Las consecuencias no deseadas de la Operación Twist en EEUU


La Fed, al igual que muchos bancos centrales, ha pasado de utilizar medidas convencionales a usar herramientas de política no convencional para tratar de estimular la decaída economía de los Estados Unidos, según afirma Richard Woolnough, gestor del M&G Optimal Income fund. Esto se ha manifestado esta semana en la introducción de la “Operación Twist” –consistente en la venta de bonos del Tesoro de EEUU con vencimientos de 3 años o menos por valor 400.000 millones de dólares para luego comprar la misma cantidad en bonos del Tesoro con vencimientos de entre 6 y 30 años, una acción diseñada para conducir los tipos de largo plazo hacia abajo y estimular la economía-.

En un mundo convencional, la caída en las tasas de interés a largo plazo sirve para impulsar el consumo mediante la refinanciación de la deuda hipotecaria existente, haciendo que los consumidores tengan más liquidez, y por lo tanto puedan formar nuevos hogares, lo que tendría en definitiva un efecto positivo en materia de vivienda. “En un mundo convencional, la aplicación de medidas no convencionales funcionaría pero éste no es un mundo convencional”, explica Woolnough, razón por la cual la “Operación Twist” podría tener algunas consecuencias no deseadas.

Por ejemplo, cree que el aplanamiento de la curva de rendimiento causada por el Twist, unido al anuncio de Bernanke de que las tasas se mantendrán bajas hasta mediados de 2013, podría dañar al sector bancario, según Woolnough. Para el experto, una curva de rendimientos plana y el ensanchamiento de los tipos de interés a corto plazo reducirán los costes de carry que los bancos pueden ingresar, dificultando aun más si cabe al sistema bancario, “teniendo en cuenta su posición epicéntrica en la actual crisis económica”. Además, por el apalancamiento de la curva de rendimiento a través de acciones políticas no convencionales, el indicador líder del crecimiento económico - The Conference Board Leading Economic index- apuntará a una economía más débil. En resumen, según Woolnough, esto puede disuadir a los planificadores de negocios que históricamente han mirado este indicador para evaluar la salud de la economía, y puede tener como consecuencia que reduzcan o aplacen los planes de inversión potencialmente estimulantes. “Esto actuará como un lastre para el crecimiento, precisamente lo que la Fed está tratando de evitar”, dice el experto.

“Éstos no son tiempos convencionales y sin embargo existe el peligro de que los bancos centrales no puedan dejar de pensar de manera convencional (sobre todo el BCE). Es bueno ver que la Fed lo está intentando. Esperemos que el giro no convencional que propone Bernanke sobre la curva de rendimiento tenga en conjunto una respuesta positiva, y no se trata de un pensamiento retorcido”, concluye Woolnough.
 

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