“Las dispersiones dan soporte a una inversión global y diversificada”


Franklin Templeton era hasta ahora una firma que ofrecía soluciones de inversión de éxito en los diferentes activos (sus productos de bonos globales y de bolsa emergente son líderes en captaciones en Europa), pero carecía de una solución global y equilibrada al mismo nivel en asset allocation. Esa situación ha cambiado, con el lanzamiento en Europa, el pasado 1 de agosto, del Franklin Templeton Global Allocation, un producto con apuestas relativas que permite responder de forma flexible y muy activa a los cambios en los mercados y que también se ha registrado en EEUU debido al interés de los inversores institucionales.

“Hoy es muy importante hacer asset allocation, pues muchos mercados están lejos de encontrarse valorados justamente ante las grandes incertidumbres y problemas económicos”, afirma Samer Habl, director de gestión de asset allocation global y táctica de Franklin Templeton. Una situación que crea oportunidades para los gestores encargados de hacer la asignación de activos, más aún en un entorno en el que poner todos los huevos en la misma cesta supone más riesgos que nunca. “Es muy difícil encontrar activos refugio, algunos de los cuales están muy caros y no suponen la mejor inversión, como ocurre con el Bund alemán. Por eso mi consejo es pensar en términos globales y tener una cartera equilibrada y con exposicIón a diferentes activos, no sólo en uno”, explica, comentando la importancia de tener un portfolio diversificado por activos y por países. “Muchos dicen que las correlaciones son altas, pero las dispersiones en términos anuales son mayores que las de hace 15 años, lo que da soporte y ofrece oportunidades para una inversión global y diversifida”.

Posiciones para el peor escenario posible
El fondo, cuyas posiciones de renta variable pueden oscilar entre el 30% y el 70% y las de renta fija entre el 15% y el 55%, con cambios muy rápidos a través de derivados, tiene actualmente un 50% de sus posiciones en renta variable global, el 35% en renta fija, el 5% en materias primas –posición neutral, y en una cesta diversificada- y el 10% en liquidez. “Actualmente la renta variable es menos atractiva que la renta fija de largo plazo, al menos hasta que se resuelvan ciertos problemas”, dice el experto, que infrapondera la primera y sobrepondera la deuda pública de largo plazo, aunque reconoce que a más largo plazo la renta fija podría presentar más riesgos. Pero ahora cubre algunas de las posiciones más arriesgadas en acciones con bonos públicos. Sus apuestas relativas en renta variable muestran preferencia por Europa frente a Norteamérica, y dentro del Viejo Continente, se decantan por Alemania y Holanda –ante su condiciones de exportadores a los mercados emergentes- frente a la Europa periférica.

“Nuestra cartera está posicionada para el peor escenario posible: en caso de que la crisis no se resuelva de forma rápida, los lugares más seguros son mercados como Alemania u Holanda y tener poca exposición al sector financiero”, comenta, aunque considera que a nadie le interesa una resolución tardía de los problemas pues “el coste financiero es menor que el coste a largo plazo que supone para la estabilidad del euro y de la UE”.

La construcción de la cartera, que permite tanto preservar capital como acceder a las subidas del mercado, se basa en un análisis estratégico de asset allocation que analiza cuál es la mejor combinación de activos en un periodo de tiempo determinado y además determina cuál es la mejor forma de invertir en dicha mezcla, sobre todo a través de fondos de la gestora y pesos determinados en función de la capitalización de los mercados y de su crecimiento. La gestión táctica se realiza a través de futuros. De ahí la importancia de la liquidez, que además de servir para equilibrar la volatilidad del fondo –de entre el 12% y el 14%-, da apoyo y sirve de colaterial a ese programa de derivados.

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