Las dos nuevas ideas que está implementando el Sycomore Allocation Patrimoine


Europa está en el centro de todos los grandes males que acechan a los mercados en 2019: el Brexit, la guerra comercial, la ralentización del crecimiento mundial… Y eso pone en una situación compleja a fondos que tradicionalmente han bebido de los activos europeos

Es lo que le pasa al Sycomore Allocation Patrimoine, buque insignia de la boutique francesa Sycomore Asset Management. El fondo, mixto moderado en euros, ha gozado de reconocimiento por su expertise en selección de bonos y acciones dentro del mercado europeo, pero en el entorno actual los gestores están usando la flexibilidad que les da su mandato para bucear en otros mercados. En una reciente visita Stanislas de Bailliencourt, co-gestor de la estrategia junta a Emmanuel de Sinety, explicó los dos grandes cambios que está aplicando al posicionamiento. 

1. Más emergentes de manera estructural

El fondo se caracteriza por ser activo en la gestión de la exposición a renta variable (que puede suponer hasta el 50% de la cartera) sin pecar de “hacer trading”. Tras varios meses recogiendo beneficios, De Bailliencourt cuenta que ya están dando tímidos pasos y reinvirtiendo. “Pero lentamente”, afirma, “ya que 2019 será un año de transición”. Así, la renta variable copa ahora un 16% del fondo frente al 37% en mercados monetarios y 45% en bonos.  

Europa sigue siendo su principal terreno donde cosechar ideas, pero para  el equipo gestor hay otras geografías que lucen más: los emergentes. “No nos confiamos con los datos de crecimiento que da el gobierno chino, pero una Reserva Federal más amable con los mercados pinta un panorama muy positivo para los emergentes”, cuenta De Bailliencourt. Es lo que les ha llevado a subir a un 10-15% la exposición de su pata de renta variable a este nicho. Tal es así que los emergentes representan un 12% del fondo y, según De Bailliencourt, van a seguir ocupando un espacio importante del Patrimoine de cara al futuro. 

2. El retorno de los gubernamentales

En la renta fija, De Bailliencourt reconoce que se están moviendo a duraciones más largas, de entre 3 y 5 años. La mayor parte del riesgo prefieren asumirlo en el crédito, como viene siendo la tendencia de los últimos años en el fondo. De esa parte de la cesta, el mayor peso lo copa el high yield (62% de la exposición a renta fija), seguido por el grado de inversión (14% de la parte de renta fija).

Esa mayor apertura a mercados emergentes también se refleja en la pata de deuda ya que supone un 3% de la misma. A día de hoy se principalmente por una exposición a emisiones de Brasil.   

Pero el gran giro en este nicho es que la deuda gubernamental se vuelve a hacer un hueco en el fondo. “Llevábamos sin tener exposición a bonos de gobierno unos 7 años”, cuenta De Bailliencourt. Eso cambió el pasado octubre-noviembre, cuando encontrar una oportunidad en deuda italiana de corto plazo (3-4 años) que representa a día de hoy un 4-5% de la cartera. 

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