Las diez grandes tendencias del mundo de la gestión en 2011


La obligada reducción de riesgos, las presiones de las autoridades y el entorno de rendimientos bajos determinarán las decisiones de asignación de activos en 2011, según BlackRock. Además, la necesidad de proteger el valor de las carteras de inversión en un entorno complejo llevará a los inversores institucionales a buscar una diversificación más eficaz en 2011. Para afrontar este escenario, Charles Prideaux, responsable del negocio institucional de BlackRock en Europa, Oriente Próximo y África, espera que se produzca un regreso del apetito por el riesgo, pero poniendo atención en la gestión de riesgos y el análisis de las gestoras.

 

“Las gestoras de activos tienen mucho que decir a la hora de aliarse con los planes de pensiones, las aseguradoras y las fundaciones para informarles sobre nuevas estrategias y ayudarles a satisfacer sus necesidades específicas”, comenta el experto. Para Prideaux, las diez grandes tendencias para 2011 son las siguientes:

1. La inversión basada en la gestión de pasivos sigue desarrollándose. La recuperación de las bolsas y el marco normativo en Europa en particular están propiciando que se preste una mayor atención a mitigar el riesgo derivado de los pasivos con la mayor eficacia posible. Como resultado de ello, crecerá el número de fondos de pensiones que se plantearán adoptar un marco de inversión basado en la gestión de los pasivos.

2. El mayor uso de las técnicas bipolares. Los inversores institucionales sufren cada vez más presión para elevar la eficiencia de los activos y obtener un mayor rendimiento por su dinero. Esto, a su vez, obliga a las gestoras a conseguir una beta más eficiente, a menudo en combinación con un alfa más elevada. Las técnicas bipolares (barbelling) consisten en hacer un mejor uso de un capital escaso combinando una exposición al mercado más eficiente y una asignación a ideas de alta convicción que ofrecen una mayor recompensa potencial por unidad de riesgo.

3. Las asignaciones a activos alternativos crecen. Las estrategias alternativas se pueden usar ampliamente para aumentar la diversificación de las carteras y mejorar la rentabilidad potencial ajustada al riesgo. Si bien este patrón ha sido evidente durante años, con la notable excepción de la dislocación que experimentó el mercado en 2008-2009, esperamos que cobre mayor impulso en 2011. Sin embargo, la calidad de la gestión de riesgos será de la máxima importancia para los inversores y se invertirán más recursos y tiempo en analizar dicha gestión.

4. Diversificación, y más diversificación. Una de las lecciones de la crisis financiera fue que la diversificación obliga a tener una exposición gestionada dinámicamente a una amplia gama de clases de activos con un bajo nivel de correlación y diferentes fuentes de riesgo. Esto tendrá un reflejo cada vez mayor en las carteras de inversión. También se traducirá en una mayor exposición a los mercados emergentes, donde los inversores institucionales se centrarán más en incorporar activos denominados en divisa local a sus carteras.

5. Transparencia y gestión fiduciaria. La visibilidad de las rentabilidades potenciales de las posiciones de inversión seguirá siendo una de las grandes prioridades en 2011. En Europa, donde los inversores no siempre disponen de las capacidades de gestión necesarias para asignar activos de forma oportuna y dinámica, esta tendencia estará acompañada de un movimiento continuo hacia la externalización de la gestión fiduciaria, tanto parcial como total.

6. El gobierno corporativo pasa al primer plano. La mayor atención a los análisis de riesgos también abarcará el gobierno corporativo y las directrices medioambientales y sociales que se fijen en 2011. El sector de la inversión ha puesto el acento sobre el papel que puede desempeñar el buen gobierno corporativo en la protección y la mejora a largo plazo del valor para el accionista.

7. Solvencia II. Solvencia II obligará a las compañías aseguradoras europeas a reestructurar sus carteras para mejorar la diversificación de las rentabilidades y conseguir mayores rendimientos dentro del nuevo marco de riesgos. A la vista de la magnitud del rediseño de las carteras que se requiere y de la necesidad de mejorar la gestión de riesgos, probablemente aumente el uso estratégico de la externalización.

8. Crecimiento de los planes de aportación definida. Ahora que los planes de aportación definida se están convirtiendo en la norma incluso para los altos directivos, esperamos que se intensifique el debate en 2011 sobre el buen gobierno y la calidad de todas las modalidades de este tipo de planes. Esto resulta especialmente evidente en el Reino Unido, donde la introducción el próximo año del NEST (National Employment Savings Trust, en español, fondo nacional de ahorro en el empleo) se traducirá en un mayor énfasis en cómo se gestionan estos planes.

9. La búsqueda de rentas mediante dividendos. La mayoría de países se preparan para conseguir algún tipo de crecimiento económico en 2011, aunque se situará por debajo de la tendencia en gran parte del mundo desarrollado. La búsqueda, por parte de los inversores institucionales, de rentabilidades por flujos continuos de ingresos para aliviar las presiones de financiación derivadas de unos rendimientos en la renta fija en niveles históricamente bajos se traducirá en un interés por las estrategias en acciones internacionales que generan flujos de renta, que invierten en valores de calidad que ofrecen dividendos elevados y sostenibles.

10. La cobertura del riesgo de inflación. Los inversores buscarán cada vez más protegerse ante la inflación y sus subidas previstas para los próximos meses dentro de un marco general de reducción de riesgos y protección de las carteras. Esto también desembocará en una mayor demanda de activos reales que ofrezcan protección ante las sorpresas inflacionistas, como las materias primas y los inmuebles.

 

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