca antes. Nuestra atención ahora se dirige a los usos que se van a dar a tanto efectivo y a cómo sus gestores pueden beneficiar más a sus accionistas. Con unos niveles de efectivo más altos que en muchos años, y el apalancamiento y los tipos de interés más bajos de los últimos tiempos, las compañías parecen especialmente bien posicionadas para desplegar sus balances generales en beneficio de los titulares de su renta variable.

Buenos usos del efectivo
Se ha pedido a los dirigentes corporativos que tomen las decisiones pertinentes para posicionar sus compañías del mejor modo posible para, de ese modo, lograr éxitos tanto en el entorno actual como en el futuro. En vista de las condiciones del mercado de los últimos cinco años, no debería sorprendernos la posición conservadora que muchas empresas han adoptado, consistente en mejorar la calidad de sus balances generales. No obstante, dado que la economía sigue recuperándose, creemos que pronto empezarán a poner su dinero a trabajar. Si miramos al futuro, seguimos augurando unas buenas perspectivas para la renta variable, pues creemos que se verá favorecida por varios factores positivos vinculados al efectivo:

• Un fuerte ciclo de fusiones y adquisiciones
• Recompra de acciones
• Dividendos

La ROE del mercado se encuentra en un nivel de récord, al contrario que el índice de pago de dividendos. Consideramos que los sólidos resultados obtenidos y lo poco que se ha dedicado a los dividendos han dejado la tasa de reinversión de beneficios muy por encima de donde debería estar. Hemos llegado a esta conclusión comparando el crecimiento de las ventas de los cinco últimos ejercicios con la retención de beneficios, dos cifras que en el pasado habían estado estrechamente relacionadas: históricamente, las compañías retienen lo que necesitan para hacer que su negocio crezca, pero el índice de retención de las compañías del S&P 500 de los últimos cinco años ha sido del 15%, frente a aproximadamente el 10% de crecimiento en las ventas. Evidentemente, las cifras no han estado sincronizadas, por lo que probablemente se ponga a trabajar este efectivo en favor de los accionistas para requilibrar la tasa de retención/crecimiento de las ventas.

En la antesala de una fase de fusiones y adquisiciones

Creemos que el mercado se encuentra en las primeras fases de un marcado ciclo multianual de fusiones y adquisiciones del que se beneficiará la renta variable. Esta tendencia debería verse impulsada por (1) el deseo que tienen las compañías de "comprar crecimiento”; (2) las importantes sinergias potenciales de costes; (3) la abundancia de efectivo en sus balances generales; y (4) el bajo coste de la financiación. Según UBS, la cifra de acuerdos sobre fusiones y adquisiciones por un valor superior a 1.000 millones USD alcanzó su punto álgido en 2007 con 269, cayó hasta 94 en 2009 y se recuperó parcialmente en 2011, con 147. En nuestra opinión, las condiciones del mercado dictan que, si resulta más difícil conseguir un crecimiento orgánico, las compañías emplearán la fortaleza de sus balances generales para potenciar sus resultados futuros.

Aumenta la recompra de acciones


La recompra de acciones tiene el doble efecto positivo de crear demanda, y de este modo proporcionar apoyo a las compras del mercado, y de reducir las acciones en circulación, elevando así el crecimiento de los beneficios por acción para los demás accionistas. A menudo es una muestra de que la dirección de las empresas piensa que sus acciones están infravaloradas y que, por consiguiente, están dándole un buen uso al capital. Aunque la recompra de acciones ha aumentado, sigue estando muy por debajo de los máximos alcanzados en 2007.

Más dividendos


El índice actual de pago de dividendos está creciendo, pero sigue muy por debajo de sus máximos, en parte por el hecho de que los valores del sector bancario tienen la restricción de emitir dividendos mientras siguen bajo la estrecha supervisión del gobierno. Esto ha cambiado ahora para la mayoría de los valores financieros por los buenos resultados de marzo del análisis y revisión integral del capital, también conocidos como "pruebas de solidez bancaria". Por ejemplo, JPMorgan Chase anunció tras completar dichas pruebas que elevará su dividendo trimestral a 0,30 USD por acción. Y más importante todavía, en nuestra opinión, la compañía autorizó un programa de recompra de activos por valor de 15.000 millones USD para el próximo ejercicio, con hasta 12.000 millones USD ya aprobados para el resto de 2012 y 3.000 millones más para el primer trimestre de 2013. Si la compañía consigue completar todo el programa de recompra por un precio por acción parecido al actual, creemos que los accionistas podrán sentirse muy satisfechos. El anuncio de un programa de recompra de acciones tan voluminoso como este cuando los valores están cotizando por un valor que consideramos razonable refuerza nuestra buena opinión sobre las políticas de asignación de capital de las compañías. La historia nos dice que el precio de las acciones experimenta su mayor subida al iniciar un dividendo, pero que el crecimiento de este dividendo  tiene un efecto decreciente con cada incremento posterior. Esto probablemente se deba a que existe un importante grupo de inversores a los que solo les interesan los valores que pagan dividendos, y la acción inicial presenta dicho valor a una cantidad muy superior de compradores potenciales.

Redespliegue de recursos


Al revisar cómo puede emplearse el efectivo, la reducción en la cantidad de acciones en circulación presenta un mejor historial que el crecimiento de los dividendos. Evidentemente, una combinación de ambas posibilidades sería aún más favorable. Uno de los ejemplos más claros de una compañía que puso sus reservas a trabajar se produjo en marzo.

Apple Computer anunció dividendos y un programa de recompra de acciones por el que esperaba emplear unos 45.000 millones USD de efectivo durante los tres próximos ejercicios. Apple tiene previsto iniciar un dividendo trimestral de 2,65 USD por acción a partir del trimestre que cierra en septiembre de este año. Al precio actual de estos valores, esto supone una rentabilidad de aproximadamente el 1,8% por acción. Además, la compañía autorizó un programa de recompra de acciones por valor de 10.000 millones USD con el objetivo de neutralizar la disminución del valor derivada de las cesiones de acciones a empleados y los programas de compra de acciones. Consideramos que esta medida será positiva para Apple dado que generará interés entre los accionistas centrados en la obtención de dividendos. Asimismo, dada la ingente cantidad de efectivo de la que dispone, el programa no limitará los movimientos estratégicos de la compañía a corto plazo.

Resumiendo, las compañías estadounidenses, en su conjunto, llevan desde 2008 liberándose de apalancamiento y han acumulado unos niveles históricos de liquidez en sus balances generales. No obstante, recientemente hemos notado una marcada aceleración en el crecimiento de los dividendos y de las recompras de acciones, así como un repunte en los gastos de capital y en las fusiones y adquisiciones. Nuestra previsión es que estas tendencias se mantengan y que, en particular, los programas de recompra resulten muy favorables para los beneficios por acción.

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