Las conclusiones de Pictet tras su viaje a Rusia


Pictet AM anunciaba el pasado 10 de marzo que enviaría a especialistas en renta variable de viaje a Rusia para comprobar sobre el terreno las posibles consecuencias económicas que puede traer para el país el conflicto geopolítico que mantiene con Ucrania. Ahora, la firma hace públicas las conclusiones de Hugo Bain, gestor sénior de inversiones de renta variable rusa de la gestora suiza, quien viajó al país dos días antes de la anexión de la península de Crimea a la Federación Rusa. 

Bain comienza sus conclusiones sobre el clima que se respira en el país con un análisis sobre la situación de la clase política en Rusia. Empieza distinguiendo entre varios tipos de políticos; por ejemplo, dentro del equipo de Vladimir Putin, presidente de Rusia, se encuentran los que denomina como “intransigentes”, políticos partidarios de una economía más cerrada y de mantener lazos mínimos con Occidente. Para Bain, los políticos pertenecientes a este grupo utilizarían las posibles sanciones de Estados Unidos y la Unión Europea como “un oportuno chivo expiatorio para los problemas económicos del país”.

No obstante, el experto destaca otro grupo con influencia dentro de la élite política del país, los partidarios del aperturismo hacia Occidente. “En nuestras conversaciones con estos dirigentes suscriben que las sanciones representarían una amenaza económica seria a evitar a toda costa”, indica. Bain aclara que “las medidas punitivas contra individuos son llevaderas, pero la extensión a instituciones financieras rusas, mucho más problemáticas”. Afirma que las autoridades rusas han contado a la delegación de Pictet que “están preparándose para el peor escenario y están elaborando una lista de empresas más vulnerables, que entendemos similar a la que el Gobierno elaboró durante la crisis financiera de 2008”.

Adicionalmente, el gestor sénior estima que la dependencia europea del abastecimiento energético que proporciona Rusia a través de gasoductos limitará el alcance de las sanciones económicas que puedan imponer a la Federación Estados Unidos o Europa. Con una puntualización: “La situación puede cambiar si Rusia sigue adentrándose en Ucrania, escenario improbable por ahora”.

El segundo punto del análisis del miembro de Pictet que se ha desplazado al país se centra en las relaciones económicas que mantiene Rusia con Occidente. Declara que “Rusia está preparándose para un futuro con menor dependencia de Occidente respecto a ingresos e inversión en el sector de energía”. Para lograrlo, un ejemplo que aporta es que muchas empresas rusas podrían empezar a financiarse en países asiáticos, en vez de en Europa. De hecho, esto ya está sucediendo, pues Bain subraya que los principales proveedores de energía del país están tratando de suscribir acuerdos de distribución mayores con China. Por un lado, el grupo petrolífero Rosneft ha podido recibir pagos anticipados de 70.000 millones de dólares de nuevos contratos de suministro de petróleo firmados en 2013, mientras que Gazprom está negociando un acuerdo de distribución de 70.000 millones de metros cúbicos de gas a China al año. “Así que la negativa de China a criticar la anexión de Crimea a Rusia no es una sorpresa”, apostilla el experto.

La última gran conclusión que Hugo Bain extrae de su investigación sobre el terreno ruso se centra en los flujos de capital. En su opinión, considera improbable que se controlen los capitales para contener los daños financieros y económicos, pues "las autoridades rusas están dispuestas a dar respaldo al mercado bursátil nacional” (recordemos que el índice de la Bolsa de Moscú llegó a desplomarse un 20% en los momentos de más tensión del conflicto). Por ello, de ser efectivas las sanciones, el experto cree que no alcanzarían a los flujos de inversión. “De hecho, Rusia probablemente tiene la cuenta de capital más abierta de mercados emergentes y no se está pensando en retroceder en las reformas”, añade. Sirva de precedente la lección que aprendió el país tras el “efecto vodka” de 1998, cuando los recortes se centraron en empresas rusas y la sociedad, pero se dejaron al margen los activos de renta fija, renta variable y préstamos. 

El experto estima que, pese a que la anexión de Crimea pueda afectar a la reputación rusa, sin embargo cree que este efecto se diluirá en el largo plazo. Cabe recordar que el país está en pleno proceso de liberalización de sus mercados, primero el de renta fija y ahora el de renta variable, que comenzará a liquidarse en el sistema Euroclear en julio. “Es más, los proveedores de índices de renta variable están estudiando peticiones de inversores internacionales para ampliar la gama de títulos rusos en los índices de referencia convencionales”, apostilla Bain, que añade que el Gobierno ruso ha seguido comprando acciones nacionales. De producirse serias restricciones procedentes de Occidente, el experto cita el precedente sentado tras la quiebra de Lehman Brothers, pues los gobiernos llegaron a comprar 6.000 millones de dólares en acciones de compañías golpeadas por el shock del mercado. “Entendemos que estas compras se centrarían en grandes capitalizaciones”, concluye el gestor.

En cuanto al panorama corporativo, la imagen general que ha obtenido el representante de Pictet es positiva: muchas de las empresas que ha visitado se han mostrado optimistas en cuanto a su entorno operativo, con el añadido de que el debilitamiento del rublo es favorable de cara a las exportaciones. “Sin embargo, los bancos rusos siguen siendo objetivo potencial de sanciones económicas y si los bancos europeos se retiran del país, pueden tener que sustituir préstamos internacionales por nacionales”, concluye.

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